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viernes, 20 de julio de 2012
Detectan genes relacionados con la obesidad infantil
domingo, 15 de enero de 2012
7 razones por las que el azúcar es malo
- Entre más azúcar consumamos, más dependencia creamos hacia él. ¿Por qué creen que consumimos tanto azúcar? Hagan la prueba de dejar de consumir azúcar en sus miles de formas y verán como cada vez les hace menos y menos falta.
- Mucha azúcar aumenta los niveles de colesterol. Estudios demuestran que el alto consumo de azúcar provoca el aumento de triglicéridos y disminuye los niveles de colesterol bueno.
- Ayuda a contraer la diabetes. En términos simples, entre más azúcar consumimos más y más insulina deber ser producida por nuestro páncreas para bajar los niveles de azúcar de nuestra sangre, hasta llegar a tal punto en que no puede generar la cantidad necesaria y nos veremos dependiendes a la insulina. ¿Resultado? Tendremos diabetes.
- Deprime el sistema inmunológico. Cuando consumimos una cantidad alta de azúcar en forma de refresco, barra de chocolate o postre, afectamos temporalmente la capacidad de nuestro sistema inmunológico de responder a cualquier desafío que éste pueda tener.
- Promueve la inflamación. La inflamación usual es una respuesta de nuestro sistema inmunológico, lo cual no es malo, pero el alto consumo de azúcar promueve una excesiva, inapropiada e inútil inflamación la cual sí puede provocar envejecimiento y enfermedades.
- Afecta la salud de los niños. Si hay algo que he notado en estos últimos años es la cantidad de niños y niñas con obesidad temprana. Lo curioso es que al menos el 50% de los que he visto siempre andan en la mano algo que los ayuda a mantener esa forma, casi siempre en la forma de una Coca-Cola o refresco dulce. He visto inclusive hermanos pequeños pelearse a lloriqueos y patadas por una lata de gaseosa. Y de niños van pa’ grandes.
- Provoca caries. Esta muchos lo saben pero aun así siguen ignorándola. Puedo apostar que los dentistas han hecho su buen recaudo en los últimos 30 años poniendo calzas dentales, limpiando dientes y reparándolos. El consumo de azúcar mezclado con una mala higiene dental hace que las paredes de nuestros dientes se deterioren gracias a las bacterias que viven en nuestra boca y se activan con cualquier carbohidrato (lo cual pasa en los primeros 20-30 minutos luego de haber comido.
jueves, 8 de diciembre de 2011
¿Necesita tu hijo una prueba de colesterol?
jueves, 10 de noviembre de 2011
“A mi hijo no le digan gordo”
miércoles, 1 de junio de 2011
Otitis y obesidad infantil: ¿qué tiene que ver lo uno con lo otro?
- Dolor o molestias en el oído.
- Fiebre.
- Secreción del oído purulenta o con pus.
- Hipoacusia o dificultades para escuchar.
viernes, 15 de abril de 2011
Desórdenes alimenticios: un problema en aumento entre los adolescentes y los niños
viernes, 1 de abril de 2011
Un IMC (índice de masa corporal) alto conlleva mayor riesgo para problemas de salud en los niños
miércoles, 22 de diciembre de 2010
La obesidad infantil y el colesterol alto

Hasta hace poco era común que las abuelas, las tías, y las mamás vieran la “gordura” de los niños como algo positivo. Se consideraba que la obesidad era una señal de que los niños estaban sanos, y de que se tomaban “toda la sopita”. Hoy en día sabes que esto no es cierto. Cuando ves a un niño obeso reconoces que algo está mal con su dieta y con su actividad física. La obesidad infantil puede ir de la mano con los niveles de colesterol elevados en la sangre. Sigue leyendo y conoce más acerca de la obesidad infantil y su relación con el colesterol.
Hoy en día es difícil encontrar a alguien que NO haya escuchado algo relacionado con la obesidad infantil. Se habla de la obesidad infantil en la escuela, en las noticias, en los programas de radio, y en las páginas del Internet. Inclusive la Primera Dama de los Estados Unidos, Michelle Obama, lidera una campaña nacional para combatir este flagelo que afecta a 1 de cada 3 niños en los Estados Unidos.
Lo triste es que la obesidad infantil ha tomado una ventaja impresionante, pero no quiere decir que haya ganado la batalla. La obesidad infantil no viene sola, y por eso es necesario atacarla desde la infancia. Esto no es un problema de estética ni vanidad. Es un problema de salud que afecta a todo el cuerpo. La obesidad infantil viene acompañada de una serie de amigos que no ayudan a la salud de tus hijos. Se debe a ella que enfermedades que en el pasado eran asociadas más que nada en personas adultas, como la elevación de los triglicéridos y del colesterol en la sangre, hoy en día están siendo diagnosticadas con frecuencia en los niños obesos.
