DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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viernes, 27 de julio de 2012

El ejercicio podría reducir el riesgo de Alzheimer


Un nuevo estudio reafirma que el ejercicio podría reducir el riesgo de desarrollar Alzheimer. En este caso, cualquier movimiento es válido para mantener la memoria activa en los hombres y en las mujeres en lo que llaman, “la tercera edad” y en particular, a partir de los 80 años de edad. Sigue leyendo para que estés al tanto sobre estos hallazgos.

Se estima que actualmente hay más de 36 millones de personas en el mundo que padecen la enfermedad de Alzheimer y, según el Reporte Mundial de Alzheimer 2009, se proyecta que — a menos que ocurra un gran avance médico — la demencia crecerá a casi el doble cada 20 años y rondará los 66 millones de enfermos en 2030 y más de 115 millones a mediados de siglo.

El Alzheimer es uno de los tipos de demencia más comunes (y temidos) que se produce con la edad. Daña las funciones intelectuales del cerebro (memoria, orientación, deducciones) y hace que, poco a poco y progresivamente, las personas vayan perdiendo la memoria a corto plazo y comiencen a sentir más vívidos los hechos ocurridos en la juventud y hasta en la niñez.

En etapas más avanzadas de la enfermedad, es posible que quienes sufren de Alzheimer pierdan la capacidad para desarrollar las actividades del día a día, y hasta pueden dejar de reconocer a sus amigos y a sus seres queridos.

¿Es posible frenar el avance de esta enfermedad? Como siempre, si llevas un estilo de vida saludable podrás mantener una mejor calidad de vida por más tiempo. Y el caso del Alzheimer no es una excepción.

Según una investigación que fue publicada en el medio especializado Neurology, el ejercicio diario podría ayudar a las personas mayores de 80 años de edad a disminuir el riesgo de desarrollar Alzheimer o a sufrir un declive mental.

Y lo mejor de todo es que no hace falta salir a correr o caminar a diario porque cualquier tipo de actividad ayuda, aun las más ligeras como lavar los platos, cocinar y ordenar la casa. Jugar a las cartas también resulta ser bueno para mantener al cerebro en acción, así como mover una silla de ruedas de un lugar a otro.

Para llegar a estos resultados, un grupo de investigadores les pidió a 716 personas de 82 años como promedio, que no sufrían de demencia, que usaran durante diez días un dispositivo que monitorea y graba toda la actividad. Además, se les pidió a los participantes que, una vez al año, durante tres años y medio, respondieran a unos cuestionarios que evaluaban el desempeño mental y medían la memoria y las capacidades del pensamiento.

Así detectaron que quienes sólo tenían una actividad física diaria del 10 por ciento tenían más del doble de posibilidades de desarrollar Alzheimer que aquéllos que superaban ese porcentaje. Y en este caso, todo tipo de actividad física era útil para marcar la diferencia: desde lavarse las manos hasta subir unos escalones de más, o caminar con la mascota hasta el árbol de la esquina.

Esta no es la primera vez que se relaciona el ejercicio con la buena memoria. Por ejemplo, en una edición del 2011 te habíamos contado acerca de otro estudio realizado en la Mayo Clinic que fue publicado en “Mayo Clinic Proceedings”, según el cual cualquier tipo de ejercicio que haga latir al corazón podría reducir el riesgo de desarrollar demencia y haría más lento el avance de la enfermedad una vez que empieza.

Si quieres mantener tu mente activa para evitar el la pérdida de la memoria que suele ocurrir con el paso de los años, además de mantenerte en movimiento y llevar una dieta saludable, también puedes probar algunos ejercicios para tener una memoria a prueba de olvidos.

Por último, recuerda que no es fácil vivir con Alzheimer ni convivir con alguien que sufre esta enfermedad pues tanto los síntomas, los olvidos, los errores, e incluso las reacciones de los demás, pueden ser muy angustiantes para quienes la sufren.

Es importante que tengas mucha paciencia y busques modos de ayudarte a recordar las tareas de la vida cotidiana. Y si es alguien a quien quieres quien está atravesando el desarrollo o tiene la enfermedad del Alzheimer, llénate de amor y ayúdalo a sobrellevar este padecimiento de la manera más amena y amorosa posible.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 21 de julio de 2012

Los medicamentos controlan los síntomas de la enfermedad de Parkinson, pero no frenan su avance


¿Cuáles son los últimos descubrimientos sobre la enfermedad de Parkinson? ¿Existe algún medicamento nuevo? He escuchado hablar mucho sobre la CoQ10 como una alternativa esperanzadora para los enfermos de Parkinson. ¿Hay alguna verdad en esto?

