DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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jueves, 17 de mayo de 2012

Existe una relación entre el asma y el nacimiento prematuro tardío

Los bebés que nacen unas pocas semanas antes de su fecha estipulada, pueden tener un riesgo más alto de desarrollar asma. Así lo confirma un estudio, que los compara con los bebés nacidos a término. ¿De qué se trata esta relación? Aquí te contamos detalles que pueden dar claves sobre esta enfermedad respiratoria.

El asma es una condición que figura en los “titulares” de los padres de niños pequeños. Es el caso de Lili, una pequeñita de 3 años que fue diagnosticada con asma luego de pasar una noche en la que tuvo dificultad para respirar, tos y silbidos provenientes de su respiración. Su mamá y su papá no saben a qué se debe, aunque el médico les dijo que es una enfermedad que se presenta cuando se tienen antecedentes familiares de alergia. El padre de Lili también sufrió de asma infantil.

Pero más allá de los factores comunes que desencadenan el asma, tales como, el aire frío, el polvo, los animales (pelo o caspa), la aspirina, químicos presentes en el aire, el moho, el polen, el ejercicio, las emociones fuertes, el humo del tabaco y las infecciones virales (resfriado); el asma puede estar relacionada con el nacimiento prematuro tardío (que se refiere a los bebés nacidos entre la semana 34 y 37 de embarazo).

Así lo sugiere un estudio realizado por pediatras y neonatólogos (especialistas en recién nacidos) de la Clínica Mayo en Estados Unidos, que observó a bebés nacidos entre la semana 34 y 37 de embarazo. La cuarta parte de estos bebés prematuros tardíos fueron diagnosticados con asma al tener 8 años, a pesar de no haber tenido episodios previos de enfermedades respiratorias. En cambio, de los bebés nacidos luego de la semana 37, sólo el 15 por ciento desarrolló asma.

Según los autores del estudio estos resultados muestran que los bebés prematuros tardíos corren un riesgo adicional de desarrollar asma, lo cual es un indicador para los médicos para iniciar un diagnóstico antes y trabajar en medidas preventivas. Este hallazgo puede tener un gran impacto sobre el tratamiento del asma, que es una de las principales causas de hospitalización y ausentismo escolar en los niños.

¿Cómo identificar si tu hijo(a) tiene asma? Los síntomas del asma son los siguientes:
  • Dificultad para respirar
  • Sofoco, jadeo
  • Falta de aire
  • Respiración rápida
  • Dificultad para exhalar
  • Tos nocturna
  • Rigidez en el pecho
  • Sonido de silbido al exhalar
El pediatra te indicará el tratamiento para el asma, en caso de que el diagnóstico sea positivo. Este puede incluir: evitar los desencadenantes del asma, en algunos casos tomar medicamentos aun cuando no tenga síntomas para evitar que los desarrolle (depende de la severidad del caso de tu hijo(a), y vigilar los síntomas.

Consulta con tu pediatra si tienes cualquier duda acerca del asma. Existen enfermedades respiratorias con síntomas similares, así que es importante que estés informado(a) y que hables con el doctor.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 27 de junio de 2011

¿Qué señales o síntomas indican que debes buscar atención médica para tu bebé?


