DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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viernes, 8 de junio de 2012

Los ejercicios que mejoran tu vida sexual

He aquí dos actividades que no deberías dejar de practicar: el ejercicio y el sexo. Tanto uno como otro le proporcionan grandes beneficios a tu salud en general. Y para potenciar estas ventajas, sigue leyendo y descubre qué ejercicios pueden ayudarte a mejorar tu actividad sexual, para que puedas disfrutarla aún más y sentirte más saludable y satisfecha/o.

El ejercicio físico y una relación sexual satisfactoria pueden mantenerte en buena forma física y emocional. Si todavía no has descargado el reporte especial gratuito que puedes obtener desde nuestro sitio sobre los 10 beneficios del sexo para la salud, hazlo en cuanto puedas para que te informes mejor.

Así que ya lo sabes: si lo practicas de manera segura y responsable, ¡el sexo es salud! Es más, hasta pueden beneficiarse entre sí. ¿Sabías que hay ejercicios que pueden ayudarte a mejorar tu desempeño durante la intimidad? No importa si eres hombre o mujer, si quieres mantener no sólo una buena salud, sino también si quieres disfrutar más y quieres tener un mejor desempeño a nivel sexual, ponte en movimiento.

Desde los ejercicios para fortalecer los músculos en general, como las flexiones de los brazos, los abdominales, el levantamiento de pesas, los movimientos de rotación del torso a un lado y al otro para fortalecer y afinar la cintura, así como los ejercicios de estiramiento, yoga, Pilates y los ejercicios aeróbicos (como correr, nadar y caminar), te ayudan a mantenerte en forma y con más flexibilidad a la hora de llegar a la intimidad. Además, son buenos para el corazón y el sistema circulatorio, entre otras cosas.

¿Pero esto qué tiene que ver con el sexo? Pues mucho, ya que mantener un buen estado físico en general te permite tener relaciones sexuales más placenteras. Hay estudios que demuestran que las personas mayores de 50 o 60 años que se ejercitan con regularidad también tienen una vida sexual más activa que la de las personas de su misma edad, que tienen estilos de vida sedentarios.

Otros resultados demuestran que los hombres mayores de 50 años de edad que tienen una vida activa tienen menos riesgos de sufrir disfunción eréctil, (que es cuando no se logra la erección o se dificulta), y es uno de los problemas sexuales más comunes entre los varones.

A cualquier edad, el ejercicio aporta los siguientes beneficios a tu desempeño en la relación de pareja:
  • Mayor fuerza y resistencia muscular que te permite lograr y mantener las posiciones durante la relación íntima
  • Mejor capacidad de oxigenación y mejor circulación del cuerpo, lo que mejora las erecciones y su potencia
  • Un cuerpo ágil, tonificado y fuerte mejora tu autoestima y la imagen que tienes de ti mismo(a). Esa seguridad propia se traslada a la relación de pareja, ¿quieres algo más “sexy”?
Hay ciertos ejercicios especialmente recomendados y éstos son:
  • En particular para las hombres, las planchas o lagartijas (push ups): proponte realizar 3 series de 12 a 15 repeticiones cada una. Este es un ejercicio clásico que fortalecerá tus brazos, torso y abdomen. Si no puedes realizar todas las series, no importa. Comienza por una cantidad mínima. Irás ganando en fortaleza y resistencia con el tiempo.
  • Para ambos sexos: los abdominales. Un vientre plano no es la única ventaja que obtienen, ya que los hombres y las mujeres ven una mejoría en la estabilidad y la fuerza para mantener las posiciones, así como espaldas más firmes. Los hombres en particular también lograrán un mejor empuje durante la penetración. Acuéstate sobre el suelo con las piernas flexionadas y los brazos flexionados detrás de la cabeza. Apoya la cabeza sobre las manos, barbilla hacia el techo. Ahora, lleva el torso hacia arriba, sin elevar las caderas del suelo, los músculos del abdomen tensos (procura no empujar la cabeza con los brazos para no lesionar la nuca). Realiza 3 series de 15 repeticiones cada una. Para evitar dolores de espalda, puedes trabajar tus músculos abdominales de pie. Párate con las piernas ligeramente separadas, los músculos del abdomen comprimidos, llevando el ombligo hacia adentro. Levanta una rodilla al mismo tiempo que tratas de tocarla con la mano opuesta. Repite por el otro lado. Puedes alternar el levantamiento de la rodilla una vez (sencillo), o hacerlo doble o triple, apoyándote fuertemente en la pierna contraria.
  • Elevaciones de cadera (también se conocen como puente o bridge): los dos miembros de la pareja pueden fortalecer los glúteos, la pelvis, la parte baja de la espalda y la parte posterior de los muslos. Acuéstate sobre un colchón en el suelo, flexiona las piernas y coloca los talones cerca de los glúteos. Ahora, levanta la cadera, contrae los glúteos (abdominales tensos, tratando de llevar el ombligo hacia adentro) y sostén la posición durante 3 a 4 segundos. Baja las caderas al suelo y repite. Como meta, proponte realizar 3 series de 15 repeticiones cada una. Estos ejercicios fortalecen los músculos de la pelvis lo que ayuda a intensificar las contracciones durante el orgasmo.
  • Las sentadillas (o squats): ponte de pie con las piernas ligeramente separadas, brazos a lo largo del cuerpo (puedes hacerlas con pesas o sin ellas). Flexiona las rodillas, llevando hacia atrás la pelvis (como si fueras a sentarte en una silla imaginaria). Vuelve a la posición inicial y repite el movimiento. Puedes realizarlas con las piernas separadas o juntas. Evita inclinar el torso hacia adelante. Todo el movimiento se realiza con la cadera, llevándola hacia atrás mientras flexionas las rodillas. Con este ejercicio fortaleces los glúteos y los muslos, lo que te dará más empuje en la cadera, más resistencia y más fuerza para practicar otras posiciones en el encuentro sexual. Realiza 3 series de 8 a 12 repeticiones cada una.
Otra alternativa que también puede serte muy útil son los denominados ejercicios de Kegel, que se recomiendan para controlar la incontinencia urinaria (que es cuando no puedes aguantar las ganas o deseos de orinar o cuando se te sale un poco de orina al reírte o al estornudar, por ejemplo). Si bien estos ejercicios están orientados principalmente a las mujeres (especialmente después de dar a luz), los hombres también se benefician con ellos puesto que pueden llegar a controlar la eyaculación y hasta aumentar el volumen de sangre en el pene para lograr erecciones más firmes.

