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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Unos ejercicios pueden ayudar a quienes sufren de insuficiencia cardíaca crónica


Un estudio reciente ha demostrado que un entrenamiento muscular adecuado puede ayudar a las personas que tienen problemas del corazón. Estos hallazgos son un nuevo aporte que permitiría diseñar tratamientos más precisos para disminuir los síntomas de esta condición. No te esperes para después, ¡ponte en movimiento ahora mismo!

¿Temes hacer ejercicios porque tienes problemas del corazón? Quizás no debas resignarte ni puedas seguir usando esta idea como excusa para quedarte descansando. Por el contrario, el ejercicio físico es una de las recomendaciones para mantener al sistema circulatorio sano, sólo que las personas que tienen problemas cardiovasculares deben hacerlos siguiendo las indicaciones de su médico.

Buscando movimientos más apropiados que ayuden al corazón, un nuevo estudio publicado en la revista Journal of the American College of Cardiology, confirmó que un entrenamiento adecuado puede ayudar a quienes sufren insuficiencia cardíaca crónica.

En detalle, un grupo de investigadores de Italia y de Estados Unidos descubrieron que el ejercitar los músculos pequeños mejora el flujo de oxígeno y la capacidad de hacer ejercicio, dos factores que benefician al sistema circulatorio en sí.

La insuficiencia cardíaca crónica se produce porque el corazón no puede bombear suficiente sangre a todo el cuerpo, lo que puede provocar acumulación de sangre y líquidos en los pulmones, retención de líquido en los pies, los tobillos y las piernas (llamado edema), cansancio y falta de aire, entre otras condiciones.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores hicieron un seguimiento de doce hombres, seis de los cuales sufrían insuficiencia cardíaca crónica, que participaron en un programa de ocho semanas de ejercicios aislados de los músculos pequeños (extensiones de la rodilla) y de todo el cuerpo (ciclismo).

Los investigadores examinaron la estructura muscular, el transporte del oxígeno y el funcionamiento metabólico de los hombres (que es el modo en que el organismo procesa la energía que obtiene de los alimentos), antes y después de completar el programa.

Luego, compararon los hallazgos que encontraron en quienes sufrían de insuficiencia cardíaca crónica con los que no padecían la condición y les solicitaron a quienes tenían problemas del corazón que completaran otro régimen de ejercicio de los músculos pequeños, de ocho semanas, para poder comparar los resultados.

Así detectaron que el rendimiento cardiaco durante el ejercicio de los músculos pequeños fue similar en todos los participantes, antes y después de las ocho semanas de entrenamiento, pero no ocurrió lo mismo con el transporte del oxígeno.

Antes del entrenamiento, la cantidad máxima de oxígeno que llegaba a los músculos de las piernas era significativamente más baja en los hombres con insuficiencia cardiaca crónica. Felizmente, luego de las ocho semanas de ejercicio, la cantidad de oxígeno que llegaba a esos músculos aumentó aproximadamente un 54 por ciento, al mismo nivel que los hombres que no tenían problemas en el corazón.

Según los investigadores, estos hallazgos indican que, con el estímulo adecuado, los músculos esqueléticos pueden adaptarse y responder al ejercicio, aún en pacientes con insuficiencia cardiaca crónica. De ser así, estos descubrimientos podrían ayudar a desarrollar mejores estrategias de tratamiento y rehabilitación para quienes sufren problemas similares.

La insuficiencia cardíaca, en general, está provocada por otros problemas de salud, como presión sanguínea alta, diabetes y la denominada enfermedad de las arterias coronarias (EAC), que se produce cuando las arterias que llevan la sangre hasta el corazón se endurecen y se estrechan.

Para cuidar la salud del corazón, la recomendación de los especialistas es seguir una dieta saludable acompañada de una rutina de ejercicios diarios, que no sólo te permitirán vivir más sino también mejor.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 18 de agosto de 2011

Ser obeso no siempre es sinónimo de enfermedad, dice estudio



Personas con sobrepeso, si llevan una vida saludable, pueden vivir tanto como las delgadas.