RESPUESTA del Dr. J. Eric Ahlskog, Neurología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

La coenzima Q10 (CoQ10) inicialmente se mostró como una terapia esperanzadora para la enfermedad de Parkinson en las primeras investigaciones realizadas con pocos pacientes. No obstante, los estudios posteriores con cantidades mayores de pacientes y dosis más altas no lograron confirmar las ventajas del fármaco.

Los medicamentos actualmente disponibles para la enfermedad de Parkinson sirven para controlar los síntomas y son muy eficaces. Desgraciadamente, pese a décadas de intensa investigación sobre el tema, no se ha comprobado que ningún fármaco retrase el avance de la enfermedad de Parkinson.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno del sistema nervioso que se desarrolla gradualmente con el transcurso del tiempo. Los síntomas distintivos incluyen temblor, rigidez muscular y movimientos lentos. En las etapas posteriores de la enfermedad, podrían aparecer nuevos síntomas que incluyen dificultades con la memoria y el pensamiento, así como problemas de la vejiga e intestino, y en algunas personas, presión baja.

Si deseas leer todo el artículo, pincha aquí

viernes, 29 de junio de 2012

Medidas para fortalecer la memoria con la edad


¿Es verdad que se pueden hacer algunas cosas para prevenir la pérdida de la memoria con la edad? Tengo 48 años y creo que mi memoria es muy mala, comparado frente a sólo unos años atrás.

RESPUESTA del Dr. Ronald C. Petersen, Centro para Investigación sobre la Enfermedad de Alzheimer, Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos:

Por lo general, la memoria es menos eficiente conforme avanzan los años. A pesar de que no exista ninguna manera comprobada de prevenir la pérdida de la memoria, se pueden tomar algunas medidas posiblemente útiles. No obstante, si la pérdida de la memoria empieza a interferir con sus actividades cotidianas, o si le preocupan los cambios en ella, consulte con el médico.

Según las personas envejecen, en el cerebro disminuye la cantidad de células, o neuronas. Esa disminución puede dificultar el aprender cosas nuevas o recordar palabras y nombres conocidos. Podría ser difícil recordar los nombres de personas conocidas, por ejemplo, o tener problemas para encontrar los lentes de lectura o las llaves del automóvil. A algunas personas les preocupa que esas lagunas mentales sean una señal del inicio de la enfermedad de Alzheimer o de demencia, pero ese rara vez es el caso.

Existen varios cambios que se pueden realizar en el estilo de vida para fortalecer la memoria. Primero, permanezca física y mentalmente activo. La actividad física aumenta el flujo sanguíneo al cuerpo, incluso al cerebro, y eso puede ayudar con la memoria; por lo tanto, salga a dar una caminata rápida o un paseo en bicicleta, o vaya a nadar o a esquiar. Haga cualquier cosa que disfrute y permanezca siempre activo.

La actividad física ayuda a mantener en forma al cuerpo, y la actividad intelectual hace lo mismo por el cerebro. Leer, escribir, ver películas u obras de teatro, jugar juegos o conversar sobre eventos de actualidad pueden ser actividades agradables. Igual que en el caso anterior, encuentre actividades que disfrute y no deje de hacerlas.

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martes, 29 de mayo de 2012

Para cuidar tu memoria, cierta familia de frutas es tu mejor aliado

Un estudio reciente ha detectado que comer arándanos, moras, cerezas, frutillas (fresas) y otros tipos de bayas como parte de una dieta regular, puede ayudar a mantener las funciones cerebrales y a prevenir la pérdida de la memoria relacionada con la edad.

Además de ser exquisitas e ideales para acompañar los postres y los helados, las frutas de la familia de las bayas (en la que se incluyen los arándanos, las moras, las cerezas y las frutillas o fresas), se caracterizan por su aporte de vitamina C, que entre otras cosas ayuda a disminuir el estrés; los polifenoles que ayudan a deducir las grasas y los antioxidantes, que protegen y reparan a las células del daño normal que se va produciendo a medida que envejecemos.

Ahora, un nuevo estudio ha relacionado el consumo de estas frutas con una mejoría en el funcionamiento del cerebro y en cierta ayuda en la prevención de la pérdida de la memoria relacionada con la edad, una de las principales causas de otra enfermedad conocida como Alzheimer.

Y si bien para combatir los efectos del paso del tiempo sobre la memoria existen ejercicios y otras acciones que puedes tener en cuenta, ahora también se sabe que comer todo tipo de bayas puede contribuir.

Para llegar a esos resultados, un equipo de investigadores norteamericanos (del Centro de Investigaciones de Nutrición Humana y el Envejecimiento USDA-ARS y de la Publicación sobre Química de la Agricultura y los Alimentos) analizó otros estudios que se habían hecho previamente, tanto en animales como en humanos, sobre los efectos de las bayas en el funcionamiento cerebral y el comportamiento.

Así, pudieron concluir que los estudios – tanto en animales como en humanos – sugieren que comer bayas produce buenos efectos sobre las señales del cerebro relacionadas con la inflamación y la muerte celular, lo que se traduciría en un posible retraso de los desordenes mentales producidos por la edad, como el Alzheimer y la demencia.

