DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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lunes, 6 de agosto de 2012

Embarazo + Cigarrillo = peligro para la salud de tu bebé

Creo que ya hemos hablado mucho aquí sobre los efectos adversos del cigarrillo en la salud. Y no sólo nosotros hemos tratado este tema: en todo el mundo las campañas para que la gente deje de fumar enfatizan el daño que causa este vicio. Sin embargo, no está de más recordarlo, sobre todo cuando se trata de las mujeres que fuman durante su embarazo. Aquí te cuento acerca de lo inmensamente perjudicial que es para tu salud y la de tu bebé que enciendas un cigarrillo.

Fumar y embarazo son dos palabras que en mi diccionario jamás podrían aparecer juntas. Pero lastimosamente, es una realidad que algunas mujeres que aún no tienen consciencia sobre el daño que pueden causarle a su bebé, fuman durante el embarazo.

Tampoco parecen recordar que fumar cigarrillos es perjudicial para la salud en general:
  • Fumar causa problemas cardiovasculares: reduce la circulación al volver las arterias más estrechas; puede causar obstrucción de las arterias mayores en los brazos y en las piernas y debilidad de la pared de la arteria aorta (haciendo que se ensanche o sea que se dilate). La arteria aorta es la arteria más importante del cuerpo, la dilatación en los fumadores sucede en la aorta cuando pasa por el abdomen.
  • Fumar causa enfermedades respiratorias como cáncer del pulmón, enfisema, bronquitis y obstrucción crónica de las vías respiratorias.
  • Fumar causa otros tipos de cáncer como: del riñón, del esófago, del cuello uterino (de la matriz), de la boca, del páncreas, del estómago, etc.
  • Además, fumar causa infertilidad, parto prematuro, muerte del bebé al nacer, bajo peso al nacer y síndrome de muerte súbita del lactante (también conocida como “muerte en la cuna” o “muerte de cuna” pues se refiere a la muerte repentina de un bebé aparentemente sano mientras duerme).
Si enciendes un cigarrillo durante el embarazo, estarás exponiendo a tu bebé a sustancias tóxicas como la nicotina, el alquitrán y el monóxido de carbono. Esto hace que el bebé reciba menos oxígeno del que necesita para desarrollarse sanamente. El cigarrillo también puede dañar los pulmones de tu bebé.

Además, las mujeres que fuman durante el embarazo están más propensas a tener:
  • embarazo ectópico
  • sangrado vaginal
  • separación prematura de la placenta o abrupción placentaria (cuando la placenta se desprende del útero antes del parto)
  • placenta previa (placenta que cubre parcial o totalmente la apertura hacia el útero)
  • parto con nacimiento del niño muerto
Además, los bebés que nacen de madres fumadoras pueden tener defectos de nacimiento como labio leporino y paladar hendido. Esto sin contar que pueden nacer antes de tiempo (prematuros) y con bajo peso, lo cual puede traer consecuencias graves para la salud del bebé como parálisis cerebral, problemas de aprendizaje y en algunos casos, también puede ser causa de muerte.

Y como si esto fuera poco, recientemente un estudio ligó el hecho de fumar durante el embarazo a una mayor incidencia de niños con autismo de alta función (es decir, un grado alto dentro del espectro de autismo). El estudio, desarrollado por unos científicos de la Universidad de Wisconsin en Estados Unidos, analizó los datos de más de 600,000 niños nacidos entre 1992, 1994, 1996 y 1998. Los datos recopilados fueron comparados con los de más de 3,000 niños menores de 8 años que fueron diagnosticados con autismo. Cerca del 13% de las madres de esos niños fumaron durante el embarazo.

Aunque los científicos aclaran que la relación fumar-embarazo-autismo en este caso no es tan fuerte, este estudio sirve para ratificar que el hecho de fumar durante el embarazo puede ser un factor que influye en el desarrollo del autismo. Se habla de que la restricción del oxígeno al bebé, es un factor ambiental que aumenta las posibilidades de desarrollar esta condición.

¿Necesitas más razones para dejar de fumar durante el embarazo? Yo creo que ya te he dado suficientes. Piensa en la vida que llevas dentro y olvídate de ese vicio tan tóxico para tu salud y la de los seres que más quieres.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 16 de mayo de 2012

El consumo de carnes procesadas empeora los síntomas de EPOC. Reduce su consumo en tu hogar

¿Tienes una enfermedad que provoca la inflamación de los pulmones y la falta de aire? Si es así, ¡fíjate en lo que comes! Algunos alimentos que se consumen con frecuencia pueden agravar los síntomas de estas enfermedades, hasta el punto en que a veces el enfermo necesita hospitalización. Es el momento de tomar medidas: reduce o elimina por completo su consumo en tu hogar.

