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sábado, 17 de septiembre de 2011

Ser bajita tiene sus ventajas: en concreto, menor riesgo de desarrollar cáncer


¿Alguna vez has pensado que tus posibilidades de tener cáncer se relacionan, entre otras cosa, con tu estatura? Un nuevo hallazgo parece demostrar que esto es así y que, en particular, cuánto más altas son las mujeres más posibilidades tienen de desarrollar cáncer en el futuro. Sin importar cuánto midas, siempre es importante adoptar hábitos saludables para prevenir esta enfermedad. Descubre cómo en este artículo.

En mayor o menor medida, todos tenemos posibilidades de desarrollar cáncer en algún momento de la vida. De todas las enfermedades que existen, ésta es quizás la más temida, y no es para menos: a nivel mundial, es una de las principales causas de muerte. La Organización Mundial para la Salud estima que entre el 2005 y el 2015 morirán alrededor de 84 millones de personas debido al cáncer.

Las causas que provocan el cáncer pueden ser muchas y varían de una persona a otra. Y si bien entre los principales factores que provocan esta enfermedad se encuentran el tabaquismo, la obesidad y el alcoholismo, ahora los investigadores de la Universidad de Oxford, Inglaterra, han agregado una más: la estatura de las mujeres también podría influir en su aparición y desarrollo.

En particular, este estudio publicado en el revista Lancet Oncology encontró que cuánto más altura tienen las mujeres, más posibilidades tienen de desarrollar distintos tipos de cáncer (como los de colon, piel, mama, útero, ovario, riñón y la leucemia). Lo que todavía sigue siendo un misterio es a qué se debe esta relación.

Para llegar a estos resultados, los investigadores tomaron en cuenta los datos de 1,3 millones de mujeres, recopilados entre 1996 y 2001. En detalle, las cifras indicaron que tener 10 centímetros (4 pulgadas) por arriba de la altura promedio, aumenta alrededor de un 16% más las posibilidades de desarrollar cáncer. Y cuánto más alta sea la mujer, más posibilidades hay (por eso se cree que puede estar vinculado con las hormonas del crecimiento).

Además, los investigadores relacionaron los resultados obtenidos con otros estudios realizados previamente, para demostrar que estos se repetían en distintas regiones del mundo, como Australia, Asia, Europa y Norteamérica.

A pesar de estos resultados, lo cierto es que nadie está exento, no importa la estatura ni tampoco el sexo. Todos podemos ser víctimas del cáncer, por eso lo mejor es adoptar hábitos de vida saludables que, como te contamos en otro artículo de VidaySalud.com, pueden ayudarte a reducir las posibilidades de desarrollar cáncer en algún momento de tu vida. Entre ellos:

Evita el tabaquismo y el sobrepeso, lleva una dieta saludable y haz ejercicios de manera regular.
Limita el consumo del alcohol a no más de una copa (si eres mujer) o dos copas (si eres hombres) por día.
Protege tu piel de los rayos del sol y de otras radiaciones, y limita los rayos-X (las radiografías) a los que necesites exclusivamente.
Trata de no exponerte a sustancias cancerígenas, como algunos polvos, vapores, el humo del cigarrillo y ciertas sustancias químicas.
Evita la terapia de reemplazo hormonal (las hormonas femeninas) a menos que tengas síntomas importantes debidos a la menopausia y hazlo bajo supervisión médica.
Consulta con tu médico para ver si es necesario que te hagas exámenes de detección temprana, aún cuando te sientas bien.

