DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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lunes, 19 de marzo de 2012

En caso de diverticulosis: ¿conviene comer más o menos fibra?

Una nueva investigación contradice lo que se creía desde hace décadas que funcionaba para evitar la diverticulosis. El estudio ha encontrado que una dieta rica en fibra puede aumentar el riesgo de desarrollar esta condición en vez de disminuirlo. Aunque todavía faltan datos más precisos para modificar el tratamiento actual, este descubrimiento abre un nuevo camino en el estudio de la diverticulosis que afecta a un 30 por ciento de las personas mayores de 60 años.

A veces los descubrimientos científicos pueden sorprendernos, ya que ponen en duda todo lo que se conocía hasta el momento. Este es el caso de una investigación que se dio a conocer este mes, que contradice lo que los médicos hemos estado recomendando durante décadas: que una dieta rica en fibra ayuda a combatir la diverticulosis, una enfermedad gastrointestinal común, sobre todo en personas mayores de 60 años.

Un estudio desarrollado por unos investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, Estados Unidos, pone en duda la siguiente recomendación: que comer una dieta rica en fibra ayuda a disminuir el riesgo de desarrollar la diverticulosis. Según este nuevo estudio, por el contrario, hasta podría aumentarla.

Para llegar a estos resultados, que se publicaron en la revista especializadaGastroenterology, los investigadores analizaron datos de más de 2.100 pacientes entre los 30 y los 80 años de edad, que se sometieron a una colonoscopia ambulatoria entre 1998 y 2010. Los datos se referían a sus dietas, a sus evacuaciones (sus deposiciones) y su nivel de actividad física. Analizándolos, encontraron que los pacientes que comían menos fibra tenían un 30 por ciento menos probabilidades de desarrollar diverticulosis que quienes incluían más fibra en la dieta.

La diverticulosis es una condición en los intestinos que suele afectar a las personas mayores de 60 años. Se produce cuando la persona tiene divertículos. Aunque su nombre suene gracioso, los divertículos no tienen nada de divertidos: son pequeñas bolsas o abultamientos en el colon o el intestino grueso que aparecen por debilidad en su pared. Generalmente no causan síntomas, aunque a veces pueden provocar cólicos leves, distensión abdominal o estreñimiento.

El problema es que los divertículos pueden inflamarse e infectarse y se produce entonces lo que se conoce como diverticulitis, una situación que requiere tratamiento médico ya que puede provocar complicaciones graves.

El síntoma más común de la diverticulitis es el dolor abdominal constante, que suele localizarse sobre el lado izquierdo, así como dolor al presionar la parte inferior del abdomen. Si los divertículos se infectan, también puede haber fiebre, náuseas, vómitos, escalofríos, cólicos y estreñimiento.

En los casos más graves, la diverticulitis puede causar un absceso, perforación, oclusión intestinal por la cicatrización interna o fístulas, que es una conexión anormal entre dos órganos. Otra complicación poco común pero potencialmente mortal que puede provocar la diverticulitis es la peritonitis, que ocurre cuando se rompen los divertículos y la infección se pasa a la cavidad abdominal.

El tratamiento de esta enfermedad se centra en eliminar la infección provocada por los divertículos. Para ello se utilizan antibióticos y se recomienza reposo en cama para que el colon se recupere, aunque en los casos más graves puede ser necesario que la persona sea hospitalizada o que necesite ser operada.

Si tienes diverticulosis, el médico te indicará una dieta especial para prevenir problemas futuros, que consiste básicamente en aumentar el consumo de fibra, beber más agua y aumentar tu actividad física. Aún tras estos nuevos descubrimientos, todavía es prematuro para modificar las recomendaciones. Los mismos investigadores advierten que este estudio no es suficiente para modificar los tratamientos actuales. Lo importante es que abre una nueva vía de investigación para tener más información sobre esta enfermedad y sus posibles terapias.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 11 de diciembre de 2011

Usos tradicionales del Romero


El romero se ha usado medicinalmente durante siglos y fue mencionado en varios textos medievales. Históricamente, se ha utilizado para diversos efectos terapéuticos, incluyendo el alivio de cólicos renales, dismenorrea, trastornos respiratorios, depresión y pérdida de cabello. Hoy en día, los extractos de romero se utilizan con frecuencia en aromaterapia para tratar las condiciones relacionadas a la ansiedad y para aumentar la lucidez. Sin embargo, mientras algunas investigaciones iniciales han indicado un posible beneficio, la evidencia clínica sigue siendo insuficiente para apoyar el uso del romero en humanos para cualquier indicación médica.