¿Cómo se hacen los ejercicios de Kegel? Resulta sencillo aprender esta técnica, pero a veces puede ser difícil identificar los músculos de soporte ubicados en la pelvis, ya que no se usan conscientemente con frecuencia. Una forma de detectarlos es intentando parar la orina mientras está saliendo. Si lo logras, aprendiste el movimiento básico. Una vez que hayas identificado los músculos, contráelos y sostén la posición por 3 segundos, luego relájalos otros 3 segundos y repite esta secuencia 10 veces, tres o cuatro veces por día.

Ahora ya sabes qué ejercicios puedes hacer para mejorar tu actividad sexual, también sabes cómo el sexo puede ayudarte a mejorar tu salud. Si quieres saber más sobre estos temas, no dejes de leer este otro artículo que publicamos en vidaysalud.com hace algún tiempo, sobre los remedios naturales para aumentar tu deseo sexual. Mejorar tu vida en pareja y tu salud queda en tus manos. ¡Ponte en movimiento!

Tomado de Vida y Salud

domingo, 3 de junio de 2012

Una dieta rica en grasa afecta la cuenta y el volumen del semen

Si eres hombre y te preocupa tu fertilidad, quizás debas considerar cuánta grasa consumes a diario. Y si crees que no tiene que ver una cosa con la otra, sigue leyendo este artículo y entérate lo que un grupo de investigadores ha descubierto sobre la relación entre el consumo de grasas y la cuenta y el volumen del semen.

Hay un dicho que dice que “somos lo que comemos”, lo que en otras palabras quiere decir que, según cómo nos alimentemos, será nuestro cuerpo y nuestra salud. Así, son incontables las investigaciones que tratan de analizar cómo cada comida puede influir en el funcionamiento de los tejidos y los diferentes órganos de nuestro organismo.

Por ejemplo, un estudio reciente que fue publicado en la revista especializada Human Reproduction se refiere a cómo la alimentación puede afectar a la fertilidad de los hombres y reporta que el consumo de las comidas ricas en grasa parece reducir los niveles del semen.

Según dicho análisis, las grasas saturadas parecen ser el factor más importante relacionado con la calidad de semen. En detalle: los hombres que más grasas saturadas consumían, tenían una cuenta espermática total un 35 por ciento más baja y una concentración espermática un 38 por ciento más baja, que los participantes que menos grasas saturadas comían.

Además, los resultados demuestran que los hombres que consumían la mayor cantidad de ácidos grasos, como los denominados omega 3 (que se hallan en el pescado y las nueces, por ejemplo), tenían más espermatozoides, que estaban formados correctamente (alrededor del 2 por ciento) que quienes comían menos cantidad de omega 3.

Y si bien todavía es necesario realizar más investigaciones para confirmar los hallazgos de este estudio (que fue pequeño, ya que sólo se analizaron los datos de 99 hombres norteamericanos, que fueron divididos en tres grupos de acuerdo a su consumo de grasas), estos datos nos recuerdan cuan frágil puede ser la fertilidad y cuánto podemos hacer para cuidarla con pequeños cambios de hábitos, como llevar una dieta saludable.

Al respecto, hubo otros estudios que relacionaron la alimentación con la calidad del semen, como dos que fueron presentados a fines del 2011 en la reunión anual de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva en Orlando, en Estados Unidos, según los cuales, en resumen, las dietas ricas en carnes rojas y en cereales procesados parecen afectar la capacidad de los espermatozoides para moverse, mientras que las dietas ricas en grasas trans parecen reducir la cantidad de espermatozoides en el semen.

Si deseas un embarazo y no lo logran, no te avergüences y consulta a un profesional especializado (un urólogo). Ten en cuenta que muchas veces el problema de la fertilidad en la pareja no es la mujer – como se solía pensar – sino el varón. Por ejemplo, entre las principales causas de infertilidad masculina se encuentran:
  • Trastornos con los espermatozoides o problemas con la eyaculación.
  • Varicocele. Una condición que se produce cuando hay venas dilatadas en la piel que recubre los testículos, que inhiben el desarrollo de los espermatozoides porque evitan que haya un flujo adecuado de sangre.
  • Tener alguna enfermedad, lesión o problema crónico de salud. Desde enfermedades renales (del riñón) hasta el cáncer del testículo, incluyendo enfermedades sistémicas como la diabetes, enfermedades de transmisión sexual, trastornos genéticos (hereditarios) y problemas hormonales.
  • Algunos medicamentos y ciertos factores relacionados con el estilo de vida, como fumar, usar esteroides, abusar del alcohol y/o las drogas ilegales, la edad, el estrés emocional, el peso y una deficiencia de vitaminas, entre otros.
Por todo esto, si tú y tu pareja están tardando demasiado en lograr un embarazo (generalmente se considera un año de tener relaciones sexuales regulares sin protección), es importante que consulten con un especialista y que no se desanimen ante algún resultado que pueda no ser el que desean. Actualmente existen muchos métodos para tratar la infertilidad tanto masculina como femenina y para lograr el tan ansiado(a) hijo o hija.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 17 de marzo de 2012

¿Qué pasa en mi cuerpo durante el sexo? – Las etapas del ciclo de respuesta sexual

Tu cuerpo reacciona de diferente forma a las distintas fases del ciclo de la respuesta sexual que el de tu pareja. Es importante que sepas cuáles son esas diferencias, porque eso te da las armas para hacer más intensa tu relación, y podría ayudarte a identificar las señales de cualquier problema sexual que se presente.

