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miércoles, 6 de junio de 2012

Nuevas recomendaciones para los controles del cáncer cervical

¿Te acerca ya tu cita de rutina con el ginecólogo y no estás segura de los exámenes que necesitas? Pues entérate de las nuevas guías para las pruebas de control del cáncer cervical, que están muy relacionadas con tu edad y con tus antecedentes médicos y tus antecedentes familiares.

Nuria acaba de recibir un recordatorio de su centro ginecológico de que es hora de hacer una cita para su chequeo periódico. ¿Tan pronto?, se pregunta Nuria. Le parece que fue ayer la última vez que fue a hacerse la prueba del cáncer cervical (cuello de la matriz o cuello del útero), pero es que con el trabajo y los quehaceres de la casa el tiempo se le pasa volando. Antonia, por su parte, tiene dos hijas adolescentes y se pregunta cuándo será oportuno que ellas también comiencen a chequearse. Esa es una de las varias preguntas que quiere hacerle al ginecólogo en su próxima visita.

Es muy importante que las mujeres estén muy al tanto de cuándo necesitan hacerse la prueba del cáncer cervical y cuándo empezar a hacerlo. Y más ahora que esas recomendaciones han cambiado. Ten en cuenta que, según afirma el propio CDC (o el Centro de Control y Prevención de Enfermedades en Estados Unidos), el cáncer cervical es el cáncer femenino más fácil de prevenir si se realizan las pruebas de detección con la frecuencia indicada. Además, actualmente también tenemos una vacuna te recomiendo que le preguntes a tu médico acerca de ella también, especialmente para las adolescentes.

Hasta hace poco, los profesionales de la salud recomendaban la prueba de Papanicolau cada tres años en las mujeres de entre los 21 y los 65 años. Pero estas guías han sido revisadas y se han modificado. Una versión actualizada de un estudio realizado por el U.S. Preventive Services Task Force, publicado en línea en Annals of Internal Medicine en 2003, tiene nuevas recomendaciones sobre el cáncer cervical (o del cuello del útero) para las mujeres, de acuerdo a su edad.

Según esta nueva versión (cuyos resultados son similares a los de otras organizaciones para la salud, como la Asociación Americana del Cáncer), si estás entre los 30 y los 65 años y no tienes antecedentes ni alto riesgo de cáncer cervical, tienes la opción de combinar el Papanicolau (PAP) con la prueba del virus del papiloma humano (VPH). Si ambos dan resultados negativos, es perfectamente seguro esperar un intervalo de cinco años entre un examen y otro, en lugar de que se realice cada tres años como se recomendaba previamente. (Ojo, eso no significa que no es necesario que te hagas exámenes ginecológicos con mayor frecuencia, estamos hablando del Papanicolau exclusivamente).

La razón es que ciertas cepas o tipos del virus del VPH son la causa principal del cáncer cervical, pero la infección tiene que persistir durante varios años para causar daños. Por lo tanto, puedes esperar más para hacerte el próximo examen. Además, las pruebas muy frecuentes pueden hacer más daño (por la mayor posibilidad de obtener resultados anormales, que conduzcan a otros exámenes, a veces, invasivos), que los beneficios que reporta la detección temprana de cambios precancerosos de crecimiento lento en el cuello del útero. A menudo, estos cambios precancerosos desaparecen sin ningún tratamiento, sobre todo en las mujeres jóvenes.

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martes, 5 de junio de 2012

Vacuna contra el VPH: ¿una, dos o tres dosis?

Una investigación encontró que aplicarse dos dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano o VPH podría brindar la misma protección contra el cáncer del cuello uterino que las tres dosis que se aplican en la actualidad. El VPH es un virus de transmisión sexual que afecta tanto a las mujeres como a los hombres. Entérate sobre los últimos detalles sobre la enfermedad y la vacuna que la combate.

El cáncer cervical es uno de los más comunes entre las mujeres, y su principal causante es el denominado Virus del Papiloma Humano (VPH), que se contagia a través del contacto sexual (incluido el sexo oral) con una persona infectada y que actualmente afecta a alrededor de 20 millones de personas, en su mayoría jóvenes. Si bien las mujeres son las que más sufren los efectos de esta enfermedad, también afecta a los hombres. A ellos puede provocarles cáncer en el ano y el pene.