Medicina Africana: Según una encuesta etnofarmacológica, el uso de romero era común en Marruecos para los trastornos gastrointestinales. En Marruecos el romero tradicionalmente también se ha utilizado para tratar la diabetes y la hipertensión. El aceite de romero se prepara por destilación en Túnez, y también se exporta a Europa. 

En Túnez los usos medicinales tradicionales del romero incluyen: como emplasto o cataplasma a base de hojas secas de romero molidas y aceite de oliva para después de una circuncisión y como un agente antiespasmódico para el sistema gastrointestinal. Otros usos incluyen: el tratamiento del dolor muscular o articular con la aplicación externa de un remedio que contiene romero, el tratamiento de la hinchazón y la flatulencia (los gases intestinales) con una infusión de hierbas, y para el sistema respiratorio, un aceite esencial por sus supuestas propiedades antibacterianas y antisépticas.

Ayurveda: En la medicina ayurvédica, un aceite de aromaterapia que contiene romero se utiliza por su supuesta capacidad de mejorar la concentración y la memoria. Otros preparaciones con romero se utilizan para tratar la halitosis (el mal aliento), las migrañas, los trastornos nerviosos, las picaduras por insectos, las heridas y el malestar estomacal. El romero también se utiliza para prevenir la intoxicación por alimentos y para mantener el sistema reproductivo.

Medicina China: Durante la dinastía Jin, el romero se llevó a China desde el Mediterráneo. De acuerdo con fuentes secundarias, el romero se utilizaba para el tratamiento del dolor de cabeza y se aplicaba por vía tópica para tratar la calvicie.

Medicina Europea: Las hojas frescas y secas de romero se utilizan en la cocina mediterránea tradicional como agente aromatizante. La Comisión E de Alemania ha aprobado el uso de la hoja de romero para el tratamiento de la dispepsia y al aceite de romero (usado externamente) para el dolor articular y la mala circulación.

Medicina Latinoaméricana: De acuerdo con un estudio etnobotánico de Guatemala elaborado de 1988 a 1989, el Rosmarinus officinalis que se encuentra en la región se utiliza con fines medicinales entre la población caribe.

Medicina moderna (occidental) a base de hierbas: Hoy en día, los extractos de romero se utilizan con frecuencia en aromaterapia para tratar las condiciones relacionadas a la ansiedad, para aumentar la lucidez, y para promover el bienestar general. Usos cosméticos actuales del romero incluyen el tratamiento de la celulitis y las arrugas, y la normalización de la secreción excesiva de aceite de la piel.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 12 de septiembre de 2011

Controlar el estrés y hacer cambios alimenticios mejoran los síntomas del síndrome de colon irritable


Cuando el cólico constante, el dolor del abdomen, la distensión abdominal, la flatulencia, la diarrea y el estreñimiento ocasionan molestias y viajes frecuentes al baño, el siguiente paso es visitar al médico. Estos síntomas que comúnmente se deben al síndrome de colon irritable, por lo general, pueden minimizarse con cambios en la alimentación y el estilo de vida.

La Mayo Clinic Health Letter presenta un esbozo sobre el síndrome de colon irritable y cómo se controla esta afección crónica.

Las paredes del intestino están revestidas por capas de músculos que se contraen y relajan a ritmo coordinado mientras transportan los alimentos por el tracto intestinal hacia el recto. En el síndrome de colon irritable, las contracciones podrían ser más fuertes y tener mayor duración de lo normal, ocasionando distensión abdominal y diarrea. En ocasiones, sucede lo opuesto; es decir, los alimentos pasan lentamente y el resultado son heces secas y duras.

La causa del síndrome de colon irritable no es clara y, por ello, el tratamiento normalmente se enfoca en evitar los desencadenantes y aliviar los síntomas. Cuando la afección presenta señales y síntomas leves, es posible lidiar con ellos eficazmente controlando el estrés; pues en muchas personas, éste empeora los síntomas. Por otro lado, también vale la pena hacer algunos cambios en la alimentación. El chocolate, la leche y el alcohol podrían ser motivo de estreñimiento o de diarrea y las bebidas carbonatadas o algunas frutas y verduras podrían llevar a sentir distensión y molestia abdominal.