Una pareja que se acopla bien en el baile es algo digno de admirar: ambos se mueven al ritmo de la música, dan los pasos adecuados y hasta parece que pueden adivinar y anticipar los movimientos del compañero. Esa compenetración no se improvisa por más aptitudes que se tengan, se perfecciona. Pues bien, la relación amorosa es algo parecido a un baile en el que ambos conocen los pasos y se acoplan a la perfección. Los movimientos no tienen que ser idénticos, sólo hay que saber cuándo esperar o cuando acelerar, o dejarse llevar… todo en el momento debido.

Como las sinfonías, el ciclo sexual tiene sus etapas o fases. ¿Sabes cuáles son? Son exactamente cuatro: la excitación, el plateau (meseta), el orgasmo y la resolución. Tanto los hombres como las mujeres experimentan estas fases, pero a un ritmo diferente, por eso no siempre alcanzan el orgasmo a la misma vez). La intensidad y el tiempo de la respuesta varía según la persona, y el conocer esas diferencias te ayuda a comprender mejor las reacciones de tu cuerpo y el de tu pareja, y a intensificar la experiencia sexual. Por lo general el ciclo completo en la mujer dura unos 15 minutos, mientras que el hombre puede llegar al orgasmo mucho más rápidamente, entre 3 y 5 minutos. Por eso no hay que desesperarse ni pensar que no se está haciendo algo de forma adecuada si la pareja no puede alcanzar el orgasmo al mismo tiempo.

La fase 1: excitación. Esta fase puede durar desde algunos minutos hasta varias horas. Sus características:
  • Se aumenta la tensión muscular.
  • Se acelera el ritmo del corazón y la respiración.
  • Aparece rubor (enrojecimiento) en la piel, en forma de manchas rojas en el pecho y en la espalda.
  • Los pezones de endurecen o se ponen erectos.
  • Se incrementa el flujo de la sangre a los genitales, lo que hace que se hinchen el clítoris y los labios vaginales interiores de la mujer. El útero se eleva, tirando de la vagina y haciéndola más voluminosa. En el hombre se produce la erección del pene, la piel del escroto se tensa y aumenta de grosor, y los testículos se sitúan más arriba del escroto.
  • Empieza la lubricación vaginal en la mujer.
  • Los senos de la mujer se vuelven más llenos, y las paredes vaginales empieza a hincharse. Aparece el rubor sexual en los senos.
  • Los testículos del hombre se hinchan, su escroto se contrae y empieza a segregar un líquido lubricante (este líquido lubricante es parte del semen y contiene espermatozoides. Si la mujer no desea un embarazo, debe protegerse aunque todavía no haya ocurrido la eyaculación).
La fase 2: la meseta (o plateau), es el período entre la excitación inicial hasta el punto del orgasmo. ¿Qué ocurre aquí?
  • Los cambios que empezaron en la fase anterior se intensifican.
  • La vagina sigue hinchándose, debido al incremento del flujo de la sangre, y las paredes vaginales toman un tono rojo oscuro.
  • El clítoris de la mujer se vuelve muy sensible, hasta el punto de que el contacto puede producirle dolor, y se retrae bajo el capuchón del clítoris para evitar la estimulación directa del pene. El rubor sexual de ambos se difunde al pecho, al abdomen, a la cara, etc.
  • Los testículos del hombre aumentan de tamaño, la cabeza del pene aumenta de diámetro y el glande intensifica su color. Se produce la emisión (la salida) del líquido seminal.
  • La respiración, el ritmo del corazón y la presión arterial siguen aumentando.
  • Se aumenta la tensión muscular, y los espasmos musculares pueden empezar en los pies, en la cara y en las manos.

La fase 3: el orgasmo o el clímax del ciclo sexual. Es la fase más corta, y por lo regular dura sólo unos segundos. Sus características son:
  • Empiezan las contracciones musculares involuntarias. En la mujer, se producen contracciones rítmicas de la vagina. El útero se contrae al mismo ritmo de las contracciones vaginales. En los hombres, las contracciones rítmicas de la próstata y del pene se producen más rápidamente, y resultan en la eyaculación del semen. Van decreciendo en intensidad y en frecuencia después de las primeras emisiones.
  • La presión arterial, el rimo cardíaco y la frecuencia de la respiración están en su mayor intensidad.
  • Se producen espasmos musculares en los pies.
  • Hay una poderosa y repentina liberación de la tensión sexual.
  • El “rubor sexual” puede aparecer en todo el cuerpo.
La fase 4: resolución.
  • Durante la resolución, desaparecen los espasmos musculares, y el cuerpo regresa lentamente a su nivel de funcionamiento normal. Las partes que se hincharon o que tuvieron erección vuelven a su tamaño y a su color previos.
  • En las mujeres desparecen el rubor y la hinchazón de los pezones y de los senos, y el clítoris recupera su posición. En los hombres, luego de la eyaculación, la erección desaparece progresivamente. El rubor desaparece inmediatamente después del orgasmo.
  • El esfuerzo anterior deja cubiertos de sudor a los dos miembros de la pareja.
  • Algunas mujeres, si reciben en este momento más estímulo sexual, pueden regresar con rapidez a la fase del orgasmo y pueden experimentar orgasmos múltiples. Los hombres necesitan un tiempo de recuperación después del orgasmo, llamado “período refractario”, durante el cual no pueden llegar de nuevo al orgasmo. La duración de este período varía de un hombre a otro, y generalmente se alarga con la edad.
  • Esta fase se caracteriza por una sensación de bienestar, de intimidad más estrecha entre los dos y a menudo fatiga.
A grandes rasgos, esas son las cuatro etapas del ciclo de respuesta sexual que, explicadas así suenan un poco mecánicas, pero qué son diferentes en la realidad. Usa esta información para identificar esas señales en ti y en tu pareja en el próximo encuentro para que puedas disfrutar ese “baile” que sin duda será mucho más hermoso y gratificante cuando hay amor y deseos de complacerse mutuamente.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 5 de febrero de 2012