¿Cómo logran esto las sabrosas frutas? Según los investigadores, esto ocurre por dos motivos principales, uno de ellos es la gran cantidad de antioxidantes que contienen. El otro es que estas frutas modifican el modo en que las neuronas se comunican entre sí, lo que podría evitar la inflamación que puede dañar las células del cerebro.

¿Te gustan las fresas (frutillas), las moras y otras frutas de la misma familia? Pues no te prives. Estas exquisitas y saludables opciones no sólo son buenas para tu memoria, también te aportan vitaminas. Hasta existen pruebas de que las fresas (frutillas) específicamente, podrían proteger al estómago del alcohol y ayudar a mejorar los tratamientos contra las úlceras. Al menos así lo comprobó un grupo de investigadores europeos, en un experimento con ratas cuyos resultados fueron publicados a fines del 2011 en la revista PLoS ONE.

Todos estos estudios se han realizado con el objeto de conocer cada vez más la forma en que los alimentos pueden ayudarnos a vivir más y mejor. Y aunque todavía queda mucho camino por recorrer en esta búsqueda, no hay motivos para no disfrutar de una rica porción de bayas, y por supuesto combinarla con una dieta variada y saludable, sin olvidar esa rutina de ejercicios que tan bien te hacen y tanto te divierten.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 9 de marzo de 2012

Los hombres enfrentan un mayor riesgo de sufrir el deterioro mental que antecede al Alzheimer

Los hombres tienen más posibilidades de desarrollar un problema de memoria denominado deterioro cognitivo leve, que puede ser una señal temprana del Alzheimer. Es lo que encontró un estudio reciente según el cual, además, los riesgos son más grandes en los hombres con niveles educativos inferiores a la secundaria, y entre los viudos y los solteros.

Se dice que las mujeres son más complicadas que los hombres y a menudo ellos se preguntan: “¿Qué pasará por la cabeza de las mujeres”? ¡Hasta el cine le ha dedicado horas de películas a este tema! Sin embargo, ha llegado el momento de preguntarnos qué ocurre con la mente de los hombres.

Un estudio reciente ha demostrado que son los varones quienes tienen más riesgo de desarrollar lo que se conoce como deterioro cognitivo leve, un problema de la memoria que puede ser una señal temprana de que la persona sufrirá de la enfermedad de Alzheimer en el futuro.

Las personas con deterioro cognitivo leve pueden cuidar de sí mismas y seguir con sus actividades normalmente, aunque suelen perder cosas con frecuencia, olvidarse de ir a sus citas o reuniones y, por momentos, pueden tener más dificultad para encontrar las palabras adecuadas al hablar.

La enfermedad de Alzheimer, en cambio, es la forma más común de demencia entre las personas mayores. Se llama demencia a un trastorno del cerebro que afecta las funciones intelectuales del cerebro (la memoria, la orientación y las deducciones) y le impide a la persona que realice sus actividades habituales con normalidad.

Estas condiciones de salud le afectan tanto a los hombres como a las mujeres, sin embargo, un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, Estados Unidos, que ya hemos comentado en otro artículo, encontró que son los varones quienes tienen más posibilidades de desarrollar una condición llamada deterioro cognitivo leve, que puede ser una señal temprana de la enfermedad de Alzheimer.

Para llegar a esos resultados, que fueron publicados en la edición en línea del 25 de enero de la revista Neurology, los investigadores consideraron los datos de 1.450 personas del Condado de Olmsted, en Minnesota, que tenían entre 70 y 89 años de edad y que no tenían demencia en octubre de 2004.

Así encontraron datos interesantes: unos tres años y medio más tarde, 296 participantes sufrían de deterioro leve; los nuevos casos fueron más frecuentes entre los hombres (excepto en el grupo de 85 a 89 años de edad) y, en general, el riesgo fue un 40 por ciento más alto entre los varones.

Además, tener una educación de secundaria o inferior también se relacionó con más posibilidades de desarrollar esta enfermedad, mientras que las personas actualmente casadas estaban en menor riesgo de deterioro cognitivo leve que los viudos, los divorciados o los solteros.

Si has tenido olvidos frecuentes últimamente, no te angusties. Es normal que con la edad la memoria comience a fallar, que no recuerdes adonde has dejado las llaves del auto o la billetera y que necesites más tiempo que antes para recordar cuestiones sencillas o para retener datos como los números telefónicos o los productos de la lista del mercado.

Pero si estos olvidos comienzan a interferir con tus actividades y con tu vida cotidiana, entonces sí puede ser un problema. Debes consultar a un profesional si tienes:

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domingo, 6 de noviembre de 2011

¿Qué tiene que ver el azúcar en la sangre con la salud mental?