Las condiciones que inflaman los pulmones y dificultan la respiración, como el enfisema y la bronquitis crónica, suelen conocerse por el término general de “enfermedad pulmonar obstructiva crónica” (EPOC), y sus principales desencadenantes son el humo del tabaco y la contaminación ambiental. Sin embargo, hay un factor poco conocido que contribuye a agravar sus síntomas que puedes controlar.

Un nuevo estudio reportado en un comunicado de prensa por la Fundación Europea del Pulmón (European Lung Foundation) reveló que los nitratos que se usan para preservar las carnes curadas producen una sustancia que puede dañar el tejido pulmonar. Si los pacientes que padecen de EPOC consumen estas carnes con frecuencia, empeoran los síntomas de la enfermedad y aumentan los riesgos de requerir hospitalización.

El estudio se realizó en 274 pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que reportaron entre otras cosas su consumo de carnes curadas, como jamón, salame (salami), salchichas de cerdo y tocino, durante un período promedio de dos años.

Pero eso no significa que tengas que eliminar totalmente las carnes curadas de tu dieta. Lo perjudicial es el exceso. Basta con que reduzcas la cantidad para que puedas saborearlas sin peligro. Si vas a comer jamón, por ejemplo, una rodaja al día es suficiente. Más de eso, puede provocarte problemas si padeces de EPOC.

Además de limitar las carnes curadas, otras acciones (como dejar de fumar y hacer ejercicios regularmente) pueden ayudar a prevenir las crisis.

Cómo puedes prevenir o retrasar la evolución de la EPOC si tú o algún miembro de tu familia la padece:
  • Lo primero: no empezar a fumar, o dejar de fumar si ya lo haces. Esto sólo puede contribuir a prevenir las complicaciones y demorar el progreso de la EPOC. Si no tienes suficiente fuerza de voluntad, recuerda que existen programas y productos para combatir la adicción al tabaco, y tu médico puede recomendarte uno.
  • Evita la exposición al humo de segunda mano o tabaquismo pasivo (el que respiras, aunque no fumes, cuando estás cerca de una persona que fuma).
  • Evita el uso de irritantes pulmonares, entre ellos los limpiadores caseros que producen emanaciones fuertes.
  • Trata de no salir de casa cuando haya contaminación ambiental significativa o mucho polvo.
  • Haz ejercicio. El ejercicio mejora la utilización del oxígeno por el cuerpo. A los pacientes con EPOC, les resulta más fácil practicar ejercicios de bajo nivel de esfuerzo, que aumenten la resistencia muscular (como caminar o montar bicicleta fija) y les faciliten así las actividades diarias. De todos modos, si padeces de EPOC, debes parar a la menor molestia; y (¡muy importante!) no diseñes por tu cuenta un programa de ejercicios. Consulta con tu médico antes de iniciar tu plan de ejercicio.
  • Sigue al pie de la letra el tratamiento que te indique el médico. Estos tratamientos te ayudan a respirar con más facilidad, muchas veces con la ayuda de medicamentos como expectorantes y broncodilatadores.
Así que ya lo sabes: si padeces de enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), o simplemente si te falta el aire y tienes dificultades para respirar, haz ejercicio moderados (bajo supervisión médica) , aléjate de los productos que irritan las vías respiratorias, protégete de la contaminación ambiental y suspende o reduce tu consumo de embutidos, hot dogs, salchichas, tocino… ¡Tus pulmones te lo agradecerán!

Tomado de Vida y Salud

domingo, 30 de octubre de 2011

Si el bebé presenta alguno de estos síntomas, busca ayuda de inmediato. Es una emergencia médica.


Cuando el bebé se enferma, los padres, sobre todo los primerizos, se angustian y se preocupan. Y es comprensible porque solamente con el tiempo y la experiencia empezarán a diferenciar cuando se trata de algo leve o síntomas que indican un problema más serio. ¿Qué hacer si los labios del bebé toman una coloración azul o vomita una bilis de color verde? Hay situaciones en que la respuesta es sólo una: buscar ayuda profesional inmediatamente. Aquí encontrarás algunos síntomas que indican que se trata de una emergencia médica.

