DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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martes, 1 de mayo de 2012

Las grasas trans: vinculadas a más apoplejías en las mujeres

Además de la conocida relación de las grasas trans con las enfermedades cardíacas, ya tienes otra razón para desterrarlas de tu dieta, o al menos disminuirlas lo más posible. Según los resultados de un nuevo estudio, las grasas trans al parecer aumentan el riesgo de la apoplejía o los accidentes cerebrovasculares en las mujeres después de cierta edad.

Hace algún tiempo, las grasas trans se usaban normalmente en los alimentos procesados, tanto horneados como fritos, ya que realzaban su sabor y su textura, y alargaban su vida en los anaqueles del supermercado. 

Por desgracia, estas grasas representan un riesgo para la salud, porque (como otras grasas) se trasladan a través de tu sistema digestivo hasta llegar a las arterias en donde se acumulan y pueden llegar a bloquearlas, incrementando así el peligro de que sufras ataques al corazón y otras enfermedades cardiovasculares, como las apoplejías o accidentes cerebrovasculares. Y tienen un peligro extra. Aunque al igual que las grasas saturadas aumentan el colesterol “malo”, a diferencia de ellas, las grasas trans disminuyen el colesterol “bueno”, por lo que son doblemente dañinas para la salud. Desde que se comprobó esto hace años, han ido desapareciendo poco a poco de los supermercados y los restaurantes.

Pero ahora hay algo más: un estudio, publicado en el número de marzo de la revista Annals of Neurology, sugiere (aunque no prueba) que existe una relación entre las grasas trans y la apoplejía o ataque cerebrovascular en las mujeres después de los 50 años.

Si deseas seguir leyendo todo el artículo, pincha aquí

martes, 20 de marzo de 2012

¿Por qué se me olvidan las cosas?

¿Te ha pasado alguna vez que no encuentras la llave de la casa o no sabes dónde dejaste los lentes? Es un problema muy común, ya que la mayoría de las personas experimentan momentos ocasionales de pérdida de la memoria, y no siempre puede achacarse a la edad. En realidad las causas son muchas, y aunque pocas veces indican problemas serios, sí pueden interferir con las actividades normales de la vida diaria.

“¿Para qué vine a esta habitación?”, o “Iba a decirte algo pero… ¡se me olvidó!” A todos nos ha pasado algo similar. Los olvidos temporales son más comunes en las personas que son naturalmente distraídas. Si eres una de ellas, el remedio es simplemente tratar de poner más atención en lo que haces. Pero la distracción o la falta de atención son una cosa, y la pérdida de la habilidad cognitiva, entre ellas la memoria, es otra.

Cuando se empiezan a tener estos episodios de olvidos breves, hay que buscar la causa. Hay muchas razones que pueden hacer que se te vayan olvidando las cosas, aunque sea de manera leve, o lo que se conoce como pérdida de la memoria transitoria. Entre las más comunes están:
  • Medicamentos. Entre ellos si tomas antidepresivos, antihistamínicos, relajantes musculares, tranquilizantes, píldoras para dormir, medicinas para combatir la ansiedad y los analgésicos (medicinas para el dolor) que se recetan después de una cirugía.
  • Alcohol. El exceso del alcohol es una causa conocida de pérdida de la memoria.
  • Tabaco. Fumar reduce la cantidad de oxígeno que llega al cerebro y, como consecuencia, perjudica el funcionamiento de la memoria.
  • Drogas. Su uso continuo provoca cambios en las sustancias químicas del cerebro, lo que dificulta recordar las cosas.
  • Falta de sueño. Tanto la cantidad del sueño como su calidad afectan la memoria. Si duermes muy poco o te despiertas con frecuencia durante la noche, puedes sentirte fatigado(a). Y el cansancio interfiere con la capacidad de captar la información y de recordarla después.
  • Depresión y ansiedad. Si estás deprimido(a), te es difícil prestar atención y concentrarte, lo que afecta la memoria. Lo mismo ocurre con la ansiedad. Cuando te sientes tenso(a), no puedes concentrarte y tu capacidad de recordar disminuye.
  • Estrés. Si la causa del estrés es un trauma emocional, puede dar lugar a la pérdida de la memoria.
  • Nutrición deficiente. Una buena nutrición es importante para el funcionamiento correcto del cerebro. Debes incluir en tu dieta proteínas y grasas de alta calidad. No te olvides, además, que la deficiencia de las vitaminas B1 y B12 puede afectar la memoria.
  • Envejecimiento. Normalmente provoca dificultad para aprender cosas nuevas, o puede que necesites más tiempo para aprenderlas. Pero no suele producir una pérdida de la memoria significativa, a no ser que vaya acompañado de alguna enfermedad.
A veces la pérdida de la memoria se produce como consecuencia de problemas más serios, y puede ser o no transitoria. Todos estos problemas requieren tratamiento médico inmediato. No te descuides y busca ayuda en cualquiera de estos casos:
  • Lesiones en la cabeza. Un golpe fuerte en la cabeza puede causar pérdida de memoria de corto o de largo plazo. Por lo regular, la memoria va regresando poco a poco.
  • Apoplejía (o accidente cerebrovascular). Ocurre cuando el suministro de sangre al cerebro se detiene debido al bloqueo de un vaso sanguíneo, o por el derrame de un vaso sanguíneo en el cerebro. La apoplejía causa a veces una pérdida temporal de la memoria. En algunos casos, el paciente recuerda con exactitud lo que ocurrió hace años, pero no lo que ocurrió el día anterior.
  • Demencia. Es la pérdida progresiva de la memoria y de otros aspectos del pensamiento, lo bastante seria como para dificultar el funcionamiento en las actividades de la vida diaria. Aunque hay varias causas (como el abuso del alcohol y las drogas), la más común es la enfermedad de Alzheimer.
Como ves, los olvidos ocasionales no tienen que ser motivo de preocupación. Pero si notas que se repiten más de la cuenta o que interfieren con tus actividades diarias, es conveniente que vayas al médico para una evaluación. Tal vez todo se resuelva fácilmente con la sustitución de un medicamento o un cambio en tus hábitos o tu estilo de vida. Y si la causa es un problema más serio, recuerda que mientras antes se detecte y se trate, más posibilidades hay de encontrar una solución.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 23 de febrero de 2012