Cuando los síntomas son moderados o graves, el médico podría recomendar suplementos de fibra o medicamentos antidiarréicos. Algunas personas que tienen diarrea podrían beneficiarse de los anticolinérgicos que alivian el dolor de los espasmos intestinales, pero el mismo medicamento podría empeorar los síntomas en quienes sufren de estreñimiento. Los antidepresivos, por su parte, podrían ser adecuados en dosis bajas porque inhiben la actividad de las neuronas que controlan los músculos intestinales.

Lo importante es que la persona busque atención médica cuando presenta síntomas intestinales crónicos. Dado que no existen señales físicas que diagnostiquen claramente el síndrome de colon irritable, por lo general, el diagnóstico se realiza por eliminación. Los síntomas mencionados de cólicos, diarrea, estreñimiento y más problemas intestinales podrían también apuntar hacia otras afecciones más graves, tales como colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, ciertos tipos de enfermedad inflamatoria del intestino y/o cáncer de colon.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 18 de mayo de 2011

Los síntomas de cáncer de colon son similares entre los diferentes grupos de edad


¿Difieren los síntomas del cáncer de colon y sus causas entre la gente de 30 ó 40 años y las personas de más edad?
RESPUESTA del Dr. David Ahlquist, Gastroenterología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
Los síntomas del cáncer de colon son similares entre los jóvenes y los viejos.  Si bien la gran mayoría de casos de cáncer de colon ocurre entre personas de más de 50 años, la enfermedad podría pasar desapercibida en los jóvenes hasta que el cáncer se encuentre en estado más avanzado.  La detección oportuna de las personas con alto riesgo para cáncer de colon, conjuntamente con la evaluación a tiempo de cualquier síntoma preocupante, es fundamental para diagnosticar pronto el cáncer de colon y tratarlo eficazmente.
En muchos casos, no se logra identificar la causa exacta del cáncer de colon.  La edad es el factor más importante para tener mayor riesgo de desarrollar la enfermedad, pues cerca de 90 por ciento de la gente diagnosticada con cáncer de colon sobrepasa los 50 años.  Sin embargo, existen varios factores hereditarios y ambientales que también pueden aumentar el riesgo de una persona de tener cáncer de colon y, cuando un joven de 30 ó 40 años presenta la enfermedad, lo más probable es que se deba a factores hereditarios.  Por otro lado, aunque sean raros algunos trastornos hereditarios, como la poliposis adenomatosa familiar y el síndrome de Lynch (cáncer colorrectal hereditario sin poliposis), éstos pueden aumentar considerablemente el riesgo de padecer la enfermedad.  Toda persona, sea cual sea su edad, tiene más riesgo de desarrollar cáncer de colon si alguno de sus padres, hermanos o hijos tuvo la enfermedad .  Aparte de la edad y antecedentes médicos familiares, otros factores de riesgo para cáncer de colon son el ser de raza afroamericana, tener alguna enfermedad inflamatoria del intestino (como colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn), ingerir una alimentación con alto contenido de grasa, ser inactivo, obeso o diabético, así como fumar o consumir mucho alcohol.
La probabilidad de tratar con éxito el cáncer de colon aumenta considerablemente cuando se lo diagnostica en las etapas iniciales, antes de que aparezcan los síntomas.  Existen varias alternativas para detectar el cáncer de colon, entre ellas, la colonoscopia, la colonografía por tomografía computarizada (colonoscopia virtual), la prueba de sangre oculta en heces, la sigmoidoscopia flexible con enema de bario y las pruebas de ADN en heces.  Debido a que la mayoría de casos de cáncer de colon se presenta entre personas mayores, no se acostumbra realizar la detección antes de los 50 años.  No obstante, en quienes tienen factores de riesgo genéticos, antecedentes familiares positivos a cáncer de colon u otros factores de riesgo importantes, la detección normalmente inicia durante la década de los 40 años.
Los estudios poblacionales revelan que las tasas de cáncer de colon aumentan entre la gente menor de 50 años.  Los casos que se presentan entre los jóvenes ahora representan más de 10 por ciento de todos los cánceres de colon.  Algunos factores ambientales, cambios en la alimentación y en el estilo de vida, así como una tendencia nacional hacia la obesidad podrían contribuir a dicho aumento.  Además, parece que el cáncer de colon que aflora en la juventud afecta con mayor frecuencia a los afroamericanos que a otros grupos étnicos.
Los síntomas más comunes de cáncer de colon son sangrado rectal y cólico en la parte inferior del abdomen.  Otros síntomas que ofrecen indicios son: cambios en la consistencia de las heces, estreñimiento, diarrea y pérdida de peso.  Cuando un análisis de sangre revela anemia nueva y reciente, eso generalmente suele indicar que existe un tumor en el colon.
Desgraciadamente, casi nunca se cree que la causa de los síntomas mencionados entre gente menor de 50 años sea el cáncer de colon y, por ello, el diagnóstico de la enfermedad podría retrasarse.  Las estadísticas revelan que, entre los jóvenes, se tiende a diagnosticar cáncer de colon cuando éste ya se encuentra en etapas más avanzadas.  Por eso, es muy importante que toda persona que presente síntomas de cáncer de colon, sobre todo sangrado rectal y cólico constante en la parte inferior del abdomen, busque asesoría médica, sea cual sea su edad.
Tomado de Vida y Salud