Las personas obesas, incluso son menos propensas a desarrollar problemas cardiovasculares, según lo afirman investigadores de la Universidad de York (Canadá), que estudiaron a 6.000 americanos obesos en un periodo de 16 años y compararon su riesgo de mortalidad con la de individuos delgados.
"Nuestros resultados cuestionan la idea de que todos los obesos necesitan perder peso", afirma Jennifer Kuk, profesora en la escuela de York de Kinesiología y Ciencia de la Salud, autora principal del estudio, publicado en la revista Applied Physiology, Nutrition and Metabolism.
Según Kuk, incluso intentar adelgazar y fracasar en el empeño puede ser peor que mantener un elevado peso corporal y llevar un estilo de vida sano, que incluya una actividad física y una dieta equilibrada con mucha fruta y verdura.
El estudio reveló que las personas obesas con pocos o ningún problema físico o psicológico y que tenían un peso mayor al entrar en la edad adulta estaban más conformes con este e intentaban con menor frecuencia hacer una dieta durante su vida. Los investigadores utilizaron el sistema de clasificación de la obesidad de Edmonton que, según afirman, es más fiable que el cálculo del Índice de Masa Corporal (IMC) basado en el peso y la talla.
Tomado de El Tiempo

jueves, 10 de marzo de 2011

La enfermedad de Graves: trastorno de hipertiroidismo es más común entre mujeres

La enfermedad de Graves, trastorno en el que la glándula tiroides produce más cantidad de lo necesario de la hormona tiroides, es 5 a 10 veces más común entre las mujeres que los hombres. La edición de febrero deMayo Clinic Women’s HealthSource” trata sobre la enfermedad de Graves, los síntomas, diagnóstico y alternativas de tratamiento.

La enfermedad de Graves es un trastorno autoinmune en el cual el sistema nervioso ataca la tiroides, glándula en forma de mariposa que se ubica en la base del cuello. Como resultado de esto, la tiroides produce excesiva cantidad de dos hormonas que participan en la regulación del metabolismo (manera en la que el cuerpo emplea la energía). Ante el exceso de hormonas tiroideas, las funciones corporales pueden ir a toda marcha, provocando síntomas y señales como irritabilidad, palpitaciones cardíacas, dificultad para dormir, cansancio, pérdida de peso, sensibilidad al calor, ansiedad, cambios en los ciclos menstruales, defecación frecuente y agrandamiento de la glándula tiroides.

La enfermedad de Graves puede presentarse a cualquier edad, pero lo más común es antes de los 40 años. A pesar de que la enfermedad de Graves sólo rara vez es mortal, si no se la trata, puede derivar tanto en problemas cardíacos como en debilidad y fragilidad ósea. El diagnóstico se basa en un examen, antecedentes médicos y análisis de laboratorio.

A continuación se mencionan algunas alternativas de tratamiento.

Medicamentos antitiroideos: los fármacos como el metimazol (Tapazole) evitan que la tiroides produzca exceso de hormonas. Después de un tratamiento de uno a dos años, en algunas personas la producción de la tiroides recupera la normalidad y ya no se necesita más tratamiento.

Terapia con yodo radioactivo: este tratamiento, que consiste en tragar un líquido, destruye las células tiroideas para que la tiroides produzca menos hormonas. Como resultado, la tiroides es menos activa de lo normal y, por ello, es necesario tomar hormonas tiroideas sintéticas de por vida. En la mayoría de personas adultas, esta terapia se considera de bajo riesgo.

Cirugía: el cirujano extirpa la mayor parte de la glándula tiroides. Igual que en el caso anterior, es preciso tomar hormonas sintéticas durante el resto de la vida. La cirugía se recomienda para casos en los que no se toleran los medicamentos antitiroideos o en quienes no funcionó la terapia con yodo radioactivo.


Tomado de Vida y Salud