Los ejercicios más indicados para condiciones crónicas. ¿Cuál te conviene?

Si tienes algún problema de salud crónico y crees que eso te impide hacer ejercicios, sigue leyendo porque este artículo te puede interesar. Aquí te contamos qué tipo de actividades físicas te ayudan no sólo a prevenir sino también a mejorar los síntomas de enfermedades como las que afectan al corazón, la diabetes, la hipertensión y el cáncer, entre otras.

Posiblemente hayas leído o escuchado recomendaciones sobre las ventajas de hacer ejercicio y todo el bien que puede aportar a tu salud, pero aún así te cuesta crear una rutina y cumplirla, entre tantas obligaciones y cuestiones que debes atender a diario. Calma, ésta es una situación muy común, y más aún si padeces alguna enfermedad crónica que te desanime. Algunas personas dejan de hacer ejercicios porque creen que ya no están en condiciones físicas de hacerlos, y abandonan los esfuerzos.

José, por ejemplo, tiene problemas de corazón hace muchos años. Desde su primer infarto los médicos le aconsejaron que dejara el cigarrillo, que modificara su dieta y que saliera a caminar al menos media hora todos los días, para ayudar a su corazón a recuperarse.

Sin embargo, José tardó años en dejar de fumar, todavía le cuesta cuidarse con algunas comidas y su corazón se ha debilitado tanto que hoy le cuesta caminar apenas 5 minutos. A veces, mientras lee el periódico o al mirar televisión, su mente se dispersa y piensa arrepentido que su situación podría ser otra si hubiera escuchado las advertencias a tiempo.

Otro caso es el de Andrea. Desde que detectó que tiene presión alta, ha dejado de hacer ejercicio porque alguien le dijo que eso podría hacerle mal, y ella, por supuesto, tiene miedo de que así sea. Sin embargo, una rutina de actividad física es de gran ayuda para mantener una presión arterial normal y estable, sólo es necesario tener ciertos cuidados al practicar los ejercicios. Lo mismo ocurre para personas con cáncer, osteoporosis y problemas del corazón.

¿Hay algún tipo de ejercicio que sea mejor que otro para cada una de estas condiciones? Pues sí. Si bien una rutina de ejercicios suele incluir varios tipos de ejercicios, por ejemplo aeróbicos y de resistencia, algunos pueden ser más apropiados que otros de acuerdo a cada caso. Por eso siempre es importante que le consultes a tu médico qué cuidados debes tener y si debes evitar algún movimiento o esfuerzo en particular.

Los ejercicios aeróbicos, por ejemplo, han demostrado ser buenos para la enfermedad cardiaca, el nivel alto de colesterol, la diabetes, la presión alta, la apoplejía, el cáncer y las enfermedades pulmonares, aunque en algunos casos, por ejemplo, pueden recomendarte caminar en vez de correr, para no agitarte tanto.

