DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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viernes, 18 de marzo de 2011

Depresión: ¿un síntoma previo a la enfermedad de Parkinson?

Cuando la tristeza y el mal humor se prolongan por mucho tiempo pueden transformarse en depresión. Esto, en personas mayores de 60 años, puede ser un síntoma de algo más profundo: la enfermedad de Parkinson. En efecto, la depresión es un padecimiento asociado a esta enfermedad que muchas veces se presenta incluso antes de los signos visibles del Parkinson.

Raúl era un hombre divertido y alegre, además de aprovechar sus días libres con su mujer, una de las cosas que más le gustaban era incorporar a sus nietos en cada paseo o plan que hacía y jugar con ellos a cualquier cosa que se les ocurriera.

Cuando Raúl cumplió sus 60 años algo le pasó. Esos números tan redondos estallaron en su cabeza como bombas y de repente comenzó a sentirse “viejo”, empezó a hacer cálculos y se preguntaba cuánto tiempo de vida le quedaría, la idea de la muerte comenzó a tomar fuerza en sus pensamientos y sentía que le quedaban pocos años para disfrutar con su familia y sus amigos. Por supuesto, eso fue hace mucho tiempo y todavía hoy sus nietos — que ya están mayores — van a visitarlo con frecuencia.

En aquel entonces, Raúl se deprimió mucho y su angustia y temor a la muerte no cesaban. Luego de un tiempo comenzaron a manifestarse otros síntomas que finalmente resultaron ser producto de la llamada enfermedad de Parkinson. La depresión es algo muy común en las personas que padecen esta enfermedad y generalmente se manifiesta como una señal previa a los signos que son visibles.

La enfermedad de Parkinson pertenece a un grupo de enfermedades llamadas trastornos del movimiento. Es un trastorno que afecta a las neuronas (a las células) que controlan los movimientos musculares mediante la producción de una sustancia química llamada dopamina, que es la encargada de enviar las señales que ayudan a coordinar los movimientos.

En los enfermos de Parkinson estas neuronas mueren o no funcionan correctamente. Por eso los síntomas de la enfermedad de Parkinson son básicamente 4:

  • Temblor: en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara.
  • Rigidez: en los brazos, las piernas y el tronco.
  • Lentitud: en los movimientos.
  • Inestabilidad corporal: problemas de equilibrio y coordinación.

Los síntomas y signos de la enfermedad de Parkinson no se producen de un día para otro sino que comienzan lenta y gradualmente. El signo más notorio es el de los temblores, pero no ocurre en todos los casos. Con el tiempo, pueden aparecer otros signos y síntomas asociados a esta enfermedad, que se presentan de manera diferente en cada persona. Entre ellos:

  • Dificultad para tragar y masticar.
  • Cambios en el habla.
  • Problemas urinarios o estreñimiento.
  • Problemas en la piel.
  • Problemas para dormir.
  • Calambres musculares.
  • Fatiga y pérdida de la energía.
  • Disfunción sexual.
  • Problemas con el pensamiento y la memoria, y en casos muy avanzados, demencia.

Este tipo de síntomas hacen que todo sea más costoso para quienes padecen la enfermedad de Parkinson, desde levantarse por las mañanas hasta conversar con un vecino, escribir un correo electrónico o leer el periódico. Por eso, es frecuente que tengan cambios de humor, cansancio, irritabilidad y depresión sin una razón aparente.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta los pensamientos y las acciones de las personas. En el caso de quienes padecen la enfermedad de Parkinson, ésta puede presentarse antes y durante la enfermedad, pero puede ser tratada y controlada con terapia y medicamentos.

Por el contario, si la depresión dura por periodos prolongados en las personas que tienen Parkinson, puede potenciar otros síntomas relacionados, como son:

  • Trastornos del sueño
  • Incapacidad de encontrar placer en las cosas
  • Cambios en el apetito
  • Dificultad para concentrarse
  • Fatiga
  • Ansiedad
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Autoestima baja
  • Pensamientos de muerte

Ocasionalmente, en algunas personas, como efecto secundario al tratamiento, pueden aparecer otros síntomas como alucinaciones, paranoia y creencias falsas. Cuando esto sucede, el médico y la familia podrán distinguir si es debido a la medicina o al avance de la enfermedad. Si es la medicina, al suspenderse, desaparecen estos síntomas.