Desde el año 2006 existe una vacuna contra el VPH, que se utiliza para prevenir el desarrollo del cáncer, que poco a poco se está incluyendo en los programas de vacunación oficiales de los distintos estados de la Unión Americana, así como en diferentes países de América y de Europa.

La vacuna, en la actualidad, está disponible bajo dos marcas comerciales: Gardasil y Cervarix. Ambas protegen contra los subtipos 16 y 18 del virus del VPH, que son los que generan el 70 por ciento de los cánceres del útero (de la matriz) que se detectan anualmente en todo el mundo. En total, existen más de 100 subtipos de este virus. Otros de los más peligrosos son los subtipos 6 y 11, que son los causantes del 90 por ciento de verrugas en el área genital. Contra estos dos últimos, Gardasil también ofrece protección.

Actualmente, la indicación es que se apliquen tres dosis separadas de la vacuna en el transcurso de seis meses. Pero un nuevo análisis al respecto desarrollado por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos encontró que dos dosis de la vacuna, e incluso una sola, brindarían la misma barrera contra el cáncer del cuello del útero que las tres dosis que se utilizan en la actualidad.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la revista Journal of the National Cancer Institute, los investigadores evaluaron los datos de un Ensayo de Vacunas de Costa Rica, en el cual participaron 7.466 mujeres que recibieron la vacuna Cervarix.

El objetivo del estudio era otro pero, aunque los investigadores tenían la intención de darles las tres dosis completas a las mujeres que participaron, por distintos motivos, el 20 por ciento de ellas sólo recibió dos dosis. También hubo algunas que recibieron sólo una dosis.

Así, al analizar la protección que tenían las mujeres luego de cuatro años, los especialistas hallaron que quienes habían recibido dos dosis de Cervarix tenían el mismo nivel de protección contra la infección con VPH que quienes había recibido tres dosis. Incluso, las mujeres que sólo se habían aplicado una dosis de la vacuna también tenían un alto nivel de protección.

Estos datos son importantes principalmente para los países en desarrollo. Como la vacuna implica un costo elevado, una reducción de las dosis significa que más mujeres podrían recibirla. Sin embargo, por el momento habrá que seguir esperando. Los investigadores aclaran que aún se necesitan más estudios para evaluar la eficacia a largo plazo de recibir menos dosis de la vacuna contra el VPH.

Mientras tanto, se siguen recomendando las tres dosis para las niñas de 9 a 11 años, ya que el efecto es mayor si se aplica antes de comenzar a tener relaciones sexuales. Luego de esa edad, y hasta los 25 años, también resulta muy útil aplicarse la vacuna.

Ante cualquier duda específica que tengas de tu caso particular, no dejes de consultar con un médico, él o ella podrá decirte qué es lo más conveniente para que tengas una vida sexual saludable.

Principales apartes tomados de Vida y Salud

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Aclara tus dudas sobre la histerectomía


A pesar de que es una de las operaciones ginecológicas más comunes, muchas mujeres no saben exactamente de qué se trata y tienen ideas equivocadas sobre los cambios que suceden en el cuerpo después de esta cirugía. ¿Y tú, cuánto sabes sobre la histerectomía? Para que puedas despejar tus dudas y entender más, aquí encontrarás algunos datos que debes conocer sobre esta operación ( cuando se quita el útero ) y sus consecuencias.

Posiblemente hayas escuchado hablar sobre la histerectomía, conoces a alguien que ha pasado por esta operación o eres tú misma quien está evaluando la posibilidad de hacérsela, luego de que el médico te la indicara como un posible tratamiento para tu condición.

Si este es el caso, quizá estés angustiada, asustada, confundida y hasta enojada por la situación. Y no es para menos. Pero debes saber que no estás sola. Se estima que 1 de cada 3 mujeres, únicamente en Estados Unidos, ha tenido una histerectomía antes de los 60 años de edad. A pesar de eso, muchas no saben bien en qué consiste esta operación y tienen ideas equivocadas sobre lo que les ocurrirá.

La histerectomía es una cirugía mediante la cual se extrae (saca) el útero (la matriz) de una mujer. Puede ser una histerectomía total o parcial. Se llama total cuando, además del útero, también se sacan las trompas de Falopio (que son los conductos que conectan los ovarios al útero) y los ovarios (donde se producen los óvulos que se van desprendiendo mes a mes durante la ovulación y que si no se fecundan provocan la menstruación). Y es parcial cuando sólo se saca la matriz y se dejan las trompas de Falopio y los ovarios. Esto depende de la razón por la cual se realiza la histerectomía ( o sea, la enfermedad).

