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miércoles, 6 de junio de 2012

Nuevas recomendaciones para los controles del cáncer cervical

¿Te acerca ya tu cita de rutina con el ginecólogo y no estás segura de los exámenes que necesitas? Pues entérate de las nuevas guías para las pruebas de control del cáncer cervical, que están muy relacionadas con tu edad y con tus antecedentes médicos y tus antecedentes familiares.

Nuria acaba de recibir un recordatorio de su centro ginecológico de que es hora de hacer una cita para su chequeo periódico. ¿Tan pronto?, se pregunta Nuria. Le parece que fue ayer la última vez que fue a hacerse la prueba del cáncer cervical (cuello de la matriz o cuello del útero), pero es que con el trabajo y los quehaceres de la casa el tiempo se le pasa volando. Antonia, por su parte, tiene dos hijas adolescentes y se pregunta cuándo será oportuno que ellas también comiencen a chequearse. Esa es una de las varias preguntas que quiere hacerle al ginecólogo en su próxima visita.

Es muy importante que las mujeres estén muy al tanto de cuándo necesitan hacerse la prueba del cáncer cervical y cuándo empezar a hacerlo. Y más ahora que esas recomendaciones han cambiado. Ten en cuenta que, según afirma el propio CDC (o el Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos), el cáncer cervical es el cáncer femenino más fácil de prevenir si se realizan las pruebas de detección con la frecuencia indicada. Además, actualmente también tenemos una vacuna te recomiendo que le preguntes a tu médico acerca de ella también, especialmente para las adolescentes.

Hasta hace poco, los profesionales de la salud recomendaban la prueba de Papanicolau cada tres años en las mujeres de entre los 21 y los 65 años. Pero estas guías han sido revisadas y se han modificado. Una versión actualizada de un estudio realizado por el U.S. Preventive Services Task Force, publicado en línea en Annals of Internal Medicine en 2003, tiene nuevas recomendaciones sobre el cáncer cervical (o del cuello del útero) para las mujeres, de acuerdo a su edad.

Según esta nueva versión (cuyos resultados son similares a los de otras organizaciones para la salud, como la Asociación Americana del Cáncer), si estás entre los 30 y los 65 años y no tienes antecedentes ni alto riesgo de cáncer cervical, tienes la opción de combinar el Papanicolau (PAP) con la prueba del virus del papiloma humano (VPH). Si ambos dan resultados negativos, es perfectamente seguro esperar un intervalo de cinco años entre un examen y otro, en lugar de que se realice cada tres años como se recomendaba previamente. (Ojo, eso no significa que no es necesario que te hagas exámenes ginecológicos con mayor frecuencia, estamos hablando del Papanicolau exclusivamente).

La razón es que ciertas cepas o tipos del virus del VPH son la causa principal del cáncer cervical, pero la infección tiene que persistir durante varios años para causar daños. Por lo tanto, puedes esperar más para hacerte el próximo examen. Además, las pruebas muy frecuentes pueden hacer más daño (por la mayor posibilidad de obtener resultados anormales, que conduzcan a otros exámenes, a veces, invasivos), que los beneficios que reporta la detección temprana de cambios precancerosos de crecimiento lento en el cuello del útero. A menudo, estos cambios precancerosos desaparecen sin ningún tratamiento, sobre todo en las mujeres jóvenes.

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martes, 5 de junio de 2012

Vacuna contra el VPH: ¿una, dos o tres dosis?

Una investigación encontró que aplicarse dos dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano o VPH podría brindar la misma protección contra el cáncer del cuello uterino que las tres dosis que se aplican en la actualidad. El VPH es un virus de transmisión sexual que afecta tanto a las mujeres como a los hombres. Entérate sobre los últimos detalles sobre la enfermedad y la vacuna que la combate.

El cáncer cervical es uno de los más comunes entre las mujeres, y su principal causante es el denominado Virus del Papiloma Humano (VPH), que se contagia a través del contacto sexual (incluido el sexo oral) con una persona infectada y que actualmente afecta a alrededor de 20 millones de personas, en su mayoría jóvenes. Si bien las mujeres son las que más sufren los efectos de esta enfermedad, también afecta a los hombres. A ellos puede provocarles cáncer en el ano y el pene.

Desde el año 2006 existe una vacuna contra el VPH, que se utiliza para prevenir el desarrollo del cáncer, que poco a poco se está incluyendo en los programas de vacunación oficiales de los distintos estados de la Unión Americana, así como en diferentes países de América y de Europa.