Los ejercicios que mejoran tu vida sexual

He aquí dos actividades que no deberías dejar de practicar: el ejercicio y el sexo. Tanto uno como otro le proporcionan grandes beneficios a tu salud en general. Y para potenciar estas ventajas, sigue leyendo y descubre qué ejercicios pueden ayudarte a mejorar tu actividad sexual, para que puedas disfrutarla aún más y sentirte más saludable y satisfecha/o.

El ejercicio físico y una relación sexual pueden satisfactoria mantenerte en buena forma física y emocional. Si todavía no has descargado el reporte especial gratuito que puedes obtener desde nuestro sitio sobre los 10 beneficios del sexo para la salud, hazlo en cuanto puedas para que te informes mejor.

Así que ya lo sabes: si lo practicas de manera segura y responsable, ¡el sexo es salud! Es más, hasta pueden beneficiarse entre sí. ¿Sabías que hay ejercicios que pueden ayudarte a mejorar tu desempeño durante la intimidad? No importa si eres hombre o mujer, si quieres mantener no sólo una buena salud, sino también si quieres disfrutar más y quieres tener un mejor desempeño a nivel sexual, ponte en movimiento.

Desde los ejercicios para fortalecer los músculos en general, como las flexiones de los brazos, los abdominales, el levantamiento de pesas, los movimientos de rotación del torso a un lado y al otro para fortalecer y afinar la cintura, así como los ejercicios de estiramiento, yoga, Pilates y los ejercicios aeróbicos (como correr, nadar y caminar), te ayudan a mantenerte en forma y con más flexibilidad a la hora de llegar a la intimidad. Además, son buenos para el corazón y el sistema circulatorio, entre otras cosas.

¿Pero esto qué tiene que ver con el sexo? Pues mucho, ya que mantener un buen estado físico en general te permite tener relaciones sexuales más placenteras. Hay estudios que demuestran que las personas mayores de 50 o 60 años que se ejercitan con regularidad también tienen una vida sexual más activa que la de las personas de su misma edad, que tienen estilos de vida sedentarios.

Otros resultados demuestran que los hombres mayores de 50 años de edad que tienen una vida activa tienen menos riesgos de sufrir disfunción eréctil, (que es cuando no se logra la erección o se dificulta), y es uno de los problemas sexuales más comunes entre los varones.

A cualquier edad, el ejercicio aporta los siguientes beneficios a tu desempeño en la relación de pareja:
  • Mayor fuerza y resistencia muscular que te permite lograr y mantener las posiciones durante la relación íntima
  • Mejor capacidad de oxigenación y mejor circulación del cuerpo, lo que mejora las erecciones y su potencia
  • Un cuerpo ágil, tonificado y fuerte mejora tu autoestima y la imagen que tienes de ti mismo(a). Esa seguridad propia se traslada a la relación de pareja, ¿quieres algo más “sexy”?
Hay ciertos ejercicios especialmente recomendados y éstos son:
  • En particular para las hombres, las planchas o lagartijas (push ups): proponte realizar 3 series de 12 a 15 repeticiones cada una. Este es un ejercicio clásico que fortalecerá tus brazos, torso y abdomen. Si no puedes realizar todas las series, no importa. Comienza por una cantidad mínima. Irás ganando en fortaleza y resistencia con el tiempo.
  • Para ambos sexos: los abdominales. Un vientre plano no es la única ventaja que obtienen, ya que los hombres y las mujeres ven una mejoría en la estabilidad y la fuerza para mantener las posiciones, así como espaldas más firmes. Los hombres en particular también lograrán un mejor empuje durante la penetración. Acuéstate sobre el suelo con las piernas flexionadas y los brazos flexionados detrás de la cabeza. Apoya la cabeza sobre las manos, barbilla hacia el techo. Ahora, lleva el torso hacia arriba, sin elevar las caderas del suelo, los músculos del abdomen tensos (procura no empujar la cabeza con los brazos para no lesionar la nuca). Realiza 3 series de 15 repeticiones cada una. Para evitar dolores de espalda, puedes trabajar tus músculos abdominales de pie. Párate con las piernas ligeramente separadas, los músculos del abdomen comprimidos, llevando el ombligo hacia adentro. Levanta una rodilla al mismo tiempo que tratas de tocarla con la mano opuesta. Repite por el otro lado. Puedes alternar el levantamiento de la rodilla una vez (sencillo), o hacerlo doble o triple, apoyándote fuertemente en la pierna contraria.
  • Elevaciones de cadera (también se conocen como puente o bridge): los dos miembros de la pareja pueden fortalecer los glúteos, la pelvis, la parte baja de la espalda y la parte posterior de los muslos. Acuéstate sobre un colchón en el suelo, flexiona las piernas y coloca los talones cerca de los glúteos. Ahora, levanta la cadera, contrae los glúteos (abdominales tensos, tratando de llevar el ombligo hacia adentro) y sostén la posición durante 3 a 4 segundos. Baja las caderas al suelo y repite. Como meta, proponte realizar 3 series de 15 repeticiones cada una. Estos ejercicios fortalecen los músculos de la pelvis lo que ayuda a intensificar las contracciones durante el orgasmo.
  • Las sentadillas (o squats): ponte de pie con las piernas ligeramente separadas, brazos a lo largo del cuerpo (puedes hacerlas con pesas o sin ellas). Flexiona las rodillas, llevando hacia atrás la pelvis (como si fueras a sentarte en una silla imaginaria). Vuelve a la posición inicial y repite el movimiento. Puedes realizarlas con las piernas separadas o juntas. Evita inclinar el torso hacia adelante. Todo el movimiento se realiza con la cadera, llevándola hacia atrás mientras flexionas las rodillas. Con este ejercicio fortaleces los glúteos y los muslos, lo que te dará más empuje en la cadera, más resistencia y más fuerza para practicar otras posiciones en el encuentro sexual. Realiza 3 series de 8 a 12 repeticiones cada una.
Otra alternativa que también puede serte muy útil son los denominados ejercicios de Kegel, que se recomiendan para controlar la incontinencia urinaria (que es cuando no puedes aguantar las ganas o deseos de orinar o cuando se te sale un poco de orina al reírte o al estornudar, por ejemplo). Si bien estos ejercicios están orientados principalmente a las mujeres (especialmente después de dar a luz), los hombres también se benefician con ellos puesto que pueden llegar a controlar la eyaculación y hasta aumentar el volumen de sangre en el pene para lograr erecciones más firmes.