El útero o matriz es el órgano en donde crecen los bebés cuando la mujer está embarazada. Por eso, luego de una histerectomía, la mujer pierde la posibilidad de quedar embarazada y deja de tener su ciclo menstrual. Si además se le quitan los dos ovarios, la mujer también entrará en la menopausia de manera repentina.

Para conocer más sobre las distintas operaciones de extracción del útero, puedes leer este artículo de VidaySalud.com en donde se analizan en más detalle.

¿Cuándo o quiénes deben hacerse una histerectomía? En general, el médico podría recomendar una histerectomía cuando una mujer tiene las siguientes condiciones:
  • Fibromas
  • Endometriosis resistente al tratamiento con medicinas o cirugía
  • Prolapso uterino (que es cuando el útero desciende o se cae hacia la vagina)
  • Cáncer del útero, del cuello del útero o de los ovarios
  • Sangrado vaginal intenso y prolongado que no puede controlarse con medicamentos o con otras cirugías
  • Complicaciones durante el parto, como sangrado incontrolable
  • Dolor crónico (prolongado) de la pelvis o adenomiosis
Si tu médico te ha sugerido que te hagas una histerectomía, debes analizar con él o ella la posibilidad de considerar otro tratamiento y debes resolver todas tus dudas sobre lo que puede ocurrirte luego de la operación. No tengas vergüenza, muchas las mujeres carecen de la información que te proporcionamos o tienen ideas erróneas con respecto a lo que sucede después de la cirugía.

Según una encuesta presentada en la Reunión Científica Anual de la Sociedad Americana de Uroginecología de este año, en la que participaron 1.273 mujeres de 18 a 59 años de edad, el 22 por ciento de las encuestadas desconocía lo que es una histerectomía y el 13 por ciento pensaba que podría quedar embarazada luego de la operación.

La encuesta también reveló que el 44 por ciento de las participantes no sabía si la histerectomía eliminaba la posibilidad de desarrollar un cáncer cervical (cuando, justamente, uno de los objetivos de esta operación es evitar el desarrollo de esa enfermedad) y el 41 por ciento pensaba que luego de esta intervención siguen siendo necesarias las pruebas para detectar el cáncer cervical, como el Papanicolau, algo que no siempre es así (pregúntale a tu médico qué pruebas y cuidados ginecológicos necesitarás luego de la operación). Es muy raro que se quite la matriz y se deje el cuello de la matriz.

Si bien estos resultados son preliminares, hasta que sean revisados y publicados en algún medio especializado, dejan ver cuáles pueden ser las principales dudas que genera este tema. Por eso, antes de decidir si te sometes o no a un procedimiento de este tipo, pregúntale a tu médico lo que puedes esperar después, si existen otras alternativas para tu tratamiento, cuáles son las ventajas y las desventajas y cuáles son las complicaciones que pueden aparecer. Asimismo, considera la posibilidad de buscar una segunda opinión, con otro(a) ginecólogo(a).

Luego, recuerda que cada mujer y cada situación son diferentes, que lo que es bueno para una, puede no serlo para otra. Si no tienes cáncer, quizás puedas probar otros tratamientos antes de llegar a la operación, pero si lo tienes, tal vez la histerectomía pueda salvarte la vida.

Por todo esto, no tengas ni temor ni vergüenza de preguntar todo lo que quieres saber, aunque te parezcan cosas sencillas u obvias, ya que se trata de una cirugía mayor que, como cualquier cirugía, tiene riesgos y puede producir cambios que una vez que ocurran, vas a notar durante toda tu vida.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 28 de noviembre de 2011

Vacuna contra el VPH: ¿una, dos o tres dosis?


Una investigación reciente encontró que aplicarse dos dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano o VPH podría brindar la misma protección contra el cáncer del cuello uterino que las tres dosis que se aplican en la actualidad. El VPH es un virus de transmisión sexual que afecta tanto a las mujeres como a los hombres. Entérate sobre los últimos detalles sobre la enfermedad y la vacuna que la combate.

El cáncer cervical es uno de los más comunes entre las mujeres, y su principal causante es el denominado Virus del Papiloma Humano (VPH), que se contagia a través del contacto sexual (incluido el sexo oral) con una persona infectada y que actualmente afecta a alrededor de 20 millones de personas, en su mayoría jóvenes. Si bien las mujeres son las que más sufren los efectos de esta enfermedad, también afecta a los hombres. A ellos puede provocarles cáncer en el ano y el pene.