lunes, 14 de marzo de 2011

Síndrome del colon irritable

¿Qué es?

El síndrome del colon irritable (IBS) es un trastorno frecuente que causa distintos síntomas como dolor abdominal, diarrea y/o estreñimiento, distensión (hinchazón), gases y cólicos. Ya que estos síntomas pueden ser causados por diferentes enfermedades intestinales, por lo general, el IBS se diagnostica sólo luego de que el doctor determina que no tiene otro problema más serio.

La severidad del trastorno varía en cada persona. Algunas tienen síntomas que van y vienen y que son sólo un poco molestos, mientras que otras tienen problemas intestinales tan severos a diario que afectan su capacidad para trabajar, dormir o disfrutar la vida. Además, los síntomas pueden cambiar con el tiempo. Una persona puede tener síntomas graves durante semanas y luego sentirse bien durante meses o incluso años. La mayoría de las personas no se curan del IBS, pero el trastorno no se relaciona con ninguna otra enfermedad y no se desarrolla en otra enfermedad, como la colitis ulcerativa o el cáncer del colon.

El IBS generalmente comienza en la edad adulta temprana. Afecta al doble de las mujeres comparado con los hombres. Aproximadamente del 10 al 20% de la población tiene IBS, pero al menos la mitad de las personas con esta condición nunca buscan ayuda médica para sus síntomas. Nadie sabe la causa del IBS. Algunos estudios sugieren que los nervios del colon pueden ser mucho más sensibles de lo normal en las personas con IBS. El movimiento normal de la comida y el gas a través del colon causa dolor, espasmos intestinales y patrones irregulares de evacuaciones.

En el pasado, se creía que el estrés podía causar el IBS. Ese ya no es el caso. El estrés no causa el IBS, pero sí puede aumentar los síntomas, en especial el dolor.

El IBS ha sido denominado colon irritable, colon espástico, colitis mucosa y enfermedad funcional del colon.

Síntomas

Las personas con IBS pueden tener algunos o todos estos síntomas:

  • dolor abdominal leve o severo, molestia o cólicos que por lo general desaparecen luego de la evacuación (de ir al baño)
  • períodos de diarrea o estreñimiento o alternando entre estos dos síntomas
  • distensión (hinchazón), gases o sensación de tener el abdomen inflamado
  • mucosidad en las deposiciones
  • sensación como si la deposición estuviera incompleta
  • en casos extremos, náuseas, mareos o desmayo

Aunque los síntomas de IBS a menudo cambian con el tiempo, las personas tienden a desarrollar su propio patrón. Por ejemplo, algunas personas tienen en su mayoría diarrea, algunas tienen principalmente estreñimiento y otras tienen dolor abdominal sin ningún cambio importante en las evacuaciones (deposiciones).

Diagnóstico

No existe ningún examen para el IBS. El médico le diagnosticará IBS si tiene los síntomas típicos o si le han hecho estudios para otros trastornos que pueden causar síntomas similares. Además, le preguntará sobre su historia clínica y sus síntomas. Lo examinará, le chequeará el abdomen para evaluar si tiene dolor y para determinar si alguno de los órganos internos está más grandes de lo normal. El médico chequeará para ver si tiene fiebre o pérdida de peso. Si tiene algunos de estos signos, podría tener otra cosa y no IBS.