La vacuna, en la actualidad, está disponible bajo dos marcas comerciales: Gardasil y Cervarix. Ambas protegen contra los subtipos 16 y 18 del virus del VPH, que son los que generan el 70 por ciento de los cánceres del útero (de la matriz) que se detectan anualmente en todo el mundo. En total, existen más de 100 subtipos de este virus. Otros de los más peligrosos son los subtipos 6 y 11, que son los causantes del 90 por ciento de verrugas en el área genital. Contra estos dos últimos, Gardasil también ofrece protección.

Actualmente, la indicación es que se apliquen tres dosis separadas de la vacuna en el transcurso de seis meses. Pero un nuevo análisis al respecto desarrollado por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos encontró que dos dosis de la vacuna, e incluso una sola, brindarían la misma barrera contra el cáncer del cuello del útero que las tres dosis que se utilizan en la actualidad.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la revista Journal of the National Cancer Institute, los investigadores evaluaron los datos de un Ensayo de Vacunas de Costa Rica, en el cual participaron 7.466 mujeres que recibieron la vacuna Cervarix.

El objetivo del estudio era otro pero, aunque los investigadores tenían la intención de darles las tres dosis completas a las mujeres que participaron, por distintos motivos, el 20 por ciento de ellas sólo recibió dos dosis. También hubo algunas que recibieron sólo una dosis.

Así, al analizar la protección que tenían las mujeres luego de cuatro años, los especialistas hallaron que quienes habían recibido dos dosis de Cervarix tenían el mismo nivel de protección contra la infección con VPH que quienes había recibido tres dosis. Incluso, las mujeres que sólo se habían aplicado una dosis de la vacuna también tenían un alto nivel de protección.

Estos datos son importantes principalmente para los países en desarrollo. Como la vacuna implica un costo elevado, una reducción de las dosis significa que más mujeres podrían recibirla. Sin embargo, por el momento habrá que seguir esperando. Los investigadores aclaran que aún se necesitan más estudios para evaluar la eficacia a largo plazo de recibir menos dosis de la vacuna contra el VPH.

Mientras tanto, se siguen recomendando las tres dosis para las niñas de 9 a 11 años, ya que el efecto es mayor si se aplica antes de comenzar a tener relaciones sexuales. Luego de esa edad, y hasta los 25 años, también resulta muy útil aplicarse la vacuna.

Ante cualquier duda específica que tengas de tu caso particular, no dejes de consultar con un médico, él o ella podrá decirte qué es lo más conveniente para que tengas una vida sexual saludable.

Principales apartes tomados de Vida y Salud

martes, 14 de febrero de 2012

La edad adecuada para que las niñas reciban la vacuna contra el VPH es 9 años

El pediatra recomendó que nuestra hija de 9 años reciba la vacuna contra el VPH. Nos parece prematuro administrarle a esta edad una vacuna que sirve para proteger a las mujeres contra una enfermedad de transmisión sexual. ¿Sería mejor esperar? ¿Cuáles son los efectos secundarios? ¿Cómo saber si la vacuna es segura?

RESPUESTA del Dr. Robert Jacobson, Pediatría Comunitaria para Niños y Adolescentes, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

La edad de 9 años es buena para que las niñas reciban la vacuna contra la infección por el virus del papiloma humano (VPH). Esta importante vacuna protege contra el cáncer del cuello uterino, tipo común de cáncer que pone fin a la fertilidad femenina y puede ser mortal. Los efectos secundarios de la vacuna son raros y generalmente leves. Se ha comprobado que esta vacuna anticancerígena contra el VPH es segura y eficaz.

La mayoría de casos de cáncer del cuello uterino se deben al VPH, que es una infección de transmisión sexual. La Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) ha autorizado dos vacunas contra el cáncer del cuello uterino: el Gardasil y el Cervarix. A fin de que la vacuna sea eficaz, se la debe administrar en tres dosis, durante un período de seis meses. La vacuna ha logrado prevenir el cáncer del cuello uterino en la mayoría de casos en que se administraron las tres dosis en una niña o mujer antes de que se expusieran al virus. Además, puede también prevenir la mayoría de tipos de cáncer de la vagina y vulva.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan que la vacuna contra el VPH se administre en niñas de 11 a 12 años, e incluso autoriza empezar la vacunación a la edad de 9 años. Mayo Clinic empieza a los 9 años, debido a varias razones que se exponen a continuación.