Desde el año 2006 existe una vacuna que contra el VPH, que se utiliza para prevenir el desarrollo del cáncer, que poco a poco se está incluyendo en los programas de vacunación oficiales de los distintos estados de la Unión Americana, así como en diferentes países de América y de Europa.

La vacuna, en la actualidad, está disponible bajo dos marcas comerciales: Gardasil y Cervarix. Ambas protegen contra los subtipos 16 y 18 del virus del VPH, que son los que generan el 70 por ciento de los cánceres del útero (de la matriz) que se detectan anualmente en todo el mundo. En total, existen más de 100 subtipos de este virus. Otros de los más peligrosos son los subtipos 6 y 11, que son los causantes del 90 por ciento de verrugas en el área genital. Contra estos dos últimos, Gardasil también ofrece protección.

Actualmente, la indicación es que se apliquen tres dosis separadas de la vacuna en el transcurso de seis meses. Pero un nuevo análisis al respecto desarrollado por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos encontró que dos dosis de la vacuna, e incluso una sola, brindarían la misma barrera contra el cáncer del cuello del útero que las tres dosis que se utilizan en la actualidad.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la revista Journal of the National Cancer Institute, los investigadores evaluaron los datos de un Ensayo de Vacunas de Costa Rica, en el cual participaron 7.466 mujeres que recibieron la vacuna Cervarix.

El objetivo del estudio era otro pero, aunque los investigadores tenían la intención de darles las tres dosis completas a las mujeres que participaron, por distintos motivos, el 20 por ciento de ellas sólo recibió dos dosis. También hubo algunas que recibieron sólo una dosis.

Así, al analizar la protección que tenían las mujeres luego de cuatro años, los especialistas hallaron que quienes habían recibido dos dosis de Cervarix tenían el mismo nivel de protección contra la infección con VPH que quienes había recibido tres dosis. Incluso, las mujeres que sólo se habían aplicado una dosis de la vacuna también tenían un alto nivel de protección.

Estos datos son importantes principalmente para los países en desarrollo. Como la vacuna implica un costo elevado, una reducción de las dosis significa que más mujeres podrían recibirla. Sin embargo, por el momento habrá que seguir esperando. Los investigadores aclaran que aún se necesitan más estudios para evaluar la eficacia a largo plazo de recibir menos dosis de la vacuna contra el VPH.

Mientras tanto, se siguen recomendando las tres dosis para las niñas de 9 a 11 años, ya que el efecto es mayor si se aplica antes de comenzar a tener relaciones sexuales. Luego de esa edad, y hasta los 25 años, también resulta muy útil aplicarse la vacuna.

Si quieres conocer más detalles sobre el VPH y el cáncer cervical, así como laimportancia de recibir esta vacuna, no dejes de leer estas columnas sobre este tema aquí en VidaySalud.com.

Y ante cualquier duda específica que tengas de tu caso particular, no dejes de consultar con un médico, él o ella podrá decirte qué es lo más conveniente para que tengas una vida sexual saludable.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 24 de noviembre de 2011

El riesgo de cáncer cervical es menor en mujeres que usan dispositivos intrauterinos


Un estudio reciente ayuda a desmentir la creencia de que los dispositivos intrauterinos, utilizados como método anticonceptivo, aumentan el riesgo de contraer cáncer cervical. De hecho, la evidencia demuestra lo contrario. Aquí te contamos más detalles sobre este descubrimiento y qué otros hábitos puedes adoptar para disminuir el riesgo de desarrollar cáncer cervical.

El cáncer de cervical o del cuello del útero es uno de los que más afecta a las mujeres en todo el mundo, luego del cáncer de mama. Por eso es una de las principales preocupaciones en cuestiones de salud de la mujer.

Un estudio reciente publicado en Lancet Oncology, encontró que, a diferencia de lo que se creía, el uso de los tradicionales DIU o dispositivos intrauterinos que se colocan para evitar el embarazo, también puede disminuir las posibilidades de desarrollar el cáncer cervical.

Asimismo, el estudio analizó la relación entre el uso del DIU y el VPH (Virus del Papiloma Humano), que es el principal causante del cáncer de cuello del útero. Del mismo modo, si bien en estos casos no resultó ser efectivo para evitar el contagio del VPH, el DIU sí actuó como barrera para disminuir el desarrollo del cáncer.