Los ejercicios aeróbicos son aquellos de los cuales escuchamos hablar más frecuentemente. Están diseñados para aumentar la circulación de oxígeno en tu cuerpo gracias al movimiento repetitivo de los grupos de músculos largos que aumentan el ritmo del corazón.

Existen dos tipos de ejercicios aeróbicos: unos requieren el apoyo del peso corporal y hacen que los músculos trabajen contra la fuerza de la gravedad, como trotar, caminar o bailar, y otros no usan el apoyo del peso corporal y la fuerza de gravedad no juega un papel importante: es el caso de andar en bicicleta, nadar o remar.

Además, existen los que se llaman ejercicios anaeróbicos, entre los cuales se incluyen el estiramiento, el yoga y los ejercicios de resistencia con pesas, que buscan fortalecer los músculos. Esto es importante, por ejemplo, cuando tienes osteoporosis, ya que los músculos fortalecidos pueden ayudar a los huesos debilitados por la enfermedad a sostener el peso del cuerpo. En los casos de osteoporosis, además es aconsejable complementar los ejercicios de resistencia con los aeróbicos con apoyo del peso corporal.

Cuando los ejercicios de resistencia se combinan con los aeróbicos sin apoyo del peso corporal, en cambio, se convierten en una buena alternativa para combatir los síntomas de la artritis, una enfermedad de los huesos que puede ser muy dolorosa y limitar tu capacidad de moverte. Las actividades en el agua son ideales en estos casos

Estas combinaciones también son efectivas en otros casos. Así, por ejemplo, hacer los ejercicios de resistencia combinados con los aeróbicos de cualquier tipo es bueno para combatir la diabetes , el cáncer y la apoplejía o derrame cerebral, que ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre y oxígeno al cerebro se revienta o se obstruye por una placa o un coágulo de sangre. En este último caso, además, también es importante incluir en la rutina los ejercicios de estiramiento.

Antes de iniciar una rutina de ejercicios, no te olvides consultar con tu médico. Y si hace mucho que no haces ejercicio recuerda que debes empezar poco a poco y no exigirle más a tu cuerpo de lo que puede dar. Lo importante es mantener la constancia. Si lo haces, verás que con el tiempo comenzaras a notar los buenos resultados.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Qué tiene que ver el azúcar en la sangre con la salud mental?


Un estudio reciente ha encontrado una estrecha relación entre la diabetes y la demencia. Las personas que sufren de diabetes tienen muchas más posibilidades de desarrollar problemas en sus funciones cerebrales, a medida que pasa el tiempo. Aquí te contamos más detalles sobre este hallazgo y cómo cuidar algo tan delicado como la mente.

La diabetes es una enfermedad que afecta a más de 346 millones de personas en todo el mundo. Se manifiesta a través de una elevación en el nivel de glucosa o azúcar en la sangre, ya que el cuerpo no produce o no utiliza de manera eficiente la insulina, que es la hormona que ayuda a transformar la glucosa en energía en el cuerpo.

Si no se controla, la diabetes puede generar diferentes problemas de salud con el tiempo, como ceguera, insuficiencia o falla renal (en los riñones), enfermedades cardiacas, problemas de circulación y hasta la muerte. Por ejemplo, la Organización Mundial para la Salud, estima que en el año 2004 fallecieron 3,4 millones de personas a consecuencias de la diabetes.

A estas complicaciones, ciertos estudios suman la posibilidad de desarrollar demencia, algo que ha sido reconfirmado a través de un nuevo y amplio seguimiento desarrollado en Japón, a través del cual científicos de ese país han comprobado que las personas con diabetes tienen un riesgo significativamente más elevado de desarrollar todos los tipos de demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la edición del 20 de septiembre de la revista Neurology, unos investigadores de la facultad de postgrados en ciencias médicas de la Universidad de Kyushu en Fukuoka analizaron a más de mil personas, tanto hombres como mujeres, mayores de 60 años de edad, durante once años.

La demencia en sí no es una enfermedad específica sino que se refiere a un grupo de síntomas causados por trastornos que afectan las funciones del cerebro. Por ejemplo, las personas con demencia pueden volverse incapaces de llevar a cabo actividades normales como vestirse o comer, pueden perder su capacidad para resolver problemas o controlar sus emociones, pueden tener cambios de personalidad y hasta imaginarse o ver cosas que no existen.