Primero, cuando una niña preadolescente o adolescente goza de salud, no suele acudir con frecuencia al médico y eso hace difícil asegurarse que reciba la vacuna contra el VPH de manera oportuna. En la mayoría de niñas de 9 o 10 años en cambio, son los padres son quienes las llevan a las revisiones médicas, ofreciendo una buena oportunidad para empezar la administración de la serie de la vacuna contra el VPH.

Segundo, el momento en que el cuerpo de una niña responde mejor que nunca a las vacunas es cuando tiene entre 9 y 11 años. Por lo tanto, la administración de la vacuna contra el VPH a la edad de 9 años permite aprovechar esa oportunidad idónea para que la niña reciba la vacuna en el mejor momento.

Tercero, muchas adolescentes son sexualmente activas, de modo que no se debe esperar hasta que estén por terminar la adolescencia para administrarles la vacuna sin que ya corran riesgos. Una niña está protegida cuando recibe las tres dosis de la vacuna antes de exponerse al virus; pero si mantiene relaciones sexuales antes de completar toda la serie de la vacuna, corre riesgo de contraer la infección del VPH.

Algunos adultos han manifestado inquietud respecto a que la vacuna contra el VPH puede promover la actividad sexual entre las niñas antes de lo previsto, pero ninguna de las varias investigaciones realizadas ha logrado encontrar evidencias de que la administración de la vacuna contra el VPH incite cambios en el comportamiento sexual de las niñas.

La vacuna atravesó por un proceso extenso antes de recibir la autorización de la FDA y se ha comprobado que es segura. Desde que se otorgó dicha autorización, se han administrado y controlado estrechamente más de 60 millones de dosis, hecho que ha permitido recoger abundante cantidad de datos para sustentar la seguridad y eficacia de la vacuna contra el VPH.

Una preocupación anterior sobre la vacuna era la idea de que pudiese conducir al síndrome de Guillain-Barré, que es un trastorno neurológico. Se ha investigado exhaustivamente sobre esa posibilidad, sin que se haya encontrado ninguna vinculación. Además, no existe ninguna evidencia que sustente la aseveración de que la vacuna contra el VPH cause retraso mental.

Los efectos secundarios de la vacuna contra el VPH normalmente son leves y por lo general incluyen dolor, hinchazón o enrojecimiento en el sitio donde se administró la vacuna. En las adolescentes, la vacuna contra el VPH puede provocar un desmayo, porque las adolescentes son proclives a ello con todas las vacunas y con las extracciones de sangre. Esa es otra razón por la que es bueno iniciar pronto la administración de esta vacuna, antes de que la niña empiece la adolescencia. Después de recibir la vacuna, las pacientes deben permanecer sentadas por alrededor de 15 minutos para disminuir el riesgo de lastimarse debido un desmayo y deben avisar al proveedor de atención médica si sufren uno.

La vacuna anticancerígena contra el VPH es segura, eficaz y puede proteger a su hija de un tipo mortal de cáncer. La administración de la vacuna es un paso fundamental para garantizar la salud de su hija a largo plazo.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 28 de noviembre de 2011

Vacuna contra el VPH: ¿una, dos o tres dosis?


Una investigación reciente encontró que aplicarse dos dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano o VPH podría brindar la misma protección contra el cáncer del cuello uterino que las tres dosis que se aplican en la actualidad. El VPH es un virus de transmisión sexual que afecta tanto a las mujeres como a los hombres. Entérate sobre los últimos detalles sobre la enfermedad y la vacuna que la combate.

El cáncer cervical es uno de los más comunes entre las mujeres, y su principal causante es el denominado Virus del Papiloma Humano (VPH), que se contagia a través del contacto sexual (incluido el sexo oral) con una persona infectada y que actualmente afecta a alrededor de 20 millones de personas, en su mayoría jóvenes. Si bien las mujeres son las que más sufren los efectos de esta enfermedad, también afecta a los hombres. A ellos puede provocarles cáncer en el ano y el pene.

Desde el año 2006 existe una vacuna que contra el VPH, que se utiliza para prevenir el desarrollo del cáncer, que poco a poco se está incluyendo en los programas de vacunación oficiales de los distintos estados de la Unión Americana, así como en diferentes países de América y de Europa.

La vacuna, en la actualidad, está disponible bajo dos marcas comerciales: Gardasil y Cervarix. Ambas protegen contra los subtipos 16 y 18 del virus del VPH, que son los que generan el 70 por ciento de los cánceres del útero (de la matriz) que se detectan anualmente en todo el mundo. En total, existen más de 100 subtipos de este virus. Otros de los más peligrosos son los subtipos 6 y 11, que son los causantes del 90 por ciento de verrugas en el área genital. Contra estos dos últimos, Gardasil también ofrece protección.