Ahora que conoces todos estos datos, es el momento de poner manos a la obra. ¿Cuáles son los hábitos que deberías modificar y por cuál comenzarás? Recuerda que es difícil cambiar todo de golpe pero si lo haces con convicción y poco a poco, veras cómo, sin darte cuenta, pronto empezarás a notar tus logros y a disfrutar los resultados.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 1 de abril de 2011

Un IMC (índice de masa corporal) alto conlleva mayor riesgo para problemas de salud en los niños


¿Puede el índice de masa corporal predecir la salud futura de un niño?
RESPUESTA de la Dra. Seema Kumar, Endocrinología Pediátrica, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
El índice de masa corporal (IMC) se define como el resultado de la división del peso en kilos por la estatura en metros al cuadrado.  El IMC permite determinar si el peso de un niño es sano.  Los niños que tienen un IMC muy alto podrían correr más riesgo de presentar problemas de salud, como por ejemplo trastornos cardiovasculares y diabetes.
En los niños, el IMC se toma conjuntamente con la edad y sexo para luego trazarlo sobre un cuadro de crecimiento con percentiles a fin de evaluar el nivel de grasa corporal.  En general, se considera que el niño tiene un peso sano cuando su IMC se ubica entre el percentil 5 y el 85.  Los niños cuyo peso no alcanza el percentil 5 se consideran bajos de peso, mientras que aquellos  cuyo peso se encuentra entre el percentil 85 y el 95 se tratan como gordos y los que se ubican por encima del percentil 95 se toman como obesos.
El IMC no mide directamente la grasa corporal y, por ello, una persona con mucha musculatura y bajo nivel de grasa puede obtener un nivel alto de IMC, como es el caso de los atletas.  Sin embargo, para fines prácticos, el IMC normalmente es una manera confiable y barata de evaluar el peso de un niño.
Cuando un niño tiene un IMC alto, corre más riesgo de presentar problemas de salud.  Las investigaciones han demostrado que el IMC alto predispone a los niños a desarrollar hipertensión, colesterol alto y diabetes tipo 2.  Esos problemas de salud pueden ocurrir durante la infancia o presentarse a medida que el niño crece y alcanza la edad adulta.
Además de las enfermedades específicas que los niños podrían enfrentar como resultado del sobrepeso, entre 50 y 75 por ciento de los niños gordos se convierte en adultos con exceso de peso.  Por lo tanto, un niño con IMC alto es más proclive a convertirse en un adulto gordo, a menos que se tomen medidas preventivas pronto y en eso radica la importancia de controlar regularmente el peso del niño.  Cuando el IMC de un niño empieza a subir, es más fácil revertir esa tendencia en las primeras etapas en las que el niño se encuentra ligeramente pasado de peso, que cuando ya recae dentro del rango de obesidad.
Realizar cambios en el estilo de vida, tal como ingerir una alimentación sana y hacer más ejercicio, puede tener una gran repercusión sobre el peso del niño y su salud en general.  Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan que los niños participen en actividad física durante al menos una hora diaria.  Eso no significa que los niños deban practicar deportes competitivos ni participar en alguna actividad organizada, sino que la actividad física que el niño realice puede ser tan simple como pasear al perro durante un buen rato, andar en bicicleta, correr alrededor del patio trasero o en el parque, bailar, saltar la cuerda o patinar.  Lo importante es que el niño escoja una actividad que disfrute y que le obligue a entrar en movimiento a gusto.
Aparte de fomentar la actividad física, los padres también deben restringir el tiempo que el niño pasa sentado frente a una pantalla, sea de televisión, de juegos de video o del computador.  Los  CDC recomiendan que los niños no inviertan más de dos horas diarias frente a una pantalla y la Academia Americana de Pediatría recomienda que los niños menores de 2 años no vean nada de televisión.
Si bien la obesidad infantil es una gran preocupación, lo opuesto también puede ser peligroso para la salud actual y futura de un niño.  Las investigaciones han revelado que los niños con mala nutrición durante los primeros años de vida, así como los bebés que nacen pequeños para la edad gestacional (el peso del bebé es menor a lo anticipado para el tiempo de embarazo) corren más riesgo de desarrollar diabetes y problemas cardiovasculares.
Si a usted le preocupa el peso de su hijo, converse con el pediatra o con el médico familiar.  Nunca se debe poner a un niño a régimen para restringir calorías, ni ofrecerle una alimentación rica en calorías, ni someterlo a un programa de ejercicio, sin antes consultar y desarrollar un plan con algún proveedor de atención médica.
Tomado de Vida y Salud