Otro síntoma frecuente de la demencia es la pérdida de la memoria, pero no te alarmes, muchas personas tienen este problema y no sufren demencia. Las personas con demencia tienen problemas serios con dos o más funciones cerebrales, como la memoria y el lenguaje.

La demencia puede desarrollarse debido a diferentes problemas de salud, como la enfermedad de Alzheimer o un ataque o derrame cerebral también conocido como apoplejía. Si bien no hay cura para la demencia, actualmente existen varios medicamentos que permiten tratar estos problemas y reducir los síntomas o hacer más lento el avance de la enfermedad.

Mientras tanto, ¿hay algo que puedas hacer para prevenir su desarrollo? Claro que sí, ya que si bien hay cuestiones genéticas que influyen en la demencia, también hay factores relacionados con el estilo de vida que potencian las posibilidades de sufrirla.

Por ejemplo, se considera que los adultos mayores que mantienen una vida activa y una dieta saludable, que controlan su presión sanguínea, su peso y el nivel de azúcar en la sangre, tienen menos peligro de desarrollar demencia. Esto es así ya que el cerebro, como otras partes del cuerpo, requiere estimulación y ejercicio para mantener su funcionamiento.

Ahora que tienes esta información, tienes un motivo más para incorporar hábitos de vida saludables que no sólo te ayudarán a estar sano por más tiempo sino que también pueden ayudarte a mantenerte de buen humor y con una mente bien clara.

Tomado de Vida y Salud

martes, 5 de julio de 2011

Apoplejía o derrame cerebral: reconoce sus síntomas


¿Sabías que los hispanos tienen más posibilidades de sufrir una apoplejía? Sin embargo, la mayoría no sabe reconocer los signos y los síntomas de esta condición que es una emergencia. Para que puedas estar prevenido, aquí te contamos qué es la apoplejía, cómo reconocerla y qué hacer en caso de que algún familiar o amigo tenga este problema.
Cuando Ana se quedó muda, Pablo la miró entre sorprendido y desorientado, inmediatamente se dio cuenta de que algo no andaba bien: el rostro de su compañera se transformó, uno de sus parpados se cerró solo y sus labios se cayeron de ese lado de la cara, que no se movían junto con la otra mitad. ¡Qué horror! ¿Qué debes hacer en esa situación? Pablo no lo dudó, lo más rápido que pudo ya estaba llamando al número de emergencias para conseguir ayuda profesional.
Lo que le ocurrió a Ana se conoce como apoplejía, accidente cerebrovascular, ACV, derrame cerebral, hemorragia cerebral o trombosis cerebral. Esto ocurre cuando un vaso sanguíneo que lleva sangre y oxígeno al cerebro se revienta o se obstruye (se tapa) por una placa o un coágulo de sangre. Esta es una situación de emergencia en la que cada minuto cuenta, ya que si el oxígeno no llega hasta el cerebro, ¡pueden destruirse hasta 1,9 millones de células por minuto!
Existen dos tipos de accidentes vasculares cerebrales. El más común es el llamado ataque cerebral isquémico, causado por un coágulo sanguíneo que bloquea un vaso sanguíneo en el cerebro. El otro es llamado ataque cerebral hemorrágico y se produce por la ruptura de un vaso sanguíneo que sangra dentro del cerebro. Por su parte, los “mini-derrames cerebrales” o ataques isquémicos transitorios, ocurren cuando la circulación de la sangre al cerebro se interrumpe brevemente. En todos los casos se trata de una emergencia, incluso si los síntomas desaparecen.
¿Pero cuáles son los síntomas? En general, estas señales se dan de manera repentina, de un momento a otro y sin motivo aparente:
  • Adormecimiento o debilidad en un lado de la cara o caída facial.
  • Adormecimiento o debilidad en un brazo o una pierna, especialmente en un lado del cuerpo.
  • Confusión y dificultad para hablar o entender.
  • Dificultad para ver con uno o ambos ojos.
  • Dificultad para caminar, mareo o pérdida de equilibrio o de la coordinación.
  • Dolor de cabeza severo y repentino sin causa conocida
Además de estos síntomas, que pueden producirse en las personas de ambos sexos, las mujeres pueden tener otros síntomas particulares de apoplejía, que también se producen de manera repentina. Entre ellos:
  • Dolor en la cara o en las extremidades.
  • Náuseas.
  • Debilidad general.
  • Dolor de pecho.
  • Falta de aire o dificultad para respirar.
  • Palpitaciones.
En caso de que tú o alguien que conozcas comience a presentar estos síntomas, puedes practicar la denominada prueba H-B-C-H que propone la Organización Nacional de la Apoplejía (National Stroke Association), que consiste en:
  • Habla: Pídele a la persona que repita una oración sencilla. Si no puede hacerlo hay un problema.
  • Brazo: Pídele a la persona que levante ambos brazos. Si se le cae uno de los brazos hay un problema.
  • Cara: Pídele a la persona que sonría. Si se cae un lado de la cara hay un problema.
  • ¡Hora de actuar! Si la persona muestra cualquiera de estos síntomas, necesita recibir atención médica de inmediato para limitar los efectos de la apoplejía. Entre más rápido se le atienda, las posibilidades de recuperarse serán mayores.
Tú también puedes salvar vidas. ¿Sabías que, según la Asociación Americana de Médicos de Emergencia, las apoplejías son la cuarta causa de muerte entre los hispanos y, en particular, son responsables de una de cada cuatro muertes entre los hombres hispanos y una de cada tres muertes entre las mujeres hispanas? Difunde esta información para que tus amigos y familiares también puedan reconocer estos signos y actúen de inmediato en caso de emergencia.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 28 de noviembre de 2010