Todos esperamos que nuestros hijos no se enfermen, pero a menudo la enfermedad es difícil de evitar. No tienes que preocuparte por una gripe común o gripe estomacal leve, pero asegúrate que tu niño tome suficientes líquidos y descanse. Es importante prestar atención a los cambios en el comportamiento de tu bebé o en su aspecto con el fin de detectar una enfermedad más severa.
Comunícate con su médico si tu hijo:
  • Tiene fiebre de:
    • 100,4° F (38° C) o más (para los bebés de dos meses y menores). Llama a su médico, incluso si tu bebé se ve bien.
    • 101° F (38,3° C) o más (para los bebés de tres meses de edad hasta los 6 meses de edad). Llama a su médico, incluso si tu bebé se ve bien.
    • 102° F (38,8° C) a 102,9° F (39,4° C) (para los bebés de seis meses o más). Observa su comportamiento. Llama a su médico si la fiebre aumenta o persiste por más de dos días.
    • 103° F (39,4°C) o más (para los bebés de seis meses o más). Llama a su médico, incluso si tu bebé no parece estar enfermo.
  • Llora más o si el patrón normal de su llanto cambia cuando lo levantas.
  • Tiene vómitos o diarrea constante.
  • Tiene dificultad para respirar. Hace un ruido sibilante o chillón al respirar. En los recién nacidos, este sonido acompañado de retracciones notables en el pecho o un color azul pálido en la piel son razones para buscar atención médica inmediata.
  • Tiene una o más convulsiones.
  • No responde (está inconsciente) o demuestra flaccidez o debilidad.
Antes de llamar al médico, asegúrate de hacer una lista de lo siguiente para ayudarlo a diagnosticar correctamente a tu hijo:
  • Los síntomas de tu bebé.
  • Su historial médico.
  • Cualquier cambio en la cantidad de comida que tu bebé haya consumido.
  • Su temperatura actual y si ha tenido fiebre.
  • Los medicamentos (recetados, de venta libre, remedios caseros o naturales) que le hayas dado a tu bebé en las últimas 24-48 horas.
Es importante que mantenga la calma cuando tu bebé no se siente bien. Recuerda que el estar enfermo ya es una situación estresante para tu angelito. Ten en cuenta que no siempre hay una solución rápida y fácil para aliviarlo. Recomendamos que llames a su pediatra primero, ya que está familiarizado con tu bebé y con su historia médica. Pero si no te puedes comunicar con su médico y empeoran los síntomas de tu bebé, llévalo a la sala de emergencias (urgencias) más cercana.

Tomado de Vida y Salud

martes, 3 de mayo de 2011

El ataque de pánico: ¿Le tienes miedo al miedo?


Si tu respuesta es afirmativa, tal vez sufres de un trastorno de ansiedad llamado “trastorno de pánico”. Las personas que sufren de este trastorno por lo general experimentan miedo repentino y repetitivo ante algunas situaciones. A esto se le denomina “ataque de pánico”, el cual se acompaña de síntomas físicos. Sigue leyendo para que te enteres de qué se trata el trastorno de pánico.
Alejandra tiene antecedentes de infarto (ataque al corazón) en su familia. Su abuela y su tía han sufrido de infartos. Ella acaba de cumplir 50 años y siente que está en riesgo de que le falle el corazón. Un día, sintió una pequeña presión en el pecho y de inmediato se encendieron sus alarmas: “¿qué me pasa? ¿por qué siento esta presión? ¿qué tal que me vaya a dar un infarto? ¡no puedo ignorar esta molestia!…tengo miedo, me duele… ¡me voy a morir! ¡llévenme al hospital!” Efectivamente, su esposo la llevó a la sala de emergencias y ahí descubrieron que no se trataba de un ataque al corazón, sino más bien de ansiedad, era un ataque de pánico. La molestia que Alejandra sentía en el pecho se debía a un poco de aire acumulado en sus pulmones.
El trastorno de pánico se manifiesta a través de ataques de pánico, que se caracterizan por tener miedo a cierta situación (a veces o, por lo general, infundada) o a tener miedo a perder el control. Esta sensación de miedo es acompañada por una intensa respuesta física del cuerpo, y en efecto, como en el caso de Alejandra, puedes sentir como si fueras a tener un infarto. Estos ataques pueden ocurrir en cualquier momento, y la persona que los ha sufrido tiene un miedo constante a que vuelvan a ocurrir.
Puede que sólo tengas uno o dos ataques de pánico en tu vida. Pero si has sufrido de varios ataques y siempre temes que aparezcan de nuevo, entonces tienes el trastorno de pánico.
Los síntomas del trastorno de pánico pueden incluir los siguientes:
  • Ataques de miedo repentinos y frecuentes
  • Sentir que vives en una situación que no es real
  • Sentir que todo está fuera de tu control y que estás por morir
  • Preocupación extrema por miedo a que ocurra otro ataque de pánico
  • Evitar ir a lugares o enfrentar situaciones en las cuales se ha presentado un ataque de pánico con anterioridad
Estas sensaciones y comportamientos van por lo general acompañados de manifestaciones o síntomas físicos:
  • Sudoración
  • Aceleración en los latidos del corazón
  • Debilidad, mareo y/o desmayos
  • Escalofríos
  • Dolor en el pecho
  • Entumecimiento (cosquilleo) en las manos
  • Náuseas y/o dolor de estómago
  • Dificultad para respirar
  • Temblores
No se sabe a ciencia cierta cuál es la causa del trastorno del pánico, pero los estudios sugieren que puede estar relacionado con varios factores que incluyen, entre otros: antecedentes familiares, anormalidades en el cerebro, abuso de algunas sustancias (drogas y alcohol) y el estrés en la vida diaria.
Si sospechas que tú o alguien a quien conoces padece del trastorno de pánico, busca atención médica tan pronto como sea posible. Los ataques de pánico son difíciles de manejar y pueden incluso empeorar en frecuencia e intensidad si no recibes tratamiento. Una evaluación por parte del especialista es indispensable, ya que el trastorno de pánico tiene síntomas que pueden confundirse con los de otras enfermedades.
Una vez que se establece el diagnóstico el médico te puede recomendar terapia psicológica y/o medicamentos para tratar el trastorno de pánico que pueden ser muy efectivos.
Alejandra decidió buscar atención médica y ahora se siente mucho mejor. ¡No dudes en hacer lo mismo! No esperes a que el miedo al miedo te inmovilice y afecte tu vida.
Tomado de Vida y Salud