Sobrepeso y obesidad
Antes de continuar con este tema sabes: ¿Cuál es la diferencia entre la obesidad y el sobrepeso? ¿Lo dudaste por un momento? Sé que es posible que confundas ambos conceptos. El sobrepeso hace referencia a alguien que pesa mucho, mientras que la obesidad habla del exceso de grasa. Los pediatras utilizan el peso y la estatura para calcular el índice de masa corporal (IMC) en base a unas fórmulas. Luego utilizan unas tablas de percentiles (de crecimiento) que son específicas para la edad y el sexo del pequeñín y así determinan en donde se encuentra. Estas tablas tienen varias líneas. Por ejemplo: la mitad de los niños de la misma edad se encuentran en el percentil 50. Un 25% se encuentra por arriba de ese nivel y un 25% se encuentra por debajo de ese nivel. Las tablas se refieren a 100 chicos sanos de esa edad que la mitad son más altos y la mitad son más bajos, etc. Da un rango. Lo mismo sucede con el peso. Cuando se utiliza la tabla hay una consonancia entre las estaturas y los pesos.
Se dice que un niño está obeso cuando su índice de masa corporal –IMC- (BMI por sus siglas en inglés) si está en los 95 percentiles o más, y que está en sobrepeso si su IMC llega a los 85 percentiles, pero es menos de 95. Por otro lado, un niño está en un peso normal si su IMC se encuentra entre los percentiles 5 y 85. Y su peso es menor al normal si su IMC no llega al percentil 5.
El uso del índice de masa corporal aunque es una buena medida, no es perfecta, ocasionalmente, puede ser engañosa ya que no mide, directamente, la grasa del cuerpo. Con los resultados del índice de masa corporal, una persona musculosa puede parecer que está con sobrepeso, sin que esto signifique que lo está y mucho menos obesa. Esto quiere decir que es una persona pesada, pero no implica que tenga niveles altos de grasa en su cuerpo. En los casos en donde hubiese duda, el pediatra podría realizar otros estudios como la medición de los pliegues cutáneos, entre otros.
No olvides que la obesidad causa problemas graves de salud
Es importante que sepas que la obesidad sólo causa problemas. No hay beneficios que se asocien con la obesidad infantil, y por eso es necesario combatirla lo antes posible. Entre otras cosas, la obesidad infantil puede causar: diabetes tipo 2, presión arterial alta y elevación de los niveles del colesterol malo (LDL) y de los triglicéridos. Por ejemplo, hay sitios como en los Estados Unidos en donde el 20% de los niños tienen el colesterol malo (LDL) elevado. Debes considerar que la grasa no sólo se acumula en los gorditos del cuerpo sino también en el interior de las arterias. Esto puede traer serios problemas cardiovasculares.
Colesterol y obesidad: una pareja peligrosa
Si los padres entendieran que su hijo obeso puede desarrollar niveles elevados de colesterol malo, seguramente tomarían acciones inmediatas. Lo que sucede es que muchos de ellos, y tal vez este sea tu caso, no saben bien qué es el colesterol y por qué es perjudicial para la salud de sus hijos.
El colesterol es una sustancia que produce el hígado y que tienen una textura muy parecida a la cera. Esta sustancia en exceso, se acumula en las paredes de tus arterias dificultando la circulación de la sangre, y en algunos casos bloqueándola completamente. Tu cuerpo produce suficiente colesterol para los procesos en donde se requiere. El hígado de tu hijo puede producir hasta 1,000 miligramos de colesterol al día en condiciones normal. ¿Te imaginas si a esto le añades los helados, las bebidas azucaradas, y las hamburguesas con queso y tocineta (tocino)? Todo esto sin contar con las horas que tu hijo permanece frente al televisor o a la computadora, sin ningún tipo de actividad física al día.
No esperes a que aparezcan síntomas que te dejen saber acerca de la elevación en los niveles del colesterol, ya que el colesterol, durante mucho tiempo, es un enemigo silencioso. Por esto, los padres no están alerta a los niveles de grasa en la sangre de sus hijos. Si llevas a tu hijo a chequeos regulares podrás darte cuenta de los incrementos y reducciones de su colesterol en la sangre.
Si tu hijo sufre de obesidad infantil, actúa lo antes posible. No esperes a que las libras y la grasa se sigan acumulando. Los niveles elevados del colesterol en la sangre le pueden ocasionar graves problemas en su corazón y en su sistema cardiovascular más adelante. Tu puedes y debes empezar esta batalla. Trabaja duro con tus hijos para que lleven una dieta sana, para que hagan ejercicio y así podrás decirle adiós a la obesidad infantil.
Tomado de Vida y Salud