La degeneración macular y la pérdida de la visión



La degeneración macular, también conocida como degeneración macular relacionada con la edad (AMD, por sus siglas en inglés), es la principal causa de pérdida de visión en personas de la tercera edad. En casos muy infrecuentes esta enfermedad de los ojos también puede afectar a los niños. Sigue leyendo para aprender como reconocer los síntomas de esta enfermedad de los ojos y qué se sabe acerca de cómo retardar su progresión.

La mácula es una parte de la retina. Su función es permitirnos ver detalles y colores en la parte central de nuestra visión, o sea cuando nos enfocamos directamente hacia donde nuestros ojos apuntan. La visión central se utiliza para leer, ver televisión, reconocer caras y conducir, entre otras actividades. La degeneración de la mácula causa distorsiones o una falta de claridad en esta visión central. No afecta nuestra visión periférica o lateral (hacia los lados).

No se sabe la causa precisa de la degeneración macular. Si se sabe que tiene que ver con cambios en el flujo sanguíneo dentro de la retina que causan la formación de depósitos y de nuevos vasos sanguíneos dentro de la mácula que pueden sangrar y dañar a las células que la componen. El porqué de este proceso sigue bajo investigación.

Ciertas personas tienen mayor riesgo de desarrollar AMD:

Las personas de más de 60 años de edad
Las personas de raza blanca o caucásica
Las personas con una historia familiar de degeneración macular
Las personas con alguna enfermedad cardiovascular como la presión sanguínea alta, o que hayan sufrido un ataque cardíaco o una apoplejía (derrame)
Las personas que fuman
Las personas obesas
Las mujeres tienen mayor tendencia a desarrollar degeneración macular y les puede ocurrir a una edad más joven

La detección temprana de los síntomas de la AMD es importantísima para preservar la visión. Se recomienda que todas las personas mayores de los 60 años visiten a su oftalmólogo u optometrista una vez al año para hacerse un examen completo de la vista, incluyendo una evaluación de la retina. Además, hay síntomas de alerta que no debes ignorar. Si notas alguno de los siguientes síntomas, haz cita inmediatamente con tu profesional de la salud visual:

-Se te dificulta leer
-Necesitas más luz para poder ver bien
-Tienes problemas para ver de noche
-No ves bien al conducir
-Estás teniendo problemas para reconocer las caras
-Tienes un punto ciego directamente hacia el frente de tu visión
-Tienes distorsiones en tu visión. Por ejemplo, las líneas rectas te parecen onduladas.
Así como se desconoce la causa de la degeneración macular, aún no se ha descubierto una cura. Pero sí hay varios tratamientos con láser o a base de inyecciones en el ojo que pueden ayudar a retrasar la progresión de la enfermedad. Tu oftalmólogo puede determinar si son las medidas correctas en tu caso específico. El o tu optometrista también te pueden recomendar lentes especiales para aprovechar la visión que te queda.

Me encantaría poder decirles que hay una forma comprobada para evitar la AMD. Desgraciadamente, no es así. Sin embargo, algunos estudios han demostrado que las vitamina A, C y E, junto con zinc, pueden retrasar la progresión de la enfermedad. Actualmente se están realizando estudios para ver si la luteína y la zeaxantina, dos antioxidantes que se encuentran en los vegetales de hoja verde, podrían hacer lo mismo.

Mientras tanto, sigue nuestras recomendaciones: Un examen de la vista anual si tienes más de 60 años, y mantenerte en guardia contra los síntomas de la enfermedad.

Tomado de Vida y Salud