lunes, 28 de febrero de 2011

Tú puedes contra el asma

¿Qué tienen en común Elizabeth Taylor, Beethoven y Dennis Rodman? Aunque hagas un gran esfuerzo, aparentemente, no vas a encontrar mucho. Elizabeth Taylor se hizo famosa por sus actuaciones y sus bellos ojos violetas, Beethoven es un grande de la música universal y Rodman, un excelente y excéntrico jugador de básquetbol. Pero como caras vemos, y lo demás no sabemos, el tema que los une a todos, a pesar de sus diferencias, es una enfermedad respiratoria: el asma.

Cuando alguien padece de asma los bronquios se contraen o inflaman e impiden el paso del aire a los pulmones. Los síntomas del asma pueden ser causados por alérgenos o irritantes que hacen que las vías respiratorias se obstruyan. Quienes sufren de asma experimentan dificultad para respirar, silbidos en el pecho, tos y sensación de pecho apretado. El asma es una condición crónica, que en palabras simples, significa que no tiene cura. Sin embargo, existen maneras de prevenirla y tratarla. Si no, ¿cómo jugaría básquetbol Dennis Rodman? Él, como tantos otros deportistas y celebridades, han encontrado la manera de manejar su condición y han logrado alcanzar sus sueños.

Por eso, es bueno siempre estar en contacto con el médico y tomar los medicamentos que te indique, a veces aunque te sientas bien. Además es muy importante que identifiques los factores que te causan un ataque: los irritantes o alérgenos que van desde el polen hasta el aire frío y contaminado. Es importante prevenir y tratar a tiempo los síntomas para evitar un ataque severo que te lleve a emergencias o requiera hospitalización.

Según la Asociación Americana de Asma y Alergias, los hispanos tenemos un riesgo más elevado de sufrir de asma, debido a que vivimos en áreas que pueden estar más contaminadas. Se estima que en Estados Unidos el 80% de los hispanos vivimos en áreas que no cumplen con los estándares de calidad del aire de la EPA (Agencia de Protección del Ambiente), comparado con el 65% de los afro americanos y el 57% de los blancos no hispanos.

El asma también se ha vuelto un problema muy común en los niños, especialmente en aquellos que están expuestos al humo del tabaco, que nacieron pesando menos de lo normal, que tienen historia familiar de asma o que viven en un área urbana con índices de contaminación alta. De hecho, el asma es la principal causa de ausentismo en la escuela.

¡Es hora de darle la importancia que esta enfermedad merece para bajar su incidencia! Para que te des una idea de lo que sucede cada día en Estados Unidos debido a ella:

  • 40,000 personas faltan a la escuela o al trabajo por causa del asma
  • 30,000 tiene un ataque de asma
  • 5,000 personas van a la sala de emergencia debido al asma.
  • 11 personas mueren de asma.

Podemos modificar las estadísticas que tienen a los hispanos encabezando las cifras de asmáticos en el país. Previniéndola y controlándola, puedes hacer que el asma no se interponga entre tú y tus sueños. ¡A respirar mejor!


Tomado de Vida y Salud