Aún cuando los síntomas de la enfermedad no sean tantos ni tan avanzados, la dificultad en los movimientos y la coordinación pueden hacer difícil la convivencia el Parkinson, no sólo por parte de quien la padece sino también de los familiares y las personas que acompañan a los enfermos.

En este sentido, algunos estudios han demostrado que las personas cercanas a los pacientes que padecen de la enfermedad de Parkinson, como los hijos o los hermanos, tienen más posibilidades de desarrollar depresión o ansiedad.

Por eso, ya sea que tú padezcas de la enfermedad de Parkinson o vivas con un ser querido que tiene esta condición, nunca está de más asesorarte sobre cómo sobrellevar esta situación. La enfermedad de Parkinson es un padecimiento crónico, es decir que no tiene cura. Sin embargo, con un tratamiento adecuado es posible controlarlo para mantener una mejor calidad de vida.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 9 de enero de 2011

Parálisis cerebral




¿Qué es?

Parálisis cerebral es el nombre que se le da a un gran grupo de trastornos que afectan a los músculos y el movimiento. Estos trastornos comienzan en una etapa temprana de la vida y son causados por lesiones cerebrales o problemas con el desarrollo del cerebro antes del nacimiento.
A pesar de que el problema o la lesión cerebral específica que causa la parálisis cerebral no empeoran, los problemas de movimiento pueden variar con el tiempo.

La parálisis cerebral es causada por el daño de las partes del cerebro que controlan los músculos y el movimiento. Existen muchas maneras posibles de dañar el cerebro. Esto incluye problemas durante el embarazo, infección, accidente cerebral, problemas genéticos, falta de oxígeno, ictericia grave o enfermedades que impiden que el cerebro se desarrolle normalmente.

La parálisis cerebral también puede presentarse después del nacimiento, por ejemplo, cuando hay una infección en el cerebro o una lesión en la cabeza.

Existen cuatro tipos básicos de parálisis cerebral:

Espástica: movimiento rígido y con dificultad
Discinética o atetoide: Movimiento descontrolado e involuntario
Atáxica: Falta de coordinación y equilibrio
Mixta: Combinación de estos tipos

Según la United Cerebral Palsy Association (Asociación Unida de Parálisis Cerebral), cada año, se diagnostica parálisis cerebral a 8.000 lactantes y 1.200 a 1.500 niños en edad preescolar.

Síntomas

Los síntomas de esta enfermedad pueden ser leves, o más graves. Cada niño con parálisis cerebral es diferente.

Los síntomas tempranos pueden incluir:

Dificultad para alimentarse: Los niños con parálisis cerebral pueden tener problemas de coordinación para chupar y tragar.

Retrasos en la aparición de la actividad motora normal: Por ejemplo, es probable que los niños con parálisis cerebral no puedan sentarse, gatear ni caminar a la edad que normalmente se espera que lo hagan.

Flexibilidad o rigidez: Algunos niños con parálisis cerebral tienen tono muscular disminuido y les resulta difícil mantener su cabeza erguida o sentarse derechos. Otros tienen tono muscular aumentado, lo que hace que sus brazos y piernas estén rígidos. A primera vista, es posible que los músculos rígidos efectúen movimientos de “tijeras” con las piernas.

Dificultad en la coordinación de movimientos: Los niños con parálisis cerebral parecen ser muy torpes o tienen dificultad para dominar sus brazos y piernas .

Otros síntomas dependen del tipo de parálisis cerebral. Estos incluyen:

Parálisis cerebral espástica: Es el tipo más frecuente de parálisis cerebral (alrededor del 50%).
La extremidades estan espásticas, lo que significa que están rígidas y oponen resistencia a extenderse o doblarse. Estos síntomas se pueden presentar despiertos o dormidos.

Parálisis cerebral discinética o atetoide: Es la forma menos frecuente de parálisis cerebral (alrededor del 20%). Se caracteriza por los movimientos involuntarios del rostro, el tronco y las extremidades, que a menudo interfieren en el habla o la alimentación. Los síntomas pueden empeorar en los momentos de estrés emocional y por lo general desaparecen cuando se encuentra dormido. Los movimientos pueden ser rápidos y entrecortados (corea) o contorsionados (atetosis) o permanecer en una posición anormal (distonia).

Parálisis cerebral atáxica: Este tipo de parálisis cerebral también es poco frecuente y generalmente implica una lesión en la zona del cerebro responsable de la coordinación (llamada cerebelo). Los síntomas característicos incluyen temblores del tronco, dificultad para mantener las extremidades estables y presentan movimientos anormales de los ojos.