Actualmente, la indicación es que se apliquen tres dosis separadas de la vacuna en el transcurso de seis meses. Pero un nuevo análisis al respecto desarrollado por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos encontró que dos dosis de la vacuna, e incluso una sola, brindarían la misma barrera contra el cáncer del cuello del útero que las tres dosis que se utilizan en la actualidad.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la revista Journal of the National Cancer Institute, los investigadores evaluaron los datos de un Ensayo de Vacunas de Costa Rica, en el cual participaron 7.466 mujeres que recibieron la vacuna Cervarix.

El objetivo del estudio era otro pero, aunque los investigadores tenían la intención de darles las tres dosis completas a las mujeres que participaron, por distintos motivos, el 20 por ciento de ellas sólo recibió dos dosis. También hubo algunas que recibieron sólo una dosis.

Así, al analizar la protección que tenían las mujeres luego de cuatro años, los especialistas hallaron que quienes habían recibido dos dosis de Cervarix tenían el mismo nivel de protección contra la infección con VPH que quienes había recibido tres dosis. Incluso, las mujeres que sólo se habían aplicado una dosis de la vacuna también tenían un alto nivel de protección.

Estos datos son importantes principalmente para los países en desarrollo. Como la vacuna implica un costo elevado, una reducción de las dosis significa que más mujeres podrían recibirla. Sin embargo, por el momento habrá que seguir esperando. Los investigadores aclaran que aún se necesitan más estudios para evaluar la eficacia a largo plazo de recibir menos dosis de la vacuna contra el VPH.

Mientras tanto, se siguen recomendando las tres dosis para las niñas de 9 a 11 años, ya que el efecto es mayor si se aplica antes de comenzar a tener relaciones sexuales. Luego de esa edad, y hasta los 25 años, también resulta muy útil aplicarse la vacuna.

Si quieres conocer más detalles sobre el VPH y el cáncer cervical, así como laimportancia de recibir esta vacuna, no dejes de leer estas columnas sobre este tema aquí en VidaySalud.com.

Y ante cualquier duda específica que tengas de tu caso particular, no dejes de consultar con un médico, él o ella podrá decirte qué es lo más conveniente para que tengas una vida sexual saludable.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 10 de octubre de 2011

Vacuna contra el VPH: ¿una, dos o tres dosis?


Una investigación reciente encontró que aplicarse dos dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano o VPH podría brindar la misma protección contra el cáncer del cuello uterino que las tres dosis que se aplican en la actualidad. El VPH es un virus de transmisión sexual que afecta tanto a las mujeres como a los hombres. Entérate sobre los últimos detalles sobre la enfermedad y la vacuna que la combate.

El cáncer cervical es uno de los más comunes entre las mujeres, y su principal causante es el denominado Virus del Papiloma Humano (VPH), que se contagia a través del contacto sexual (incluido el sexo oral) con una persona infectada y que actualmente afecta a alrededor de 20 millones de personas, en su mayoría jóvenes. Si bien las mujeres son las que más sufren los efectos de esta enfermedad, también afecta a los hombres. A ellos puede provocarles cáncer en el ano y el pene.

Desde el año 2006 existe una vacuna que contra el VPH, que se utiliza para prevenir el desarrollo del cáncer, que poco a poco se está incluyendo en los programas de vacunación oficiales de los distintos estados de la Unión Americana, así como en diferentes países de América y de Europa.

La vacuna, en la actualidad, está disponible bajo dos marcas comerciales: Gardasil y Cervarix. Ambas protegen contra los subtipos 16 y 18 del virus del VPH, que son los que generan el 70 por ciento de los cánceres del útero (de la matriz) que se detectan anualmente en todo el mundo. En total, existen más de 100 subtipos de este virus. Otros de los más peligrosos son los subtipos 6 y 11, que son los causantes del 90 por ciento de verrugas en el área genital. Contra estos dos últimos, Gardasil también ofrece protección.

Actualmente, la indicación es que se apliquen tres dosis separadas de la vacuna en el transcurso de seis meses. Pero un nuevo análisis al respecto desarrollado por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos encontró que dos dosis de la vacuna, e incluso una sola, brindarían la misma barrera contra el cáncer del cuello del útero que las tres dosis que se utilizan en la actualidad.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la revista Journal of the National Cancer Institute, los investigadores evaluaron los datos de un Ensayo de Vacunas de Costa Rica, en el cual participaron 7.466 mujeres que recibieron la vacuna Cervarix.

