DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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sábado, 30 de junio de 2012

La calidad del aire que respiramos en casa


¿Sabías que con sólo entrar en tu propia casa puedes multiplicar las bacterias dentro de ella y aumentar los riesgos para tu salud y la de tu familia? Pues así es, y es conveniente que sepas como minimizar esos riesgos con unas cuantas medidas sencillas.

A Julia le encanta tener su casa siempre inmaculada y se desvive por eliminar el polvo y la suciedad del suelo, especialmente ahora que su pequeñín ha comenzado a gatear y a explorar así toda la casa. Julia hace bien en proporcionarle a su pequeño un hogar aseado y ordenado, pero quizás se desmayaría del susto si supiera en realidad cuantos microorganismos, tan diminutos que nuestros ojos no pueden percibir, pululan en el suelo a pesar de sus esfuerzos.

Según un estudio llevado a cabo por unos investigadores de la Universidad de Yale (publicado online antes de su publicación en la revista Indoor Air), reporta que el simple hecho de entrar en una habitación puede lanzar hasta 37 millones de bacterias al aire cada hora. ¿De dónde vienen esas bacterias “voladoras”? En su mayor parte de otras personas que entraron anteriormente y las depositaron en el piso. Desde allí se mueven cuando entra otra persona, y se vuelven a suspender en el aire esas bacterias. El polvo que se acumula en el piso es la fuente principal de las bacterias que respiras.

Para hacer el estudio, los investigadores analizaron las partículas biológicas de un aula universitaria de la primera planta del edificio durante ocho días seguidos, cuatro cuando el aula se ocupaba de forma regular y cuatro cuando estaba vacía todo el tiempo. Las puertas y ventanas permanecieron cerradas mientras duró el estudio.

Durante los cuatro días en que el aula estuvo ocupada, se produjo un aumento significativo en las concentraciones aéreas de bacterias y de hongos de distintos tamaños. Cerca del 18% de las bacterias nuevas y las depositadas antes provenían de las personas, no de las plantas ni de otras fuentes.

El resultado de este estudio es una llamada de alerta para que todos protejamos la calidad del aire que respiramos, sobre todo en los recintos cerrados y así también protegeremos nuestra salud. Si tú, como la mayoría de las personas, pasas gran parte de tu tiempo en tu casa, estás en peligro de contraer distintas enfermedades infecciosas, si no tomas algunas medidas para mantener un buen sistema de limpieza.

La calidad del aire bajo techo.

La contaminación del aire en los recintos cerrados puede contribuir al desarrollo de infecciones, en especial de las vías respiratorias, así como de dolores de cabeza, ojos secos, congestión nasal, náusea y fatiga. Afortunadamente, eso puede cambiar. Hay maneras de mantener la calidad del aire interior, controlando en tu casa en lo posible los principales contaminantes. Veamos a continuación a los principales “culpables”:

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miércoles, 16 de mayo de 2012

El consumo de carnes procesadas empeora los síntomas de EPOC. Reduce su consumo en tu hogar

¿Tienes una enfermedad que provoca la inflamación de los pulmones y la falta de aire? Si es así, ¡fíjate en lo que comes! Algunos alimentos que se consumen con frecuencia pueden agravar los síntomas de estas enfermedades, hasta el punto en que a veces el enfermo necesita hospitalización. Es el momento de tomar medidas: reduce o elimina por completo su consumo en tu hogar.

Las condiciones que inflaman los pulmones y dificultan la respiración, como el enfisema y la bronquitis crónica, suelen conocerse por el término general de “enfermedad pulmonar obstructiva crónica” (EPOC), y sus principales desencadenantes son el humo del tabaco y la contaminación ambiental. Sin embargo, hay un factor poco conocido que contribuye a agravar sus síntomas que puedes controlar.

Un nuevo estudio reportado en un comunicado de prensa por la Fundación Europea del Pulmón (European Lung Foundation) reveló que los nitratos que se usan para preservar las carnes curadas producen una sustancia que puede dañar el tejido pulmonar. Si los pacientes que padecen de EPOC consumen estas carnes con frecuencia, empeoran los síntomas de la enfermedad y aumentan los riesgos de requerir hospitalización.

El estudio se realizó en 274 pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que reportaron entre otras cosas su consumo de carnes curadas, como jamón, salame (salami), salchichas de cerdo y tocino, durante un período promedio de dos años.

Pero eso no significa que tengas que eliminar totalmente las carnes curadas de tu dieta. Lo perjudicial es el exceso. Basta con que reduzcas la cantidad para que puedas saborearlas sin peligro. Si vas a comer jamón, por ejemplo, una rodaja al día es suficiente. Más de eso, puede provocarte problemas si padeces de EPOC.

Además de limitar las carnes curadas, otras acciones (como dejar de fumar y hacer ejercicios regularmente) pueden ayudar a prevenir las crisis.