Un estudio reciente ha encontrado una estrecha relación entre la diabetes y la demencia. Las personas que sufren de diabetes tienen muchas más posibilidades de desarrollar problemas en sus funciones cerebrales, a medida que pasa el tiempo. Aquí te contamos más detalles sobre este hallazgo y cómo cuidar algo tan delicado como la mente.

La diabetes es una enfermedad que afecta a más de 346 millones de personas en todo el mundo. Se manifiesta a través de una elevación en el nivel de glucosa o azúcar en la sangre, ya que el cuerpo no produce o no utiliza de manera eficiente la insulina, que es la hormona que ayuda a transformar la glucosa en energía en el cuerpo.

Si no se controla, la diabetes puede generar diferentes problemas de salud con el tiempo, como ceguera, insuficiencia o falla renal (en los riñones), enfermedades cardiacas, problemas de circulación y hasta la muerte. Por ejemplo, la Organización Mundial para la Salud, estima que en el año 2004 fallecieron 3,4 millones de personas a consecuencias de la diabetes.

A estas complicaciones, ciertos estudios suman la posibilidad de desarrollar demencia, algo que ha sido reconfirmado a través de un nuevo y amplio seguimiento desarrollado en Japón, a través del cual científicos de ese país han comprobado que las personas con diabetes tienen un riesgo significativamente más elevado de desarrollar todos los tipos de demencia, incluyendo la enfermedad de Alzheimer.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la edición del 20 de septiembre de la revista Neurology, unos investigadores de la facultad de postgrados en ciencias médicas de la Universidad de Kyushu en Fukuoka analizaron a más de mil personas, tanto hombres como mujeres, mayores de 60 años de edad, durante once años.

La demencia en sí no es una enfermedad específica sino que se refiere a un grupo de síntomas causados por trastornos que afectan las funciones del cerebro. Por ejemplo, las personas con demencia pueden volverse incapaces de llevar a cabo actividades normales como vestirse o comer, pueden perder su capacidad para resolver problemas o controlar sus emociones, pueden tener cambios de personalidad y hasta imaginarse o ver cosas que no existen.

Otro síntoma frecuente de la demencia es la pérdida de la memoria, pero no te alarmes, muchas personas tienen este problema y no sufren demencia. Las personas con demencia tienen problemas serios con dos o más funciones cerebrales, como la memoria y el lenguaje.

La demencia puede desarrollarse debido a diferentes problemas de salud, como la enfermedad de Alzheimer o un ataque o derrame cerebral también conocido como apoplejía. Si bien no hay cura para la demencia, actualmente existen varios medicamentos que permiten tratar estos problemas y reducir los síntomas o hacer más lento el avance de la enfermedad.

Mientras tanto, ¿hay algo que puedas hacer para prevenir su desarrollo? Claro que sí, ya que si bien hay cuestiones genéticas que influyen en la demencia, también hay factores relacionados con el estilo de vida que potencian las posibilidades de sufrirla.

Por ejemplo, se considera que los adultos mayores que mantienen una vida activa y una dieta saludable, que controlan su presión sanguínea, su peso y el nivel de azúcar en la sangre, tienen menos peligro de desarrollar demencia. Esto es así ya que el cerebro, como otras partes del cuerpo, requiere estimulación y ejercicio para mantener su funcionamiento.

Ahora que tienes esta información, tienes un motivo más para incorporar hábitos de vida saludables que no sólo te ayudarán a estar sano por más tiempo sino que también pueden ayudarte a mantenerte de buen humor y con una mente bien clara.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 23 de octubre de 2011

El ejercicio aeróbico podría reducir el riesgo de demencia


Cualquier tipo de ejercicio que haga latir al corazón podría reducir el riesgo de demencia y haría más lento el avance de la enfermedad una vez que empieza, indicó un estudio de Mayo Clinic publicado en “Mayo Clinic Proceedings”. Los científicos examinaron la función del ejercicio aeróbico en cuanto a conservar las capacidades cognitivas y concluyeron que no se lo debe pasar por alto como terapia importante contra la demencia.

Los científicos ofrecieron una definición amplia del ejercicio como aquella actividad física aeróbica suficiente para elevar la frecuencia cardíaca y aumentar la necesidad de oxígeno del cuerpo. Entre los ejemplos están caminar, o hacer gimnasia y actividades caseras como palear nieve o rastrillar hojas.