¿Cómo se hacen los ejercicios de Kegel? Resulta sencillo aprender esta técnica, pero a veces puede ser difícil identificar los músculos de soporte ubicados en la pelvis, ya que no se usan conscientemente con frecuencia. Una forma de detectarlos es intentando parar la orina mientras está saliendo. Si lo logras, aprendiste el movimiento básico. Una vez que hayas identificado los músculos, contráelos y sostén la posición por 3 segundos, luego relájalos otros 3 segundos y repite esta secuencia 10 veces, tres o cuatro veces por día.

Ahora ya sabes qué ejercicios puedes hacer para mejorar tu actividad sexual, también sabes cómo el sexo puede ayudarte a mejorar tu salud. Si quieres saber más sobre estos temas, no dejes de leer este otro artículo que publicamos en vidaysalud.com hace algún tiempo, sobre los remedios naturales para aumentar tu deseo sexual. Mejorar tu vida en pareja y tu salud queda en tus manos. ¡Ponte en movimiento!

Tomado de Vida y Salud

sábado, 4 de febrero de 2012

¿Tienes problemas con la eyaculación?

Imagen tomada de internet

Algunos demasiado pronto, otros demasiado tarde… A veces, algo que para la mayoría es tan natural y placentero para muchos puede volverse una pesadilla. Estamos hablando de la eyaculación, que a veces es la responsable de uno de los trastornos sexuales más comunes entre los hombres. Infórmate aquí cuáles dificultades pueden presentarse con la eyaculación (ya sea precoz o retardada), cuáles son sus causas y sus posibles soluciones.

Como te hemos dicho en otras oportunidades: “el sexo es salud”, cuando se hace en una forma responsable, aunque a veces ciertas situaciones pueden provocar estrés o preocupación. Es que, tanto los hombres como las mujeres, suelen tener distintos problemas a la hora de encontrarse en la intimidad con su pareja, al menos una vez en la vida.

En el caso de los hombres, uno de los trastornos sexuales más comunes es el relacionado con la eyaculación, es decir, la salida del semen del pene, que se produce al tener un orgasmo.

A veces, la salida del semen ocurre demasiado pronto, tanto que puede volverse un problema. Entonces hablamos de la eyaculación precoz. Por el contrario, hay veces que el hombre tarda mucho tiempo en eyacular, entonces se habla de la eyaculación retardada. Ambas situaciones pueden ser bochornosas o penosas pero, en general, tienen solución.

Otro trastorno relacionado con la eyaculación es lo que se conoce como la eyaculación retrograda, cuya señal principal es el orgasmo sin eyaculación, o la denominada hematospermia, que se produce cuando hay sangre en el semen eyaculado. Pero veamos en detenimiento cada uno.

El momento de eyacular varía de una persona a otra e incluso en cada pareja es diferente. Sin embargo, hay veces que la eyaculación no ocurre cuando el hombre (o la mujer esperan) y, si esta situación se repite puede volverse un problema.

Así, por ejemplo, la eyaculación precoz ocurre cuando un hombre tiene un orgasmo y eyacula demasiado rápido y sin control, ya sea antes o después de comenzar la relación sexual o coito. Se estima que 1 de cada 5 hombres tiene eyaculación prematura en algún momento de la vida.

Hay varios factores que pueden contribuir a esta condición. Antes se pensaba que eran principalmente psicológicos, como estrés, ansiedad o depresión, actualmente se sabe que pueden ser psicológicos o biológicos o una combinación de ambos. Entre los biológicos o físicos están: la inflamación de la glándula prostática o de la uretra, alteraciones hormonales, alteraciones de unas sustancias en el cerebro (llamadas neurotransmisores), o un problema en la médula espinal, entre otros.

A veces, la eyaculación precoz desaparece por sí sola después de varias semanas o meses. Pero si el problema persiste, es importante que busques ayuda profesional, ya que existen tratamientos muy efectivos. Algunos utilizan la terapia de conducta, y otros lo hacen con medicinas (dependiendo del problema pueden ser aplicadas localmente, cremas, o tomadas).

En el extremo opuesto, la eyaculación retardada se produce cuando el hombre no logra eyacular (anaeyaculación) durante la penetración o llega al orgasmo luego de un gran esfuerzo y pasada la media hora o los 45 minutos. Esta experiencia puede ser tan difícil de asumir, que algunos hasta tienen miedo de tener relaciones sexuales.