Cómo puedes prevenir o retrasar la evolución de la EPOC si tú o algún miembro de tu familia la padece:
  • Lo primero: no empezar a fumar, o dejar de fumar si ya lo haces. Esto sólo puede contribuir a prevenir las complicaciones y demorar el progreso de la EPOC. Si no tienes suficiente fuerza de voluntad, recuerda que existen programas y productos para combatir la adicción al tabaco, y tu médico puede recomendarte uno.
  • Evita la exposición al humo de segunda mano o tabaquismo pasivo (el que respiras, aunque no fumes, cuando estás cerca de una persona que fuma).
  • Evita el uso de irritantes pulmonares, entre ellos los limpiadores caseros que producen emanaciones fuertes.
  • Trata de no salir de casa cuando haya contaminación ambiental significativa o mucho polvo.
  • Haz ejercicio. El ejercicio mejora la utilización del oxígeno por el cuerpo. A los pacientes con EPOC, les resulta más fácil practicar ejercicios de bajo nivel de esfuerzo, que aumenten la resistencia muscular (como caminar o montar bicicleta fija) y les faciliten así las actividades diarias. De todos modos, si padeces de EPOC, debes parar a la menor molestia; y (¡muy importante!) no diseñes por tu cuenta un programa de ejercicios. Consulta con tu médico antes de iniciar tu plan de ejercicio.
  • Sigue al pie de la letra el tratamiento que te indique el médico. Estos tratamientos te ayudan a respirar con más facilidad, muchas veces con la ayuda de medicamentos como expectorantes y broncodilatadores.
Así que ya lo sabes: si padeces de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), o simplemente si te falta el aire y tienes dificultades para respirar, haz ejercicio moderados (bajo supervisión médica) , aléjate de los productos que irritan las vías respiratorias, protégete de la contaminación ambiental y suspende o reduce tu consumo de embutidos, hot dogs, salchichas, tocino… ¡Tus pulmones te lo agradecerán!

Tomado de Vida y Salud

viernes, 13 de abril de 2012

¿Qué es el Virus Respiratorio Sincital (VRS) y cómo puede afectar a tu bebé?

 
El Virus Respiratorio Sincital (VRS) es, como su nombre lo indica, una infección que ataca las vías respiratorias. Si bien es común en grandes y chicos, es especialmente a los bebés a quienes afecta de manera más fuerte. Aquí te cuento de qué se trata el VRS para que tomes precauciones para evitar el contagio, y sepas cuándo llamar al médico en caso de que tu bebé tenga síntomas.

Si tienes un bebé, prepárate: es muy probable que cuando cumpla 2 años – o antes – se contagie con el Virus Respiratorio Sincital (VRS), el cual es el causante más común de las infecciones en los pulmones y en las vías respiratorias. No es para alarmante, pero la realidad es que el Virus Respiratorio Sincital es muy contagioso y es indispensable que te informes para que puedas identificar los síntomas y actuar de inmediato, puesto que cuando se trata de la primera vez, el VRS se presenta con severidad.

Este virus causa una infección cuyos síntomas pueden ser parecidos a los de una gripe moderada o fuerte. Puede que no dé complicaciones, pero en el caso de los bebés (especialmente los bebés prematuros y aquéllos que nacieron con problemas cardio-pulmonares) el Virus Respiratorio Sincital puede convertirse en neumonía, en bronquiolitis y en otras complicaciones graves.

El VRS se contagia muy fácilmente a través de las gotitas que quedan en el aire cuando alguien infectado estornuda, se suena la nariz o tose. Además, tu bebé o tú pueden contagiarse si tocan, besan o le dan la mano a alguien que tiene el virus. De igual manera, el contagio del Virus Respiratorio Sincital puede suceder si luego de tocar algún objeto contaminado como un juguete, tu bebé se toca la nariz, los ojos o la boca.

Como ves, es muy fácil contagiarse y no es una coincidencia que este virus ataque a los chiquitos alrededor de los dos años de edad, que es cuando más interactúan con otros bebés, lactantes en su escuela o en el parque.

Es importante que identifiques los síntomas del Virus Respiratorio Sincital (VRS) para saber cuándo llamar al médico porque se trata de algo más que una simple gripe o resfriado. Toma nota:
  • Si tu bebé tiene fiebre alta
  • Si tiene secreción (mucosidad) nasal
  • Si tiene tos fuerte con secreciones amarillas, verdes o grises
  • Si se presenta deshidratación
  • Si tiene dificultad para respirar o respira muy rápidamente (en caso extremo, si tiene las uñas o los labios azules)
  • Si está inactivo e irritable
  • Si no quiere ser amamantado o tomar biberón
El médico te indicará el tratamiento a seguir o si es necesario hospitalizará a tu bebé para evitar consecuencias más graves.

Como con todas las enfermedades que afectan especialmente a los bebés, el Virus Respiratorio Sincital exige que prestes mucha atención a los síntomas y que actúes ante cualquier alerta o duda. Recuerda que la mejor manera de prevenir este virus es lavándote las manos y limpiando las superficies que entran en contacto con el bebé. Asegúrate de que las personas que tocan al bebé, tengan las manos limpias y que nadie fume a su alrededor.

Tomado de Vida y Salud