El objetivo del estudio era otro pero, aunque los investigadores tenían la intención de darles las tres dosis completas a las mujeres que participaron, por distintos motivos, el 20 por ciento de ellas sólo recibió dos dosis. También hubo algunas que recibieron sólo una dosis.

Así, al analizar la protección que tenían las mujeres luego de cuatro años, los especialistas hallaron que quienes habían recibido dos dosis de Cervarix tenían el mismo nivel de protección contra la infección con VPH que quienes había recibido tres dosis. Incluso, las mujeres que sólo se habían aplicado una dosis de la vacuna también tenían un alto nivel de protección.

Estos datos son importantes principalmente para los países en desarrollo. Como la vacuna implica un costo elevado, una reducción de las dosis significa que más mujeres podrían recibirla. Sin embargo, por el momento habrá que seguir esperando. Los investigadores aclaran que aún se necesitan más estudios para evaluar la eficacia a largo plazo de recibir menos dosis de la vacuna contra el VPH.

Mientras tanto, se siguen recomendando las tres dosis para las niñas de 9 a 11 años, ya que el efecto es mayor si se aplica antes de comenzar a tener relaciones sexuales. Luego de esa edad, y hasta los 25 años, también resulta muy útil aplicarse la vacuna.

Si quieres conocer más detalles sobre el VPH y el cáncer cervical, así como la importancia de recibir esta vacuna, no dejes de leer estas columnas sobre este tema aquí en VidaySalud.com.

Y ante cualquier duda específica que tengas de tu caso particular, no dejes de consultar con un médico, él o ella podrá decirte qué es lo más conveniente para que tengas una vida sexual saludable.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 19 de septiembre de 2011

Si no fuera por las vacunas…


La calidad de la vida y el nivel de salud que disfrutamos hoy se deben en parte a la existencia de las vacunas. Gracias a ellas, se han erradicado en gran parte del mundo enfermedades tan terribles como la viruela y la polio. También se han controlado otras como la varicela, el sarampión y la tosferina. Y cada día se realizan más esfuerzos para encontrar la vacuna contra un virus tan terrible como el VIH. ¿Cuánto sabes sobre las vacunas? Aquí te invitamos a explorar sus ventajas para que en lugar de considerarlas un procedimiento de rutina a seguir al poco tiempo de nacer un bebé o cuando el niño empieza a asistir al colegio, las aprecies como lo que en realidad son: una de las armas más potentes y efectivas en la lucha contra las enfermedades infecciosas.

Con seguridad las personas de más edad en tu familia o en la comunidad podrán darte testimonio de las consecuencias e incluso las muertes causadas por enfermedades como la viruela, la fiebre tifoidea o la poliomielitis, que hoy día se han erradicado o controlado exitosamente mediante las vacunas. Recientemente todos hemos vivido la amenaza de la epidemia de la gripe aviar y la de la influenza A H1N1. Y después de ver la película titulada “Contagion” (Contagio) nuevamente reafirmé lo afortunados que somos de tener la ciencia para la creación de las vacunas.

Esta película es una aventura muy interesante con un elenco de estrellas maravilloso como Matt Damon, Gwyneth Paltrow, y muchos otros, en la que las personas en todo el planeta empiezan a contagiarse rápidamente con un virus mortal. La situación se agrava ya que los médicos y las autoridades sanitarias no cuentan con un tratamiento para matar al virus ni con una vacuna para prevenir que se disemine, pero no te quiero estropear el final, vale la pena ver la película, te la recomiendo. Muchas escenas de la película me hicieron recordar que la realidad ha superado a la ficción infinidad de veces ya que desde que el mundo es mundo, el ser humano ha sufrido plagas, epidemias y brotes infecciosos sin tener los recursos para contenerlos.

La primera vacuna

El panorama de las epidemias ha cambiado drásticamente desde hace relativamente poco, en menos de 200 años. Y voy a contarte ahora una historia interesante para que sepas cómo comenzó todo. La que se considera la primera vacuna de la historia moderna se aplicó en 1796, en un intento por combatir la viruela y se debe al médico rural inglés Edward Jenner. 