“Seleccionamos entre toda la literatura científica encontrada sobre el tema del ejercicio y la cognición, incluso estudios en animales y de observación, revisando más de 1.600 trabajos, 130 de los cuales trataban directamente sobre el tema”, comenta el neurólogo de Mayo Clinic, Dr. J. Eric Ahlskog. “La conclusión a la que se llegó fue que se puede formular un razonamiento convincente respecto a que el ejercicio es una de las tácticas para modificación de enfermedades que evita la demencia y el deterioro cognitivo leve, además de que modifica favorablemente estos procesos una vez que se han desarrollado”. Los científicos anotan que los estudios radiológicos del cerebro de manera constante han mostrado pruebas objetivas de los efectos favorables del ejercicio sobre la integridad del cerebro humano. Además, anotan que las investigaciones en animales han revelado que el ejercicio genera factores tróficos que mejoran el funcionamiento cerebral, aparte de que el ejercicio facilita las conexiones cerebrales (neuroplasticidad).

Los autores del estudio dicen que si bien es necesario investigar más sobre la relación entre ejercicio y función cognitiva, ellos promueven el ejercicio en general y especialmente entre quienes tienen alguna preocupación de índole cognitiva.

“No importa si se atiende al paciente como médico de cabecera o en una clínica neurológica, se debe continuar promoviendo el ejercicio no sólo para la salud general, sino también para la cognitiva”, añade el Dr. Ahlskog.


Tomado de Vida y Salud

lunes, 2 de mayo de 2011

La exploración por imágenes del cerebro en sí no puede predecir la posibilidad de desarrollar demencia


Tengo 64 años y hace poco me sometí a una exploración por imágenes del cerebro que detectó señales de demencia temprana.  Nuestro médico familiar dijo que probablemente empezaré a presentarla en los siguientes cinco a diez años.  ¿Cuán cierto es esto?
RESPUESTA del Dr. David Knopman, Neurología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
Si bien una exploración por imágenes del cerebro permite identificar cambios en la anatomía cerebral, no es posible diagnosticar demencia sólo con los resultados de ese examen.  Hasta los mejores medios de diagnóstico por imágenes actualmente existentes no pueden predecir si una persona acabará por presentar señales y síntomas de demencia en años venideros.  Parece que su caso amerita más conversación con el médico a fin de determinar exactamente lo que reveló la exploración del cerebro y el significado de los resultados.
La demencia no es una enfermedad específica, sino que se trata más bien de un diagnóstico clínico.  El término demencia describe a un grupo de síntomas, tales como pérdida de la memoria, alteraciones en el razonamiento, incapacidad de aprender o recordar nueva información, cambios en la personalidad o comportamiento inadecuado, todo lo que afecta la capacidad intelectual y social de la persona hasta el punto de dificultarle el realizar las actividades cotidianas.
Para establecer el diagnóstico de demencia, normalmente es necesario revisar el historial médico de la persona y realizar un examen físico.  Además, como parte del examen diagnóstico para demencia, generalmente se aplican pruebas que miden la función cognitiva (atención, memoria, habilidad lingüística y espacial, entre otras) y se realiza una evaluación neurológica.  El objetivo de todo esto es investigar la causa y extensión de los síntomas y señales que ya han aparecido en una persona que enfrenta dificultades con,  por ejemplo, la memoria, el pensamiento, el razonamiento o el diario vivir.
Existen varias causas posibles para la demencia y entre ellas están algunos trastornos progresivos como la enfermedad de Alzheimer y la demencia de los cuerpos de Lewy, además de afecciones reversibles como infecciones, trastornos inmunológicos y deficiencias nutricionales, por mencionar algunas.
Las exploraciones por imágenes del cerebro sirven para establecer el diagnóstico de demencia porque varias afecciones que afectan el cerebro o alteran las estructuras cerebrales pueden llevar a padecer la enfermedad.  Las exploraciones cerebrales permiten a los médicos ver cambios en el cerebro, tales como una disminución en el tamaño del mismo u otras anomalías visibles, como coágulos sanguíneos, accidentes cerebrovasculares o tumores y todo esto puede permitir encontrar la causa subyacente de la demencia.  No obstante, aunque una persona presente cambios en el cerebro, si no hay señales ni síntomas de demencia, dichos cambios cerebrales en realidad no dicen nada respecto a si finalmente se desarrollará demencia.
Actualmente, las imágenes por resonancia magnética (IRM) son el mejor método para visualizar la anatomía del cerebro.  La IRM es una técnica que emplea un campo magnético y ondas de radio para crear imágenes detalladas de los órganos y tejidos del cuerpo humano.  No obstante, hasta este tipo avanzado de exploraciones por imágenes no sirve para predecir quién desarrollará demencia en los siguientes cinco o diez años.
No puedo hacer conjeturas respecto a lo que su médico vio en la exploración de su cerebro.  A pesar de la posibilidad de que los cambios cerebrales hayan sido evidentes, no se puede llegar a conclusiones respecto a la demencia a partir de una exploración cerebral solamente.  Le recomiendo que acuda nuevamente al médico para conversar en más detalle sobre los resultados de la exploración cerebral y descubrir exactamente lo que el examen reveló y el significado de los hallazgos.  Otra alternativa sería que le pidiera a su médico que le proporcione los resultados de la exploración cerebral para revisarlos con un neurólogo que puede darle otra perspectiva sobre su situación particular.
Tomado de Vida y Salud

domingo, 17 de abril de 2011

Redes sociales – ¿Nocivas para la salud?