Dependiendo de su historia clínica, el médico le podría hacer exámenes para descartar otras enfermedades que puedan causar síntomas similares. Estos exámenes podrían incluir:

  • análisis de sangre
  • exámenes de materia fecal (heces) para evaluar si hay sangre o infección
  • sigmoidoscopía, mediante la cual se introduce un tubo flexible e iluminado con una pequeña cámara en el extremo adentro del recto y en la parte superior izquierda del colon; o una colonoscopía, en donde un tubo más largo examina el colon por completo
  • radiografías con bario, en la que o se traga una solución calcárea o se bombea por el recto para recubrir el interior del aparato gastrointestinal y así resaltar las anormalidades.
  • el médico podría pedirle que deje de tomar o de comer ciertas comidas durante tres semanas para determinar si su dieta podría estar contribuyendo a los síntomas (por ejemplo, le podría pedir que deje de consumir productos derivados de la leche si sospecha que tiene intolerancia a la lactosa).

Duración

Los síntomas del IBS pueden ser un problema diario en la vida de una persona, o pueden ir y venir, pueden durar un día, una semana o un mes antes de que desaparezcan.

El tratamiento puede eliminar los síntomas, y los cambios en la dieta pueden ayudar a reducir la frecuencia o la severidad de los síntomas.

Prevención

Como se desconoce la causa del IBS, es imposible prevenir este trastorno. Una vez diagnosticada con IBS, la persona puede disminuir la frecuencia y gravedad de los síntomas reduciendo el estrés y cambiando la dieta.

Tratamiento

Una de las maneras más eficaces para tratar el IBS es cambiar su dieta. Esto puede reducir los síntomas o la probabilidad de que ocurra un ataque de IBS.

En la mayoría de los casos, las distintas comidas tienden a estimular los síntomas del IBS. Los médicos recomiendan prestar atención a lo que come así podrá saber lo que ha comido antes de un ataque. Luego de descubrir aquellas comidas que desencadenan el problema, debe eliminarlas de su dieta. Algunas de las comidas que frecuentemente desencadenan el IBS incluyen:

  • repollo (col) , brócoli, col rizada (kale en inglés), las leguminosas y otro tipos de comidas que producen gases
  • la cafeína
  • el alcohol
  • los productos lácteos
  • comidas grasas, incluyendo la leche entera, crema, queso, mantequilla, aceites, carnes y aguacates
  • frutas crudas
  • comidas, gomas de mascar y bebidas que contienen sorbitol, un edulcorante artificial

La forma en que come puede contribuir a crear los síntomas del IBS. Las comidas abundantes pueden causar cólicos y diarrea, de modo el comer menor cantidad más frecuentemente, puede ayudar a algunas personas con el IBS. El comer rápidamente puede causar que trague aire, lo que provoca eructos o gases.

El agregar fibra a su dieta, en especial si el estreñimiento es uno de los síntomas principales, puede ayudar a aflojar las heces y a reducir el dolor abdominal. Al principio, la fibra aumentará la cantidad de gas en su sistema, así que agregue fibra poco a poco. Con el tiempo, el cuerpo se adaptará a los efectos de la fibra y los gases disminuirán. Las frutas, vegetales y panes integrales y los cereales son buenas fuentes de fibra. Su médico le podría recomendarle un suplemento de fibra. Algunos expertos creen que la fibra metilcelulosa es la que crea la menor cantidad de gas, y por lo general, se recomiendan marcas de esta fibra para las personas con IBS. El psyllium o psilio también es una buena fuente de fibra.

Si sus síntomas no se alivian después de eliminar las comidas desencadenantes y agregar fibra, su médico podría recetarle medicamentos. Dependiendo de cuáles son sus síntomas más difíciles, los medicamentos incluyen:

  • anti-diarréicos: la loperamida (Imodium), el difenoxilato (Lomotil y otras marcas)
  • antiespasmódicos para reducir los cólicos: la diciclomina (Bentyl)
  • agentes para reducir el dolor: la amitriptilina (Elavil), la desipramina (Norpramin)

Existe otro medicamento para tratar los síntomas severos. El alosetrón (Lotronex) se utiliza para tratar a las mujeres con IBS que tienen diarrea severa. Si toma este medicamento, debe recetárselo un especialista con experiencia con el uso de esta medicina (el fabricante del medicamento deberá registrar y capacitar al médico pare que éste pueda recetarlo) y usted debe firmar una forma estableciendo que está consciente de las complicaciones potencialmente mortales de bloqueo, ruptura o lesiones del colon que puede ocasionar este medicamento.

Cuándo llamar a un profesional

Es muy útil que cualquier persona con síntomas del colon irritable hable con el médico sobre sus síntomas, así se pueden planear las estrategias de una dieta, el consumo de fibra y el tratamiento con medicamentos.