Alina todavía recuerda la noche en que tuvo que llevar corriendo a su bebé de dos meses a la sala de emergencias con una fiebre de 101º F (38.3º C) que no bajaba con nada, su temor a que algo grave le pasara, y las horas de espera hasta tener los resultados del laboratorio. Por suerte se trataba de una infección de la garganta y después de quedarse unas horas en observación, mamá y bebé pudieron regresar a casa. Alina hizo lo correcto. ¿Hubieras reaccionado de la misma forma?

Los padres o las personas al cuidado de un bebé deben buscar ayuda médica de inmediato si el bebé desarrolla cualquiera de los siguientes síntomas:

Labios que toman una coloración azul o violácea (violeta). Además de los labios azules, está coloración también puede extenderse a la lengua, a las membranas mucosas de la boca y a la base de las uñas. Significa que el bebé no está recibiendo suficiente oxígeno y se conoce como cianosis. La cianosis indica que hay menos cantidad de oxígeno en el torrente sanguíneo debido a problemas en los pulmones o en el corazón. Hay que llevar al bebé de inmediato a la sala de emergencias para que lo evalúe un doctor.

Dificultad para respirar. Los catarros y las infecciones respiratorias pueden provocar congestión nasal y en las vías respiratorias, y es normal que se le dificulte respirar un poco. Pero hay otras condiciones, como la bronquitis o la neumonía que pueden empeorar la respiración todavía más. Los síntomas que debes buscar son: cuando el bebé parece tener dificultad para respirar y no se mejora, los labios y la zona alrededor de la boca podrían tomar un tono azulado, podría haber hundimiento en la piel entre las costillas al inhalar, podría tener más sueño de lo habitual, tener un sonido áspero o raro al respirar y/o cuando las aperturas de la nariz se abren como tratado de buscar más aire. En estos casos, llama al médico de inmediato. Si es tarde en la noche y/o no puedes comunicarte, lleva al bebé a la sala de emergencias más cercana.

Un recién nacido con temperatura de 100.4º F (38º C) o más. Si tu bebé tiene menos de tres meses y desarrolla fiebre, debes llamar a tu pediatra. No te angusties, una fiebre puede deberse a varias razones, desde un simple catarro a algo más serio como una meningitis. Es necesario que le tomes la temperatura por el recto para que sea más exacta. Pero, siempre que un recién nacido tiene fiebre debes consultar con su doctor. Si excede esa temperatura, probablemente te recomendará que lo lleves al hospital para que lo examinen y le hagan los exámenes necesarios para determinar la causa de la fiebre.

Ictericia (color amarillento de la piel) que va en aumento en lugar de disminuir. Algunos bebés nacen con un tono amarillento en la piel, esta condición se denomina ictericia. La ictericia debe a un exceso de bilirrubina acumulado en el organismo que el hígado del recién nacido no puede procesar bien. La bilirrubina es una sustancia química que contiene la hemoglobina, que a su vez transporta el oxígeno en los glóbulos rojos. Cuando estos glóbulos rojos van desapareciendo del sistema circulatorio (se van degradando), el cuerpo genera otros nuevos para sustituirlos y el hígado se encarga de procesar y eliminar los glóbulos rojos (y la hemoglobina) deteriorados. Si el hígado del recién nacido no está funcionando a capacidad, la bilirrubina se acumula y produce la ictericia. Al pasar los días y a medida que el hígado empieza a funcionar normalmente, la piel del bebé va adquiriendo una coloración normal. Si por el contrario, la piel de tu bebé se pone más amarilla, significa que el nivel de la bilirrubina ha aumentado, lo cual puede ser peligroso. 

Si sube excesivamente, puede provocar convulsiones y daños permanentes al cerebro. Comunícate de inmediato con el pediatra si esto sucede. Por lo general, te aconsejará que alimentes al bebé con más frecuencia, para estimular la eliminación de la bilirrubina a través de las heces fecales. Si el nivel de la bilirrubina es muy alto, el bebé podría recibir fototerapia con rayos ultravioleta para acelerar su descomposición y/o podría ser necesario reemplazar la sangre del bebé con plasma fresco en casos muy severos.

El bebé vomita bilis de color verdoso. Los bebés vomitan pequeñas cantidades y es normal. Pueden vomitar cuando expulsan gases, cuando se han llenado mucho, porque tosen o lloran excesivamente o porque un virus les ha afectado el estómago. Pero debes tener cuidado cuando notes un vómito de color verdoso o con sangre o que se parezca al sedimento (borra o cuncho) del café. Si es de color verdoso, se trata de bilis e indica que los intestinos están bloqueados y hay que actuar de inmediato. Si el vómito se parece al sedimento del café puede ser un aviso de sangrado interno. 