Mixta: Se trata de una combinación de los síntomas de al menos dos de los subtipos anteriores.
Todas las formas de parálisis cerebral pueden tener problemas asociados. Estos incluyen:

Retraso mental
Convulsiones y otros trastornos del sistema nervioso
Problemas auditivos y de visión

El médico de su hijo (pediatra) revisará la historia clínica detallada del desarrollo y una historia del embarazo y el parto, incluidos los medicamentos que tomó la madre, y presencia de infecciones. También pueden resultar útiles los antecedentes familiares, que incluyen la historia de abortos y si hay familiares que presenten condiciones similares.

El médico revisará a su hijo y puede pedir que le realice pruebas de audición y visión. Pueden realizarseotras pruebas, por ejemplo, una imagen de cerebro por ultrasonido, una tomografía computarizada (TC) o una imagen por resonancia magnética (MRI); una prueba de la actividad cerebral mediante un electroencefalograma (EEG); o análisis de sangre y de orina.

Para ayudar a realizar un diagnóstico específico y elegir el plan de terapia adecuado, quizás el médico consulte a otros especialistas, tales como un neurólogo; un ortopedista o un médico especialista en nariz, garganta y oído (otorrinolaringólogo).

Duración

Generalmente, la parálisis cerebral es una condición crónica. Algunos niños se ven gravemente afectados y tienen dificultades de por vida. Otros pueden presentar síntomas leves de parálisis cerebral en la lactancia. No obstante, luego desarrollan tono muscular y capacidades motrices normales.

En algunos casos, los síntomas de la parálisis cerebral cambian con el tiempo. Por ejemplo, el tono muscular disminuido (hipotonia) en la primera infancia puede cambiar a tono muscular aumentado (hipertonia) en la infancia avanzada.

Prevención

Para ayudar a prevenir la parálisis cerebral, las embarazadas deben recibir atención durante el embarazo. A pesar de los avances en la asistencia neonatal y de obstetricia en los últimos años, no ha disminuido la incidencia de esta parálisis. Se necesita una mayor investigación de las causas de la parálisis cerebral para prevenir estos trastornos.

Tratamiento

El tratamiento integral de la parálisis cerebral requiere el trabajo de un equipo de especialistas que ayuden a maximizar y coordinar el movimiento, minimizar las molestias y el dolor y prevenir las complicaciones a largo plazo. Este equipo puede incluir un neurólogo; un ortopedista y fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales (ergoterapeutas) y del habla (logopedas). Además, los asistentes sociales pueden brindar apoyo a las familias y ayudar a identificar los recursos privados y comunitarios. La mayoría de los niños con parálisis cerebral reciben terapia ocupacional y fisioterapia temprana y de manera regular. Algunos niños deben utilizar aparatos ortopédicos para ayudarlos a permanecer de pie y a caminar. Algunos pueden someterse a procedimientos de cirugía, por ejemplo, liberación de tendón o cirugía de huesos (especialmente de caderas y columna). Algunos también necesitan tratamiento para reducir la espasticidad, que puede incluir medicamentos o cirugía. Para los niños que sufren de parálisis cerebral discinética, hay medicamentos que se utilizan para mejorar sus problemas de movimiento.

Algunas personas con parálisis cerebral no pueden comer sin presentar aspiraciones. Es probable que estas personas deban alimentarse mediante un tubo que va hacia el estómago (gastrostomía) o requieren de un tubo para respirar (traqueotomía).

Cuándo llamar a un profesional

Comuníquese con su médico si su hijo tiene tono muscular anormal, debilidad muscular, movimientos corporales anormales o si no se desarrolla de manera esperada.

Pronóstico

El pronóstico de las personas con parálisis cerebral dependen de la gravedad de los síntomas. Algunos niños solo tienen problemas leves de tono muscular pero no tienen problemas para efectuar las actividades diarias, mientras que otros no pueden mover ninguna parte del cuerpo normalmente. En aquellas personas con parálisis cerebral grave, pueden presentar otras complicaciones, que incluyen infecciones serias y frecuentes, problemas graves de respiración, intolerancia a la alimentación y lesiones de la piel. Estas complicaciones pueden requerir de hospitalizaciones frecuentes y una expectativa de vida reducida. No obstante, gracias al apoyo y tratamiento, muchas personas con parálisis cerebral pueden llevar una vida saludable y feliz.

Tomado de Vida y Salud