Para llegar a estos resultados, el equipo de investigación, del Institut Català d’Oncologia en Cataluña, España, analizó 26 estudios previos que incluían datos de más de 20 mil mujeres de una docena de países, a quienes siguieron por más de 10 años. Así encontraron que las que usaron un DIU durante al menos un año disminuyeron su riesgo de desarrollar cáncer cervical a la mitad. Los investigadores piensan que esta disminución puede deberse a que el poner y quitar el DIU podría destruir algunas de las células precancerosas o que quizá podría estimular al sistema de defensa a producir una respuesta inmune que ayudara a evitar que el VPH progresara a cáncer.

Como su nombre lo indica, el cáncer cervical (también conocido como del cuello del útero o del cuello de la matriz), es el que se desarrolla en esta parte del cuerpo de la mujer, denominada cérvix, que se ubica en la parte superior de la vagina.

Prácticamente todos los cánceres cervicales son causados por una infección con ciertos tipos del virus del papiloma humano (VPH), que daña lentamente las células que cubren el cuello del cérvix. El VPH es una infección muy común entre las mujeres sexualmente activas, aunque sólo pocas mujeres que se infectan con este virus desarrollan el cáncer cervical.

Las fumadoras y las mujeres que están infectadas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) tienen más posibilidades de desarrollar anormalidades cervicales o en el cuello de la matriz si están infectadas con el VPH. Para evitar la transmisión y el desarrollo del cáncer cervical, desde hace unos años existe una vacuna contra el VPH que en algunos países se recomienda para todas las adolescentes.

En general, el cáncer del cuello del útero no produce síntomas hasta que está avanzado. Por eso es tan importante hacerse controles ginecológicos con regularidad. El/la especialista te indicará que te realices un estudio que se denomina Pap o Papanicolau, que entre otras cosas permite detectar de manera temprana el cáncer del cuello del útero o cáncer cervical (o cérvico-uterino).

Cuando se presentan síntomas, la mujer puede sentir:

  • Secreción o flujo vaginal sin color o teñido de sangre.
  • Manchado (por sangrado) después de tener relaciones sexuales o sangrados anormales.
  • En las etapas más avanzadas, puede causar dolor pélvico, pérdida del apetito y/o anemia.
Afortunadamente, hoy existen varias formas de evitar su desarrollo o disminuir las posibilidades de padecerlo. La principal es la vacuna contra el VPH, aunque esto sólo es útil en el caso de las adolescentes. Si ese no es tu caso, otras medidas pueden ayudarte a prevenir el cáncer cervical. Por ejemplo:

  • Limitar el número de parejas sexuales para reducir la posible exposición al VPH, VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
  • Utilizar preservativos (condones) cuando tengas relaciones sexuales, para disminuir el riesgo de infección por VPH (a menos que tengas una sola pareja sexual que no está infectada).
Además de las mencionadas, otras acciones comunes para disminuir el riesgo de desarrollar cualquier tipo de cáncer incluyen: dejar de fumar si fumas (mejor aún, nunca empezar) y llevar una dieta sana acompañada de una rutina de ejercicios. Todos estos hábitos te permitirán vivir más y mejor.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 10 de octubre de 2011

Vacuna contra el VPH: ¿una, dos o tres dosis?


Una investigación reciente encontró que aplicarse dos dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano o VPH podría brindar la misma protección contra el cáncer del cuello uterino que las tres dosis que se aplican en la actualidad. El VPH es un virus de transmisión sexual que afecta tanto a las mujeres como a los hombres. Entérate sobre los últimos detalles sobre la enfermedad y la vacuna que la combate.

El cáncer cervical es uno de los más comunes entre las mujeres, y su principal causante es el denominado Virus del Papiloma Humano (VPH), que se contagia a través del contacto sexual (incluido el sexo oral) con una persona infectada y que actualmente afecta a alrededor de 20 millones de personas, en su mayoría jóvenes. Si bien las mujeres son las que más sufren los efectos de esta enfermedad, también afecta a los hombres. A ellos puede provocarles cáncer en el ano y el pene.

Desde el año 2006 existe una vacuna que contra el VPH, que se utiliza para prevenir el desarrollo del cáncer, que poco a poco se está incluyendo en los programas de vacunación oficiales de los distintos estados de la Unión Americana, así como en diferentes países de América y de Europa.