En la comunidad en la que Jenner vivía y trabajaba, las vacas sufrían de una enfermedad conocida como vaccina o viruela de las vacas. Las lecheras que ordeñaban las vacas a veces se contagiaban con ese tipo de viruela vacuna, pero después de recuperarse de esa enfermedad raramente contraían la viruela que afecta a los humanos. Esto animó a Jenner a realizar un experimento: al enfermarse una de estas lecheras con la viruela vacuna, Jenner tomó un poco de pus de una de las lesiones de la mujer y se lo inoculó a un niño sano. El niño sufrió algunas molestias, pero no se enfermó. Cuando más tarde le inoculó el virus de la viruela humana, el niño tampoco se enfermó: ahora era inmune a la enfermedad que era el terror de su época.

Unos 183 años más tarde, en diciembre de 1979, la OMS (Organización Mundial de la Salud), anunció, después de intensas campañas de vacunación en todo el mundo, la erradicación de la viruela, una enfermedad que solamente en el siglo 20 ocasionó entre 300 y 500 millones de muertes. Sin duda, un final feliz, gracias a nuestra amiga la vacuna.

Qué es una vacuna y cómo funciona

La vacuna es una sustancia biológicamente activa...

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lunes, 16 de mayo de 2011

Una proteína de la placenta podría ayudar a combatir las enfermedades de transmisión sexual


Si bien el sexo es un placer que brinda beneficios importantes para la salud, es más importante aún mantener relaciones sexuales seguras para evitar el contagio de distintos tipos de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Al respecto, un estudio de laboratorio reciente encontró que una proteína de la placenta podría ayudar a combatir ese riesgo en las mujeres.
Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) son infecciones que se adquieren al tener relaciones sexuales con alguien que está infectado. Pueden ser provocadas por bacterias, parásitos o virus, y afectan tanto a los hombres como a las mujeres por igual, aunque en muchos casos los problemas de salud que provocan pueden ser más graves en las mujeres que en sus parejas del sexo masculino. Así, por ejemplo, si una mujer embarazada padece alguna ETS, puede causarle problemas de salud al bebé.
Entre las enfermedades de transmisión sexual más comunes, se encuentran:
  • Clamidia
  • Gonorrea
  • Herpes simple
  • VIH/SIDA
  • VPH (Virus del Papiloma Humano)
  • Sífilis
  • Tricomoníasis
  • Hepatitis
  • Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP)
Si tienes alguna ETS causada por bacterias o parásitos, el médico puede darte antibióticos u otros medicamentos para combatirla. Pero si padece alguna ETS causada por un virus (como el VPH o el VIH), no hay curación.
Y si bien algunas veces los medicamentos pueden mantener la enfermedad bajo control, lo ideal sería prevenir el contagio. Para ello, lo que se recomienda es utilizar preservativos de látex de manera correcta. Esto reduce mucho el riesgo de adquirir y contagiarse de alguna ETS, aunque no lo elimina por completo.
Al respecto, un nuevo descubrimiento deja abierta una pregunta: ¿y si el antídoto estuviera en el propio cuerpo? Según un estudio desarrollado por unos investigadores de la Universidad de Maryland en College Park, en Estados Unidos, una proteína de la placenta podría ayudar a combatir las enfermedades de transmisión sexual en las mujeres.
Además, los autores sugieren que las vacunas que provocan la producción de anticuerpos protectores en el tracto genital femenino podrían ayudar a prevenir las enfermedades transmitidas sexualmente. El tracto genital femenino (constituido por la vagina, el cérvix o cuello de la matriz, el útero o matriz y las trompas de Falopio) tiene una variedad de anticuerpos que ayudan a combatir las enfermedades, pero se desconoce cómo lo hacen.
Considerando esto, los investigadores trataron de determinar cómo los anticuerpos pasan a través de las células para alcanzar el interior del tracto genital. Así descubrieron que una proteína inmune (o inmunológica) llamada receptor Fc neonatal, conocida por su papel en el transporte de anticuerpos maternos de la placenta al flujo sanguíneo del feto, también ayuda a transportar los anticuerpos a lo largo de ciertos tejidos del tracto genital.
Si bien este hallazgo corresponde a un estudio de laboratorio, es decir que se realizó con animales, brinda nueva información para buscar curas más eficaces contra las enfermedades de transmisión sexual.
Mientras tanto, lo más importante es prevenir y para eso hay varias cosas que puedes hacer, por ejemplo:
  • Conoce a tus parejas sexuales y limita el número de ellas. Cuantas más parejas tengas (tu y/o tu o tus parejas), mayor será el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual.
  • Evita los actos sexuales arriesgados o violentos, como los que desgarran o rompen la piel. Hasta las cortadas pequeñas que no sangran permiten la entrada y la salida de gérmenes. En este sentido, el sexo anal conlleva un riesgo mayor ya que los tejidos del recto se desgarran con facilidad.
  • Usa un condón de látex de manera adecuada, cada vez que tengas sexo vaginal, oral o anal. Los condones lubricados con espermicidas no ofrecen una mayor protección. Además, el uso frecuente de ciertos espermicidas puede aumentar el riesgo de contraer VIH.
  • En algunos casos puedes vacunarte, por ejemplo, para prevenir la hepatitis B y el VPH.
Con todas estas precauciones, ya estás listo para dejarte llevar por la imaginación y el placer, y disfrutar de una vida sexual más saludable. Por supuesto, si tienes algún síntoma o notas algo extraño en tu cuerpo que creas que puede estar vinculado con alguna ETS, consulta con un especialista que pueda indicarte si en verdad existe algún problema y cómo tratarlo.
Tomado de Vida y Salud