Luego de que le diagnostiquen el síndrome del colon irritable, debe volver a visitar al médico si tiene un episodio de síntomas severos. También debe visitar al médico si nota sangre en la materia fecal (heces); si el dolor abdominal está acompañado por vómitos, mareos o desmayo; si el dolor abdominal o la diarrea lo despiertan mientras está dormido; o si tiene pérdida de peso o fiebre inexplicables.

Pronóstico

No existe cura para el IBS, pero los síntomas se pueden controlar cambiando su dieta, reduciendo el estrés y, si fuese necesario, tomando medicamentos. Es muy común que el IBS sea un problema crónico, aunque a veces se resuelve en algunas personas.


Tomado de Vida y Salud

sábado, 11 de diciembre de 2010

Los Cólicos en los Bebés y los Probióticos

Con mucha frecuencia los bebés tienen cólicos. Recientemente se encontró que el darles una dosis de probióticos, como el Lactobacillus reiteri, podría reducir y mejorar los síntomas de los cólicos infantiles. En Vida y Salud te informamos acerca de los probióticos, dónde se encuentran y los cólicos en los bebés.

Los probióticos son microorganismos vivos que se agregan a un alimento, permaneciendo activos en el intestino y ejerciendo efectos importantes en su funcionamiento. Tomados en cantidades suficientes tienen efectos muy beneficiosos, como ayudar al equilibrio de la flora intestinal. No son dañinos, excepto en los casos en que se dan a individuos que tienen inmunodeficiencias.

Entre los alimentos que contienen esta clase de microorganismos y que por tanto son probióticos están: los yogurt frescos, otras leches fermentadas, el kéfir, el jocoque, algunos jugos y bebidas con soya. Algunos alimentos ya contienen los probióticos y a algunos se les agrega durante su preparación.

Existen diversas formas farmacéuticas de algunos probióticos. Por ejemplo: los hay en forma de píldoras, cápsulas o polvos, aunque la principal vía de administración es a través de los alimentos probióticos, y las bacterias más usadas y estudiadas son bacterias lácticas y los microorganismos ligados a los productos lácteos.

De todas maneras sólo algunas especies de bacterias lácticas y otras que no lo son entran en la categoría de probióticos, dado que entre otras exigencias el microorganismo debe permanecer vivo y con un número importante para sobrevivir las barreras que le opone el sistema digestivo.

Los dos grupos principales los son los Lactobacillus y los Bifidobacterium. Dentro de estas especies están algunas cepas de Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus casei, Lactobacillus rhamnosus, Bifidobacterium bifidus, Bifidobacterium longum, etc.

Los probióticos son similares a los microorganismos que se encuentran en el intestino humano. También se les conoce como “bacterias amigables¨ o “bacterias buenas”.

La mejor definición de los probióticos es que son organismos vivos que cuando se ingieren en cantidades correctas tienen un beneficio en la salud de la persona.

La mayoría de los probióticos son bacterias similares a las que se encuentran en el intestino de la gente, en especial en los bebés que son amamantados. En los últimos años cada vez se usan e ingieren mas probióticos.

Para mantener una buena salud es importante el balance del cuerpo y los microorganismos. Las “bacterias amigables” son importantes para el desarrollo del sistema inmune y para la protección contra los organismos que causan enfermedades.

Algunas persona usan los probióticos después de haber usado antibióticos, para tratar una enfermedad, en especial después de enfermedades intestinales como diarreas, enfermedades inflamatorias del intestino, e infecciones de la piel.

El Centro Nacional para Medicina Alternativa y Complementaria reporta que hay beneficios de usar los probióticos para tratar la diarrea, prevenir infecciones urinarias, tratar el síndrome de intestino irritable, disminuir la duración de la infección por Clostridium difficile, por Helicobacter pylori y en algunos casos de dermatitis en los niños. Pero no queda claro que tanto curan las enfermedades o si se trata de un efecto placebo.

Se necesita más información para saber si los probióticos son seguros en todos los niños pequeños, en los ancianos y en gente con enfermedades del sistema inmune. Y unos estudios recientes parecen concluir que ayudan a disminuir los cólicos en los bebés.

Los efectos secundarios de los probióticos son menores y generalmente son gases e inflamación abdominal.

Te recuerdo que es importante que consultes a tu médico antes de tomar probióticos.


Tomado de Vida y Salud