La vacuna, en la actualidad, está disponible bajo dos marcas comerciales: Gardasil y Cervarix. Ambas protegen contra los subtipos 16 y 18 del virus del VPH, que son los que generan el 70 por ciento de los cánceres del útero (de la matriz) que se detectan anualmente en todo el mundo. En total, existen más de 100 subtipos de este virus. Otros de los más peligrosos son los subtipos 6 y 11, que son los causantes del 90 por ciento de verrugas en el área genital. Contra estos dos últimos, Gardasil también ofrece protección.

Actualmente, la indicación es que se apliquen tres dosis separadas de la vacuna en el transcurso de seis meses. Pero un nuevo análisis al respecto desarrollado por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos encontró que dos dosis de la vacuna, e incluso una sola, brindarían la misma barrera contra el cáncer del cuello del útero que las tres dosis que se utilizan en la actualidad.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la revista Journal of the National Cancer Institute, los investigadores evaluaron los datos de un Ensayo de Vacunas de Costa Rica, en el cual participaron 7.466 mujeres que recibieron la vacuna Cervarix.

El objetivo del estudio era otro pero, aunque los investigadores tenían la intención de darles las tres dosis completas a las mujeres que participaron, por distintos motivos, el 20 por ciento de ellas sólo recibió dos dosis. También hubo algunas que recibieron sólo una dosis.

Así, al analizar la protección que tenían las mujeres luego de cuatro años, los especialistas hallaron que quienes habían recibido dos dosis de Cervarix tenían el mismo nivel de protección contra la infección con VPH que quienes había recibido tres dosis. Incluso, las mujeres que sólo se habían aplicado una dosis de la vacuna también tenían un alto nivel de protección.

Estos datos son importantes principalmente para los países en desarrollo. Como la vacuna implica un costo elevado, una reducción de las dosis significa que más mujeres podrían recibirla. Sin embargo, por el momento habrá que seguir esperando. Los investigadores aclaran que aún se necesitan más estudios para evaluar la eficacia a largo plazo de recibir menos dosis de la vacuna contra el VPH.

Mientras tanto, se siguen recomendando las tres dosis para las niñas de 9 a 11 años, ya que el efecto es mayor si se aplica antes de comenzar a tener relaciones sexuales. Luego de esa edad, y hasta los 25 años, también resulta muy útil aplicarse la vacuna.

Si quieres conocer más detalles sobre el VPH y el cáncer cervical, así como la importancia de recibir esta vacuna, no dejes de leer estas columnas sobre este tema aquí en VidaySalud.com.

Y ante cualquier duda específica que tengas de tu caso particular, no dejes de consultar con un médico, él o ella podrá decirte qué es lo más conveniente para que tengas una vida sexual saludable.

Tomado de Vida y Salud

martes, 27 de septiembre de 2011

El sexo después del cáncer


El recibir la noticia de que tienes cáncer puede ser impactante y puede causarte varios estados de ánimo, desde desolación hasta ira. Luego, posiblemente te preocupes por el diagnóstico, el tratamiento y todo lo que te ocurrirá y cuando todo pase posiblemente pienses: ¿y ahora cómo será la vida sexual, después del tratamiento? Aquí te contamos más detalles sobre este tema.

Radiaciones, quimioterapia, controles y exámenes frecuentes e incluso hasta alguna operación que hayan sido parte de tu tratamiento contra el cáncer posiblemente hagan que ahora tu cuerpo se sienta diferente. Es más, quizás hasta haya cambiado tu forma completa de ver el mundo y de relacionarte con los demás.

Ahora que lo más difícil ha terminado quizá te preguntes, ¿cómo sigue la vida después de una experiencia tan fuerte? y ¿cómo será el sexo después de un tratamiento de cáncer? Lo cierto es que el sexo puede ser un factor alentador que te permita mantener una buena calidad de vida; por eso, no le des la espalda, después de todo lo que has pasado, no es el momento de rendirse.

Ahora, es importante que vuelvas a conectarte con tu cuerpo y tus sensaciones, que descubras qué cosas te causan placer y cuáles no y que mantengas una buena comunicación con tu pareja para que juntos descubran nuevas formas de generarse placer.

Sin embargo, es cierto que el camino puede no resultar sencillo y a lo mejor te sientas un poco confundido/a y desorientado/a al respecto. A pesar de que la sexualidad es muy importante para todas las personas, muchas veces en la consulta con el especialista no se considera este tema: los médicos lo pasan por alto y muchos pacientes se sienten avergonzados de mencionarlo o piensan que como el médico no lo hace es porque no debe ser importante. Sin embargo, esto no es así. El sexo y la sexualidad son importantes y reconfortantes para mantener una buena calidad de vida, aún después del cáncer.