miércoles, 5 de enero de 2011

Verrugas genitales

¿Qué son?

Las verrugas genitales se forman sobre la piel en el área genital. Están causadas por ciertos subtipos del virus del papiloma humano (VPH), el mismo virus que causa las verrugas en otras áreas del cuerpo. Las verrugas genitales se transmiten durante la relación sexual, por eso se clasifican como enfermedades de transmisión sexual (ETS) y pueden afectar a hombres y mujeres. Las verrugas genitales se conocen como condiloma acuminado o verrugas venéreas. Pueden aparecer en cualquier lugar cerca de la vagina, del cuello uterino, de los genitales o del recto.

Dado que las verrugas genitales pueden tardar seis meses en desarrollarse, usted podría tener esta infección y no haber presentado síntomas. El virus del papiloma humano también puede ser la causa de todos los casos de cáncer de cuello uterino en el mundo. Los subtipos que más probablemente causan cáncer son diferentes de aquellos que usualmente causan verrugas. No obstante, muchas personas se infectan con más de un subtipo, por eso, las personas con verrugas genitales son probablemente más propensas a infectarse también con un virus que causa cáncer.


Síntomas

Las verrugas genitales aparecen en superficies húmedas, especialmente en la entrada de la vagina y del recto en las mujeres. Tanto en hombres como en mujeres, estas verrugas pueden aparecer en las áreas genital o anal. Pueden ser bultos del color de la piel, planos y pequeños o bultos pequeñísimos parecidos a la coliflor. Las verrugas individuales generalmente miden 1 a 2 milímetros de diámetro, mucho más pequeños que el diámetro de un borrador de lápiz, pero las verrugas en grupo pueden ser más grandes. En algunos casos, las verrugas pueden ser tan pequeñas que apenas podrán ser visibles. Las verrugas genitales podrían no causar ningún síntoma o podría causar comezón, quemazón, sensibilidad o dolor.


Diagnóstico

Su médico le preguntará sobre su historia clínica, sus hábitos sexuales y cualquier episodio previo de ETS. Luego su médico lo examinará para ver si existen signos de verrugas genitales. Una solución parecida al vinagre se coloca sobre la piel que blanquea a las verrugas, esto hace que sea más fácil diagnosticarlas. Otros exámenes de diagnóstico pueden incluir:
  • Biopsia de tejido: se extrae una pequeña porción de tejido y se la examina en un laboratorio.
  • Colposcopia: se usa un instrumento llamado colposcopio para agrandar e inspeccionar posibles verrugas en la vagina y en el cuello uterino.
  • Examen de Papanicolaou (Pap )

Todas las parejas sexuales también deberían realizarse un examen para detectar esta infección.


Duración

Las verrugas genitales desaparecen por sí solas o con tratamiento, o podrían durar años. Es común que las verrugas genitales regresen luego de haber sido extirpadas.


Prevención

La mejor manera de prevenir las verrugas genitales es evitar tener relaciones sexuales o tener relaciones sexuales solo con una persona no infectada. El uso de condones también podría ayudar a prevenir la infección. Sin embargo, los condones no siempre pueden cubrir toda el área de la piel afectada. Los factores que aumentan el riesgo de infectarse incluyen:

  • tener otra ETD (porque los factores de riesgo son los mismos)
  • múltiples parejas sexuales
  • el hábito del fumar
  • ciertas deficiencias vitamínicas
  • medicamentos o condiciones médicas supresoras del sistema inmune, como el SIDA

Si tuvo verrugas genitales, debería hacerse un examen para detectar cáncer cervical por lo menos una vez al año. El cáncer de cuello uterino puede prevenirse con exámenes de Pap y puede curarse en la mayoría de los casos cuando se detecta en las etapas iniciales.