¿Cuántas horas pasas frente a la computadora? ¿Cuántas cosas has dejado de hacer para interactuar en redes sociales, como Facebook o Twitter? ¿Alguna vez has pensado que eso puede dañar tu salud? No es una broma: algunos estudios ya empiezan a hablar de los efectos que puede provocar el aislamiento. Ten en cuenta estos datos cuando interactúes en las redes sociales y evita que se conviertan en factores que afecten tu salud mental y física.
Con el avance de la tecnología están cambiando las costumbres. Por ejemplo, en los que participan activamente a diario en las redes sociales como Twitter y Facebook. Esto es especialmente cierto para los adolescentes.
Facebook, por ejemplo, es una muestra muy clara de esta situación. A tan solo 6 años de su creación ya cuenta con más de 500 millones de usuarios en todo el mundo.A través de este medio, se conectan con amigos, se reencuentran con antiguos compañeros y comparten fotos, videos y comentarios de todo tipo.
Pero si bien conectarse y reencontrarse con amigos puede ser emocionante y divertido, a veces también puede generar situaciones confusas o nocivas. La mamá de Florencia estaba indignada cuando escribió un comentario en su muro de Facebook, en el cual denunciaba que alguien malintencionado le había robado la identidad a su hija para abrir una cuenta en la red en su nombre para decir tonterías. Mientras tanto, Flor lloraba desconsolada en su cuarto, donde estuvo encerrada durante varios días hasta que pudo volver a enfrentar a sus compañeros.
Pedro, por su parte, era feliz entrando a Facebook de tanto en tanto a ver las novedades de sus contactos, pero se cansó de recibir insultos luego de un comentario que hizo (que, evidentemente, le cayó mal a muchas personas). Después de varios días de angustia y bronca por tanta pelea virtual decidió cerrar su cuenta y ahora no puede creer cuánto tiempo libre le queda.
Otro caso más grave es el de un joven italiano que llegó a las noticias porque se le ocurrió modificar su identidad para espiar a su ex-novia. Con un nombre falso logró que lo aceptara entre sus contactos en Facebook y fue tal el impacto al verla tan desenvuelta conversando con otros hombres que le dio un ataque de asma y tuvo que ser hospitalizado.
Pensando en estas situaciones y en otras, algunos investigadores comenzaron a analizar las posibles consecuencias que puede tener el uso de las redes sociales en la salud de las personas. Y aunque parezca mentira, un psicólogo, el Dr. Aric Sigman, sugiere que pasar mucho tiempo en las redes sociales puede incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas y hasta demencia, entre otras condiciones. Aunque esto aún requiere más estudios para que se corrobore.
Se piensa que los efectos se producirían debido al aislamiento que genera el uso de las computadoras u ordenadores y a la disminución del contacto personal que provoca pasar tanto tiempo en las redes sociales. Según afirma el grupo de analistas británicos que estuvo a cargo del estudio, la actividad social produce ciertos beneficios en el organismo. Por eso se abren dudas y debates sobre los efectos que puede tener el aislamiento provocado por las redes sociales. Por ejemplo:
  • Se ha detectado que los genes que responden al estrés y la enfermedad serían más pasivos en personas más aisladas.
  • Algunos estudios han relacionado a la soledad con enfermedades inflamatorias y el riesgo de enfermedades cardíacas.
  • Las personas solas parecen estar más tiempo despiertas y descansan menos al dormir.
A esto se suman otros estudios sobre los riesgos que generaría la vida “online” y el uso de las nuevas tecnologías, tal como te contamos en un artículo reciente. Y si bien por el momento sólo hay investigaciones que aportan datos e indicios que nos acercan a este tema, el debate continúa abierto.
Así, por ejemplo, otro grupo de investigadores británicos se pregunta sobre las actividades que dejamos de hacer por sentarnos frente a la computadora para atender nuestra “cafetería” en Facebook antes de alimentar a los animales virtuales de la granja que también habitan en nuestro perfil de la red social, mientras conversamos con amigos y publicamos nuestras novedades.
En este sentido, Gary Small, un profesor de psicología de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) piensa que mientras que ningún estudio ha encontrado que el usar las redes sociales excesivamente daña permanentemente el cerebro, debemos preguntarnos ¿qué pasa con la gente joven cuando pierde horas y horas frente a la computadora?, si estos jóvenes están aprendiendo a comunicarse con las persona cara a cara y si están saliendo al aire libre a hacer ejercicio.
Y tú, ¿cuántas horas pasas frente a la computadora?, ¿comes más o tiendes a consumir comida chatarra mientras chateas con amigos?, ¿estás practicando algún deporte o actividad física que no sea virtual? Ten en cuenta estas preguntas y recuerda la importancia de mantener una vida sana, que no sólo implica llevar una dieta balanceada y una rutina de ejercicios sino también una actividad social cara a cara (en persona) regular. No hay nada mejor que relacionarse con las personas de esa manera.
Ten en cuenta estos detalles y evita que las redes se conviertan en telarañas que te dejen atrapado frente a la pantalla.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 18 de marzo de 2011

Depresión: ¿un síntoma previo a la enfermedad de Parkinson?