Muchas veces, los medicamentos y el tratamiento mismo contra el cáncer pueden hacer que te sientas cansado/a, desganado/a y que tu deseo sexual disminuya. Las mujeres pueden sentir resequedad vaginal, pero ese es sólo un ejemplo. Dependiendo del problema, deberás buscar la solución hasta encontrar lo que te haga sentir mejor. ¡No te rindas!

Otras veces, el tratamiento puede modificar tu apariencia física, como la caída del cabello tras la quimioterapia, la cicatriz que pueda dejarte alguna operación, a algunas mujeres puede faltarles un pecho y algunos hombres experimentan impotencia después de una cirugía para el cáncer de próstata. Estas situaciones pueden ser deprimentes y angustiantes, y seguramente te lleve un tiempo hasta que te acostumbres a verte y a sentirte diferente, pero con el apoyo necesarios podrás salir adelante.

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miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Existe relación entre el sexo oral y el cáncer oral?


Desafortunadamente, la respuesta es sí. En parte debido a cambios en las actitudes frente al sexo, la desinformación y la falsa creencia de que el sexo oral es seguro han logrado cambiar el rostro del típico paciente con cáncer oral: hombre, de edad avanzada, fumador y bebedor de alcohol. Hoy los pacientes son más jóvenes, de ambos sexos, no fuman y beben alcohol esporádicamente. ¿Por qué esta nueva tendencia? Los especialistas la asocian al contagio del virus del papiloma humano genital, transmitido sexualmente y relacionado con la mitad de los casos de cáncer oral. ¿Estás tú o alguien de tu familia en peligro?

Hasta hace una década, era poco probable que una mujer desarrollara cáncer oral (en la boca, en la lengua o en la garganta) a los 20 o a los 30 años. Y menos si nunca había fumado o no tomaba bebidas alcohólicas. Este tipo de cáncer afectaba por lo general a los hombres de más de 50 años y sus principales factores de riesgo eran el uso del tabaco y el consumo del alcohol. De ahí la gran sorpresa de Diana, de 32 años, no fumadora y de vida activa y saludable cuando se encontró que lo que comenzó como un simple dolor de garganta resultó ser un cáncer en las amígdalas en su etapa 2. Aunque ya hoy su enfermedad está en remisión, Diana admite el gran impacto que representó para ella saber que su cáncer se originó por un virus: el del papiloma humano genital (o VPH).

El culpable detrás de la nueva tendencia: el VPH

El aumento de la incidencia del cáncer oral en una población más joven tiene una causa: el virus VPH. Según datos aportados por la American Cancer Society(Sociedad Americana contra el Cáncer), casi la mitad de los casos del cáncer oral están relacionados con este virus y la tendencia va en aumento. ¿Qué es el VPH? Según el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (conocido como CDC por sus siglas en inglés), es el virus que produce la mayor cantidad de infecciones transmitidas sexualmente. Existen más de 40 tipos de VPH, unos producen verrugas genitales, mientras que otro tipo produce el cáncer cervical (o del cuello del útero). Este es el mismo virus que se asocia con el cáncer oral. El VPH (virus del papiloma humano) se transmite de una persona a otra mediante el contacto directo de piel a piel durante el sexo genital y oral y se desarrolla perfectamente en tejidos finos delicados y húmedos como los que recubren tanto los genitales como la boca.

Como el VPH se adhiere al lugar en donde llega al cuerpo y no viaja por el torrente sanguíneo, la conexión entre el cáncer oral producido por el VPH y sexo oral es directa.

Del contagio al cáncer

Si una persona tiene sexo sin protección con una persona infectada, puede adquirir el virus y ni darse cuenta porque en muchas ocasiones no se tienen síntomas. La mayoría de las veces el sistema inmunológico (de defensas) logra deshacerse de la infección en un período de 2 años, pero durante ese tiempo, la persona infectada puede seguir transmitiendo el virus. En ocasiones, cepas del VPH de algo riesgo destruyen las células saludables y su capacidad de repararse o de controlar la forma en que se reproducen. Esas células se convierten entonces en células cancerosas. Los síntomas comenzarán a aparecer incluso años después de que la persona ha sido infectada, e incluyen: dificultad al tragar, llagas que no se curan en la boca o dolor persistente en un lado de la garganta.