Llama al pediatra inmediatamente o dirígete al hospital más cercano. También debes buscar ayuda si el bebé vomita después de recibir un golpe en la cabeza ya que es señal de una conmoción cerebral y hay que evaluarlo lo más rápidamente posible. Ten en cuenta que un doctor debe revisar al bebé si recibe cualquier tipo de golpe o lesión en la cabeza, con o sin vómito. No lo olvides.

El bebé muestra señales de deshidratación. Si se muestra aletargado, con los ojos hundidos, llora pero no tiene lágrimas o no tiene saliva en la boca, es probable que se encuentre deshidratado. Pero la señal definitiva es que no orine lo suficiente. Los recién nacidos deben mojar al menos un pañal al día durante los primeros seis días de vida, y de ahí en adelante deben ir aumentando a unos seis pañales al día, por lo menos. Llama al pediatra que quizá te recomiende que le des a beber líquidos con electrolitos (minerales). No le des agua al bebé porque ésta puede reducir el nivel de sodio (sal) en el organismo y provocarle convulsiones.

Poco a poco irás aprendiendo a reconocer lo que es normal o y lo que no lo es y te volverás toda una experta en el cuidado de tu bebé. Tu misión es protegerlo y mantenerlo saludable, así que ante cualquier duda o cualquier manifestación que no es habitual, sigue tu intuición, no pierdas tiempo y llama al pediatra cuanto antes.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 21 de abril de 2011

Padres que fuman: 600 mil razones para dejar el cigarrillo


Hace poco leí la siguiente noticia: cada año el tabaquismo pasivo se cobra la vida de más de 600 mil personas. Entre ellas se estima que 165 mil son niños que mueren debido a infecciones respiratorias vinculadas al humo que bota el cigarillo de un fumador.
El grupo poblacional más golpeado son las mujeres, un sector que en muchas partes del mundo tiene un 50 por ciento más posibilidad que los hombres, de estar expuesto al humo de un cigarillo ajeno. Las cifras provienen de la primera revisión global, 192 países incluidos, sobre el impacto del llamado secondhand smoking. Los datos corresponden al año 2004 y los resultados del estudio, financiado por el Swedish National Board of Health and Welfare y Bloomberg Philanthropies, fueron revelados a fines de noviembre por The Lancet, prestigiosa publicación médica británica.
Estas cifras han estado dando vueltas en mi cabeza hasta que me he sentado a escribir este post. Me he puesto a pensar en esos hogares donde el humo del cigarillo impacta o “nubla”, por decirlo de algún modo, la vida de todos quienes viven bajo ese mismo techo. ¿Es tu caso? ¿Conoces a alguna familia que atraviesa por esa situación? Mi idea, antes que criticar, es diseminar información y recursos.
Si eres un padre o una mamá que fuma quizá, ojalá, las estadísticas que menciono te motiven a parar un momento y a pensar en qué puedes hacer para acabar con tu hábito nocivo. La evidencia médica es abundante y clarísima: fumar no sólo atenta contra ti (y vaya si los niños necesitan a sus padres saludables y sanos) sino contra la vida de quienes más quieres: tus propios hijos. Los niños de padres fumadores son más vulnerables ante el síndrome de muerte súbita del lactante, las infecciones de oído, neumonía, bronquitis y asma. El tabaquismo pasivo se asocia también al crecimiento más lento de los pulmones en niños cuyos padres fuman, en comparación con los niños que crecen en hogares libres de humo.
Si eres un padre de familia que fuma, piensa en todo lo que haces a diario para cuidar de tu hijo y protegerlo de cualquier riesgo. Fumar, aunque muchos minimicen el asunto o lo nieguen, va en sentido totalmente opuesto a estos esfuerzos. Tras el humo que bota tu cigarillo se esconde una realidad innegable: dejar de fumar es una de las decisiones más importantes que puedes tomar en bien de la salud de un hijo.
Comparto contigo dos enlaces de los Centros Para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) con información precisa yrecursos adicionales que pueden servirte. Consulta con tu médico y arma un sólido grupo de soporte. Si antes has perdido la batalla intenta otra vez y otra vez más. ¿Se te ocurre una mejor forma de empezar el año nuevo? Tu salud y la de tu familia son razones poderosas para no darte por vencido.
Tomado de Vida y Salud