Cuando la tristeza y el mal humor se prolongan por mucho tiempo pueden transformarse en depresión. Esto, en personas mayores de 60 años, puede ser un síntoma de algo más profundo: la enfermedad de Parkinson. En efecto, la depresión es un padecimiento asociado a esta enfermedad que muchas veces se presenta incluso antes de los signos visibles del Parkinson.

Raúl era un hombre divertido y alegre, además de aprovechar sus días libres con su mujer, una de las cosas que más le gustaban era incorporar a sus nietos en cada paseo o plan que hacía y jugar con ellos a cualquier cosa que se les ocurriera.

Cuando Raúl cumplió sus 60 años algo le pasó. Esos números tan redondos estallaron en su cabeza como bombas y de repente comenzó a sentirse “viejo”, empezó a hacer cálculos y se preguntaba cuánto tiempo de vida le quedaría, la idea de la muerte comenzó a tomar fuerza en sus pensamientos y sentía que le quedaban pocos años para disfrutar con su familia y sus amigos. Por supuesto, eso fue hace mucho tiempo y todavía hoy sus nietos — que ya están mayores — van a visitarlo con frecuencia.

En aquel entonces, Raúl se deprimió mucho y su angustia y temor a la muerte no cesaban. Luego de un tiempo comenzaron a manifestarse otros síntomas que finalmente resultaron ser producto de la llamada enfermedad de Parkinson. La depresión es algo muy común en las personas que padecen esta enfermedad y generalmente se manifiesta como una señal previa a los signos que son visibles.

La enfermedad de Parkinson pertenece a un grupo de enfermedades llamadas trastornos del movimiento. Es un trastorno que afecta a las neuronas (a las células) que controlan los movimientos musculares mediante la producción de una sustancia química llamada dopamina, que es la encargada de enviar las señales que ayudan a coordinar los movimientos.

En los enfermos de Parkinson estas neuronas mueren o no funcionan correctamente. Por eso los síntomas de la enfermedad de Parkinson son básicamente 4:

  • Temblor: en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara.
  • Rigidez: en los brazos, las piernas y el tronco.
  • Lentitud: en los movimientos.
  • Inestabilidad corporal: problemas de equilibrio y coordinación.

Los síntomas y signos de la enfermedad de Parkinson no se producen de un día para otro sino que comienzan lenta y gradualmente. El signo más notorio es el de los temblores, pero no ocurre en todos los casos. Con el tiempo, pueden aparecer otros signos y síntomas asociados a esta enfermedad, que se presentan de manera diferente en cada persona. Entre ellos:

  • Dificultad para tragar y masticar.
  • Cambios en el habla.
  • Problemas urinarios o estreñimiento.
  • Problemas en la piel.
  • Problemas para dormir.
  • Calambres musculares.
  • Fatiga y pérdida de la energía.
  • Disfunción sexual.
  • Problemas con el pensamiento y la memoria, y en casos muy avanzados, demencia.

Este tipo de síntomas hacen que todo sea más costoso para quienes padecen la enfermedad de Parkinson, desde levantarse por las mañanas hasta conversar con un vecino, escribir un correo electrónico o leer el periódico. Por eso, es frecuente que tengan cambios de humor, cansancio, irritabilidad y depresión sin una razón aparente.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta los pensamientos y las acciones de las personas. En el caso de quienes padecen la enfermedad de Parkinson, ésta puede presentarse antes y durante la enfermedad, pero puede ser tratada y controlada con terapia y medicamentos.

Por el contario, si la depresión dura por periodos prolongados en las personas que tienen Parkinson, puede potenciar otros síntomas relacionados, como son:

  • Trastornos del sueño
  • Incapacidad de encontrar placer en las cosas
  • Cambios en el apetito
  • Dificultad para concentrarse
  • Fatiga
  • Ansiedad
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Autoestima baja
  • Pensamientos de muerte

Ocasionalmente, en algunas personas, como efecto secundario al tratamiento, pueden aparecer otros síntomas como alucinaciones, paranoia y creencias falsas. Cuando esto sucede, el médico y la familia podrán distinguir si es debido a la medicina o al avance de la enfermedad. Si es la medicina, al suspenderse, desaparecen estos síntomas.