Como en el caso de la eyaculación precoz, la eyaculación retardada puede deberse a diferentes causas. Ya sea a factores psicológicos o físicos. Entre las causas psicológicas están inseguridad con la pareja, ansiedad, estrés, cansancio, problemas de pareja, deseos de impresionarla o presión por derribar ciertos tabúes. Las causas físicas incluyen: los efectos secundarios de algunos medicamentos, un trauma en los nervios pélvicos que controlan el orgasmo, el abuso del alcohol y el uso de drogas (incluyendo la marihuana), algunas infecciones urinarias o de la próstata, las enfermedades neurológicas (como diabetes, entre otras), ocasionalmente una cirugía de la próstata o del corazón, entre otros. El tratamiento, siempre que la causa no sea biológica, incluye terapia sexual en pareja y/o medicamentos o cambio de medicamentos, etc. Dependiendo de la causa.

Otros casos no tan comunes son la eyaculación retrograda y la eyaculación con sangre. En el primer caso, el semen no logra salir por el pene y se regresa a la vejiga. Esto puede ocurrir por varios motivos, como algún daño en los músculos de la vejiga o en los nervios que controlan a estos músculos, que puede haber sido provocado por alguna cirugía o enfermedad, o por efectos secundarios de algunos medicamentos.

Si bien la eyaculación retrograda no interfiere con la capacidad para tener una erección o para lograr un orgasmo, puede causar infertilidad porque el semen no puede llegar al útero de la mujer. La duración y el tratamiento de este problema dependerán de la causa. La mayoría no necesita tratamiento un específico pero, en todos los casos, lo importante es asegurarse de que no es un signo de una condición grave como el cáncer.

Por ultimo, la eyaculación con sangre o hematospermia es una situación bastante rara y no siempre es grave, pero sin duda debes prestarle atención pues es una señal de que algo está sucediendo en tu cuerpo. En la mayoría de los casos no se puede encontrar la explicación a la presencia de sangre en el semen y generalmente desaparece al poco tiempo sin que se requiera tratamiento. Sin embargo, a veces puede ser algo más delicado como inflamación, infección o lesión en alguna parte del sistema reproductivo. Sólo en muy pocos casos, la sangre en el semen puede ser señal de cáncer en los testículos o en la próstata. Por eso es importante que no ignores la sangre en tu eyaculación.

¿Has tenido o tienes alguno de estos problemas? Olvídate de los temores y la vergüenza y busca ayuda profesional. Así podrás volver a disfrutar tus relaciones sexuales con plena seguridad.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 30 de septiembre de 2011

Los cánceres que más afectan a los hombres: ¿sabes cuáles son?


Si te preguntan el nombre de los integrantes de tu equipo favorito, seguro que no fallas. Y seguro que tampoco te equivocarías si te preguntan algún dato sobre política local o internacional. Pero, ¿podrías enumerar los tres tipos de cáncer que pueden afectarte sólo por ser hombre? No la juzgues como una pregunta frívola: hay millones de hombres en el planeta bajo riesgo de contraer algún tipo de cáncer. Estar alerta nunca está de más.

Si las estadísticas deportivas te entusiasman, éstas quizá no lo hagan, pero al menos te harán tomar conciencia de un problema global: el cáncer. Las que ofrece la Organización Mundial de la Salud (OMS) no son cosa de juego: a pesar de que hoy día conocemos mucho más sobre esta enfermedad y sobre su prevención, su avance continúa y no se le puede detener. Cada año son más personas las que lo padecen y si la tendencia sigue, se calcula que para el 2020 (no creas que está tan lejos), se le diagnosticará cáncer a 16 millones de personas (eso es, además de los casos que ya se han detectados y de los sobrevivientes). ¡Imagínate lo que significa!12.7 millones de casos de cáncer y 7.6 millones de muertes cada año y 64% de ellos ocurren en los países de mayor desarrollo.

El cáncer afecta a ambos sexos, pero hay algunos cánceres que se presentan con mayor frecuencia en los hombres. Los datos coinciden en América del Norte y en Europa en donde los hombres sufren más de cáncer de próstata, pulmón y cáncer colorrectal. En América Latina los principales son: próstata, pulmón y estómago. Con toda seguridad, no querrás ser parte de las estadísticas y la forma principal de lograrlo es la prevención. Para poder hacerlo con efectividad necesitas conocer los factores de riesgo, los síntomas que de alerta, así como las pruebas para detectarlos.

Los principales, uno por uno

El cáncer de próstata:

Se lleva el tristísimo gran premio de ser el cáncer que más se diagnostica en los hombres y es la segunda causa de muerte por cáncer entre ellos después del cáncer del pulmón. Cualquier hombre puede padecerlo, pero se diagnostica con más frecuencia en hombres de más de 65 años. Los factores de riesgo son: la edad (las posibilidades de contraerlo aumentan después de los 50 años), la raza (es más común en individuos de la raza negra) y tener un familiar cercano (padre, hermano o hijo) que lo haya padecido.

Los síntomas: dificultad al orinar; flujo de orina débil o interrumpido; necesidad frecuente de orinar, sobre todo durante la noche; dificultad para vaciar la vejiga; dolor o sensación de ardor al orinar; sangre en la orina o en el semen; dolor en la pelvis, en la espalda o en la cadera que no se quita; y/o eyaculación dolorosa.

Las pruebas para detectarlo: si se detecta de forma temprana, el tratamiento es mucho más exitoso. Pero no todos los expertos están de acuerdo en la efectividad de las pruebas, por la posibilidad de que arrojen un resultado falso positivo (la prueba indica que tienes un cáncer y no es cierto); por el tratamiento de los cánceres prostáticos que no lo requieren; así como por los posibles efectos secundarios severos a consecuencia del tratamiento. Lo ideal es que cada hombre discuta con su médico las ventajas y los riesgos de estas pruebas, que se informe y que tome una decisión inteligente de acuerdo a su caso particular. Las pruebas de detección más comunes son:

Examen manual por el recto: se realiza para evaluar el tamaño, la forma y la dureza de la glándula prostática.