¿Quiénes tienen riesgo de contraerlo?

Según un estudio publicado en...

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sábado, 12 de marzo de 2011

Examen de Papanicolau o “Pap” anormal: ¿tengo cáncer cervical?

No necesariamente. Si bien el examen de Papanicolau que se conoce como “Pap” es un examen que se realiza para detectar si hay células cancerosas en el cuello del útero, si los resultados son anormales, eso no siempre significa que tienes cáncer, lo más probable es que no lo sea. Hay varios factores que pueden hacer que el resultado no sea normal. Aquí te contamos en más detalles.

Hace dos noches que Marita no puede dormir. Su ginecóloga le dijo que su Papanicolaou (o Pap, como también se lo conoce) le salió anormal o “positivo” (en este caso positivo no indica que está bien sino lo contrario: el resultado de un Pap es normal cuando es “negativo”) y aunque no le dio ningún tratamiento por el momento, más que realizarse un nuevo Pap luego de unos meses, ella igual se quedó preocupada.

Su pregunta es – ¿Tendré cáncer cervical?

Lo más probable es que no sea así, si así fuera, su doctora se lo habría dicho. Y si bien es cierto que el Papanicolau es un estudio médico de rutina que se realiza para detectar la aparición temprana del cáncer cervical o de cuello de útero, también es cierto que su resultado puede ser anormal por otros motivos y que en general, ese es el caso.

Si las células del cérvix o del cuello del útero o matriz (en la parte baja del útero, entre éste y la vagina) vistas en el Papanicolau no son normales, es posible que tu médico simplemente te diga que son “anormales”. De acuerdo a la forma de esas células bajo el microscopio -muy pocas veces son cancerosas-, la condición tiene diferentes nombres, displasia, lesión intraepitelial escamosa (SIL) o neoplasia intraepitelial cervical (CIN), por ejemplo.

Independientemente del nombre que reciban las células, en la mayoría de los casos, el resultado anormal del Papanicolau es causado por el VPH (el virus del papiloma humano), un grupo de virus de transmisión sexual que se relaciona con el cáncer del cuello del útero (o cáncer cérvico-uterino).

El VPH, en general, no da síntomas (aunque a veces pueden aparecer verrugas en la vagina). Por el contrario, si el resultado anormal lo causa otro tipo de virus o infección, es probable que sí sientas diferentes síntomas: como dolor, un olor fuerte, enrojecimiento o irritación, entre otros.

En general, si los cambios son causados por el VPH, desaparecen solos y no requieren de tratamiento. Por eso, si la anormalidad es ambigua (equívoca) o menor, el médico puede pedirte que te repitas el examen, para determinar si necesitas un seguimiento, o podría realizarte una colposcopía u otros estudios para examinar la vagina y el cérvix (el cuello de la matriz).

Para realizar una colposcopía se utiliza un instrumento parecido a un microscopio, llamado colposcopio, que no penetra en el cuerpo. El médico cubre el cérvix con una solución de vinagre diluido. Esto hace que las áreas anormales se pongan blancas. Si la colposcopía encuentra tejido anormal, el médico podría realizar un raspado endocervical (del interior del cuello de la matriz) o una biopsia, para extraer (quitar) una pequeña cantidad de tejido y examinarlo con un microscopio en un laboratorio.

En ese caso, si el laboratorio encuentra que células anormales tienen una probabilidad alta de convertirse en cáncer, entonces sí el médico te indicará un tratamiento médico a seguir, para evitar que esas células se conviertan en un cáncer invasor.

Ahora que sabes un poco más, seguramente comprendas mejor la importancia de realizarte exámenes de Papanicolau regulares. Y si el resultado de tu Papanicolau es anormal, no dudes en consultar con tu médico sobre qué significa la anormalidad en tu caso particular y qué medidas te recomienda seguir.

Si bien muchas mujeres con ciertos tipos de resultados anormales no necesitan tratamiento, sino sólo seguimiento, es importante que te hagas los exámenes de Papanicolaou para la detección de estos problemas para, de ser necesario, tratarlos tempranamente para prevenir que se desarrolle un cáncer.

Pero antes de angustiarte y pensar lo peor ante un resultado anormal, recuerda que debes hablar con tu ginecólogo o ginecóloga. El o ella te dará las respuestas a tus inquietudes.


Tomado de Vida y Salud