Aún cuando los síntomas de la enfermedad no sean tantos ni tan avanzados, la dificultad en los movimientos y la coordinación pueden hacer difícil la convivencia el Parkinson, no sólo por parte de quien la padece sino también de los familiares y las personas que acompañan a los enfermos.

En este sentido, algunos estudios han demostrado que las personas cercanas a los pacientes que padecen de la enfermedad de Parkinson, como los hijos o los hermanos, tienen más posibilidades de desarrollar depresión o ansiedad.

Por eso, ya sea que tú padezcas de la enfermedad de Parkinson o vivas con un ser querido que tiene esta condición, nunca está de más asesorarte sobre cómo sobrellevar esta situación. La enfermedad de Parkinson es un padecimiento crónico, es decir que no tiene cura. Sin embargo, con un tratamiento adecuado es posible controlarlo para mantener una mejor calidad de vida.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 13 de diciembre de 2010

El poder de la remolacha (o betabel)

La remolacha (o betabel) es una verdura deliciosa que trae excelentes beneficios para la salud. Unos hallazgos científicos nuevos indican que el consumo de jugo o zumo de remolacha, no es sólo bueno para el cuerpo, sino también para la mente. Algunas investigaciones ya sugerían que la remolacha mejora el rendimiento físico. Ahora, los descubrimientos también indican que el jugo de la remolacha estimula el rendimiento mental y podría ayudar, por ejemplo, a combatir la demencia.

Antes de hacer ejercicio, a Marcos le gusta tomar un vaso de jugo de remolacha, para tener más rendimiento durante su actividad física. ¿Se te hace extraño? Tal vez nunca consideraste tomar este jugo, porque no es muy común. Pero Marcos, que adora hacer deporte, cambió el jugo de naranja por este zumo rojizo luego de leer que algunas investigaciones con deportistas demostraron que la remolacha ayuda a aumentar la resistencia y el rendimiento físico.

Pero Marcos no es un caso aislado. Chris Craver, un corredor profesional inglés de 46 años, tomó jugo de remolacha durante una semana antes de correr en el ultra-maratón de Escocia, en el cual se había propuesto superar su propio record del año anterior: correr 224 kilómetros en 24 horas. Y ciertamente lo logró, corrió 12.8 km más, como si hubiera incrementado sus ejercicios de entrenamiento. El deportista dice que este logro se debe a la remolacha y cree que, de no ser por ella, tendría que haber entrenado durante todo el año para lograr los mismos resultados.

Estas ideas están avaladas por varios estudios que demuestran que el jugo de la remolacha ayuda a incrementar el rendimiento físico. Esto se debe a los nitratos que contiene esta raíz, que también están presentes en otros vegetales como el apio, el repollo (o col), la lechuga, las espinacas y otras verduras de hojas verdes.

Los nitritos no son ni vitaminas ni proteínas, ni mucho menos grasas. Son sales, específicamente, sales del ácido nítrico. Cuando comemos alimentos ricos en nitratos, este se convierte en nitrito dentro de nuestra boca. El nitrito también es una sal, pero en este caso del ácido nitroso.

Lo importante de esto es que los investigadores detectaron que los nitritos pueden ser de gran ayuda para nuestro organismo, ya que destapan los vasos sanguíneos del cuerpo incrementando el flujo sanguíneo, lo cual permite que el oxígeno llegue a ciertas áreas a donde puede ser difícil que tenga acceso.

Así, por ejemplo, hay investigaciones que encontraron una relación entre el consumo de remolacha (betabel) y la disminución de la presión sanguínea, ¿gracias a qué sustancia? Por supuesto: los nitratos (o nitritos).

Estos descubrimientos también hacían suponer que el consumo de la remolacha, así como de otros alimentos ricos en nitratos, podría beneficiar a la gente mayor o con problemas cardiovasculares, respiratorios o metabólicos.

Y en busca de más respuestas, un grupo de investigadores del Translational Science Center de la Universidad Wake Forest de los Estados Unidos realizó un estudio nuevo y logró corroborar que dicho aumento en la oxigenación y el flujo sanguíneo no sólo beneficia al rendimiento muscular sino que también llega al cerebro y permitiría, entre otras cosas, combatir los síntomas de demencia que pueden presentarse con la edad.

Cuando envejecemos, ciertas áreas del cerebro no reciben un flujo sanguíneo adecuado, lo que estaría relacionado con la aparición de la demencia y otros trastornos cognitivos que se presentan con la edad.

Este descubrimiento aporta nuevos datos para cuidar la memoria y mantener el cerebro activo. A quienes les recomiendan realizar ejercicios mentales, se sumaron las caminatas de 10 kilómetros semanales y ahora también el zumo de remolacha.

Así que si te habías olvidado de la remolacha, no dudes en incorporar su jugo en tu dieta, para tener una mejor salud física y mental.


Tomado de Vida y Salud