Análisis del Antígeno Prostático Específico (PSA por sus siglas en inglés): este antígeno es producido por la próstata. La prueba mide el nivel de este antígeno en la sangre que si resulta elevado puede indicar la presencia de un cáncer.

Se recomienda que empieces a hacerte las pruebas a partir de los 40 años, pero debes acudir al médico de inmediato si tienes algunos de los síntomas.

El cáncer de pulmón:

Es el tipo de cáncer que ocupa el segundo lugar de incidencia entre los hombres, y es la causa principal de muerte tanto en los hombres como en las mujeres en los Estados Unidos. El mayor factor de riesgo es el cigarrillo: fumar es la causa principal de la mayoría de los cánceres de pulmón y se agrava con los años que se ha tenido el hábito y la cantidad de cigarrillos que se fuman al día. Las personas expuestas al humo de segunda mano, o a sustancias cancerígenas también pueden desarrollar cáncer del pulmón.

Los síntomas: tos constante y que empeora con el tiempo; dolor persistente en el pecho; flema con sangre al toser; falta de aire y ronquera; respiración con silbidos; episodios frecuentes de neumonía y bronquitis; pérdida de peso y de apetito; inflamación del cuello y de la cara.

Cómo se detecta: cuando se presentan los síntomas anteriores, y ante la sospecha de un tumor pulmonar, el especialista indicará alguna de estas pruebas para establecer un diagnóstico:

Biopsia: se toma una muestra (un pedacito) del tejido y se ve bajo el microscopio para determinar si hay células cancerosas.

Broncoscopia: se inserta un tubo delgado y flexible con una luz en la punta para examinar los bronquios y los pulmones y tomar una muestra del líquido o del tejido.

La mayoría de los casos de cáncer del pulmón pueden evitarse si se deja de fumar. Si fumas, considera seriamente dejar de hacerlo lo antes posible.

El cáncer colorrectal:

Es el tercer tipo de cáncer que con mayor frecuencia afecta a los hombres en América del Norte y Europa, y la tercera causa de muerte por cáncer de este grupo de la población en Estados Unidos. Por suerte, puede prevenirse con las pruebas de detección adecuadas. Tienen mayor riesgo los hombres con antecedentes personales o familiares de pólipos precancerosos o de cáncer colorrectal, de enfermedad inflamatoria intestinal y de algunos síndromes genéticos como la poliposis adenomatosa familiar (FAP).

Los síntomas: en su estado inicial no da síntomas, por lo que es aún más importante que se realicen las pruebas de control y detección sobre todo a partir de los 50 años, o antes, si hay historia personal o familiar de pólipos precancerosos, como ya indicamos antes. Aunque se presenten los síntomassiguientes, es posible que el diagnóstico se retrase porque no se sospecha un cáncer colorrectal y se asocian a otras causas. Los síntomas más frecuentes son: sangrado rectal y cólicos; cambios en la consistencia de las heces fecales; estreñimiento; diarrea, pérdida de peso; anemia nueva y reciente.

Cómo se detecta: a partir de los 50 años, se recomiendan las pruebas de detección en búsqueda de pólipos precancerosos que deben ser extirpados (sacados) antes de que se conviertan en cáncer. Las pruebas también pueden detectar un cáncer en una etapa temprana, en la que el tratamiento es más efectivo. Si la persona tiene una historia familiar entre sus factores de riesgo, debe hacerse las pruebas a partir de los 40 años, con la frecuencia que el especialista indique. Las pruebas son:

Colonoscopía tradicional o virtual (colonoscopia por tomografía computarizada)
Prueba de sangre oculta en las heces (o materia fecal)
Sigmoidoscopia flexible con enema de bario (una radiografía con un medio de contraste para ver el interior del colon)

Si estás cerca de los 50 o más, consulta con tu médico para hacerte cuanto antes una colonoscopía y despejar las dudas. Tu paz mental bien vale la pena.

El cáncer del estómago:

Es el tercer cáncer que con mayor frecuencia afecta a los hombres en América Latina. Además del género, la edad es otro factor de riesgo, así como padecer de gastritis crónica, úlceras producidas por la bacteria Helicobacter pylori, tener anemia perniciosa, fumar, padecer de pólipos gástricos y/o tener familiares cercanos que hayan padecido el mismo tipo de cáncer.

Los síntomas: en la etapa temprana puede presentarse con indigestión y malestares en el estómago, sensación de llenura e inflamación (hinchazón después de comer), náuseas, falta de apetito y acidez estomacal. Cuando el cáncer está más avanzado se caracteriza por sangre en las heces fecales, vómitos, pérdida involuntaria de peso, ictericia (la piel y el área blanca de los ojos toman un color amarillento), acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) y dificultad al tragar.

Cómo se detecta: cuando aparecen los síntomas anteriores, el doctor utilizará distintas pruebas para examinar el estómago y el esófago, como pruebas de sangre y la endoscopía, un procedimiento que se utiliza para observar el interior del esófago, el estómago y el duodeno (la primera parte del intestino delgado).

Aunque no siempre está bajo nuestro control, hay cosas que si puedes hacer para prevenir el cáncer, como las que mencionamos en estos casos. Ya estás sobre aviso de los tres tipos principales de cáncer que mayor riesgo significan para ti por el simple hecho de ser hombre, así que sácale partido al llamado de alerta: infórmate, consulta con tu médico para programar las pruebas de detección recomendadas en tu caso, y ante todo, lleva una vida saludable.

Tomado de Vida y Salud

martes, 6 de septiembre de 2011

¿Por qué algunas mujeres no llegan al orgasmo?