En junio de 2006, la Administración de Drogas y Alimentos (Food and Drug Administration) aprobó una vacuna contra el VPH para ser usada en mujeres. La vacuna que actualmente está disponible (varias compañías farmacéuticas están desarrollando una versión) apunta a las cepas 6 y 11 del VPH, que causan el 90% de las verrugas genitales, así como a las cepas 16 y 18, que causan el cáncer de cuello uterino. Esta vacuna de tres aplicaciones en seis meses la protegerá solo contra estas cuatro cepas aunque no curará las infecciones existentes.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC por sus siglas en inglés) agregaron la vacuna contra el VPH a sus recomendaciones oficiales de vacunación en julio de 2006. Se propuso que todas las niñas americanas de 11 y 12 años de edad recibieran las inyecciones. Sin embargo, las niñas de solo 9 años la pueden recibir si son sexualmente activas. Con la idea de “ponerse al día” con la vacunación, los CDC también recomiendan que las niñas y mujeres de 13 a 26 años de edad reciban la vacuna contra el VPH, sin importar los resultados de sus pruebas de Papanicolaou.

La vacuna funciona mejor si se coloca antes de que la mujer haya estado expuesta al VPH. La vacunación temprana brinda la mejor posibilidad de prevenir el cáncer de cuello uterino y verrugas genitales. En las recomendaciones de los CDC, se incluyó a las niñas mayores y a las mujeres jóvenes porque aunque hayan estado expuestas al VPH, es probable que no hayan estado expuestas a las cepas que se encuentran en la vacuna; de este modo, reciben algún tipo de protección.


Tratamiento

El tratamiento depende del tamaño y ubicación de las verrugas. Aunque las verrugas se puedan extirpar, la infección viral no puede curarse, razón por la cual las verrugas a menudo regresan. Algunas de las medicinas usadas para tratar las verrugas genitales no pueden usarse durante el embarazo, es importante decirle al médico si está embarazada.

Las verrugas pequeñas pueden tratarse con medicamentos que se aplican sobre la piel. En algunos casos, el nitrógeno líquido (crioterapia) para las verrugas congela el tejido y hace desaparecer a las verrugas. Algunas verrugas grandes requieren terapia con rayo láser o cirugía. No trate las verrugas genitales con medicamentos de venta libre usados para eliminar verrugas de las manos, porque estos químicos pueden ocasionar mucho ardor en la zona genital. Su médico podría recetarle un medicamento para las verrugas que usted puede aplicarse en su casa.

Aplique este medicamento minuciosamente para evitar dañar el tejido sano de alrededor, manténgalo lejos de sus ojos y quítelo lavándose el área tratada después de haberlo dejado el tiempo indicado por el médico. Su médico también podría sugerirle que se aplique una capa protectora de vaselina en los delicados tejidos de alrededor antes de aplicarse la medicina recetada. En algunos casos, su médico podría usar una pequeña aguja para inyectar interferón alfa en cada verruga. Las inyecciones de interferón alfa generalmente se colocan si otros tratamientos no dan resultado o si vuelven a aparecer verrugas luego de haberlas extirpado. El médico le pedirá que no mantenga relaciones sexuales hasta que el tratamiento ha finalizado.


Cuándo llamar a un profesional

Póngase en contacto con su médico si observa verrugas o bultos en su área genital, o si tiene comezón, ardor, sensibilidad o dolor en esa área. Llame a su médico inmediatamente si tiene síntomas de infección, como fiebre, escalofríos y dolores musculares.


Pronóstico

Las verrugas genitales desaparecen por sí solas o con tratamiento y es común que regresen. Ciertas cepas del virus (VPH), que causan verrugas genitales, ocasiona prácticamente todos los casos de cáncer cervical alrededor del mundo, aunque solo un pequeño porcentaje de mujeres que se infectan desarrollan cáncer. El cáncer de cuello uterino se va desarrollando lentamente con el paso de las décadas. Si tiene verrugas genitales, probablemente también tenga más posibilidades de infectarse con la cepa del virus que causa cáncer. Por eso debería controlarse haciéndose exámenes de Pap regularmente.


Tomado de Vida y Salud