Se dice que, a la hora del placer, las mujeres tienen mucha más sensibilidad física que sus compañeros del sexo opuesto. Sin embargo, muchas veces esto no es suficiente para llegar al orgasmo. Esta condición se conoce como disfunción orgásmica y es más común de lo que se piensa. Descubre por qué algunas mujeres no pueden tener un orgasmo, aún cuando se excitan y logran disfrutar gran parte de la relación sexual.

Se ha dicho y se ha escrito mucho sobre la impotencia sexual masculina. ¿Y ellas? Las relaciones sexuales son de a dos y lo ideal es que ambos disfruten por igual. Sin embargo, así como a veces los hombres tienen problemas para lograr la eyaculación, las mujeres también tienen problemas para llegar al orgasmo, aún cuando están excitadas.

Esto se conoce como disfunción orgásmica y es más común de lo que crees, sólo que muchas veces por vergüenza o prejuicio, no se habla del tema. Si te cuesta trabajo creerlo, he aquí más datos que te ayudarán a entender que no eres la única con dudas y problemas a la hora de la intimidad con esa persona que tanto te atrae o con el compañero al que amas.

Se estima que alrededor del 66% de las mujeres tiene trastornos sexuales. Entre ellos, el 33% tiene falta de deseo, el 20% no siente placer durante el contacto sexual, el 15% tiene dolor durante la penetración vaginal, entre el 18 y el 48% tiene problemas para excitarse, al 46% le cuesta alcanzar el clímax y entre un 15 y un 24% no logra llegar al orgasmo.

Todos estos problemas pueden tener diferentes causas, ya que el comportamiento y la respuesta sexual dependen de una relación entre el ambiente, la condición física y de salud y otros factores psicológicos que no siempre es sencilla. En particular, como las mujeres con incapacidad de lograr el orgasmo o disfunción orgásmica sí sienten placer y logran excitarse, se considera que existen factores más allá de lo físico que las afectan a la hora del placer. Recuerda que el sexo es mucho más que una cuestión física y, posiblemente, tu pareja no logre satisfacer tus necesidades en distintos niveles, no sólo sexuales.

Si deseas leer el artículo completo, pincha aquí

miércoles, 8 de junio de 2011

La distancia entre el ano y los genitales puede influir en la fertilidad masculina



Un nuevo hallazgo relaciona la distancia que hay entre el ano y los genitales con la fertilidad masculina y considera que a menor distancia menos son las posibilidades de poder procrear. Descubre más detalles sobre este descubrimiento y otras posibles causas de infertilidad en el hombre.
Si una pareja trata de concebir un bebé durante un tiempo pero no puede lograrlo, es posible que haya algún problema de fertilidad. Esto no es algo que le pasa sólo a las mujeres. Muchas veces son los hombres quienes por algún problema físico no pueden dejar embarazada a su compañera. Al respecto, un estudio reciente encontró que la distancia entre el ano y los genitales (AGD, por su siglas en inglés) podría influir en la fertilidad masculina.
El estudio fue desarrollado por unos investigadores de la universidad del Rochester Medical Center, en Nueva York en Estados Unidos, según el cual la distancia entre el ano y el escroto (que es piel que recubre los testículos) se relaciona con el volumen del semen y la cantidad de esperma. Al parecer, entre menor es la distancia, más posibilidades hay de que la cantidad de esperma producidos sea baja.
O sea, según el informe, los hombres que tienen una distancia entre el ano y los genitales (AGD) menor a la longitud promedio (de alrededor de 2 pulgadas o 52 milímetros) tienen 7 veces más posibilidades de ser “sub-fértiles” (tener una fertilidad menor) que quienes sobrepasan esa medida. Se considera que un hombre es sub-fértil cuando produce menos de 20 millones de espermatozoides por mililitro ya que, en este caso, las posibilidades de concebir se reducen a la mitad -según investigaciones anteriores-, con respecto a quienes tiene una producción normal de esperma (de 20 a 150 millones por mililitro).
Este hallazgo es el primero de este tipo y brinda un nuevo aporte para estudiar casos de infertilidad masculina. Este problema puede producirse por varios motivos, entre ellos:
  • Trastornos con los espermatozoides: pueden no estar bien desarrollados, tener una forma anormal o pueden no moverse bien. También, puede ocurrir que los espermatozoides sean normales pero que la cantidad no se produzcan suficientes (oligospermia) o que directamente no se produzca (azoospermia).
  • Varicocele: se produce cuando hay venas dilatadas en el escroto, que inhiben el desarrollo de los espermatozoides porque evitan que haya un flujo adecuado de sangre. Se detecta fácilmente durante un examen físico y es la causa más común infertilidad masculina que se puede corregir.
  • Eyaculación retrógrada: ocurre por una falla de los nervios y los músculos del cuello de la vejiga o de los músculos responsables de la apertura en la uretra, estos no se cierran durante el orgasmo, lo que hace que el semen retroceda hasta la vejiga en vez de salir por el pene. A veces se puede reconocer porque el hombre tiene la orina turbia luego de la eyaculación y la eyaculación es más pequeña o es una eyaculación conocida como “seca” cuando se tiene el orgasmo.
  • Tener algún bloqueo que impida la salida de los espermas. Puede deberse a una variedad de factores como infecciones repetidas, cirugía, inflamación u otros problemas de desarrollo.
  • Tener alguna enfermedad, lesión o problema crónico de salud.
  • Tener infertilidad inmunológica. Causada por el sistema de defensas del hombre contra sus propios espermatozoides.
  • Medicamentos (como algunos de los que se utilizan para tratar artritis, depresión, problemas digestivos, infecciones, hipertensión y cáncer), que pueden afectar la producción y la función de los espermas, así como la eyaculación.
  • Otros factores relacionados con el estilo de vida, como fumar cigarrillos, el uso de esteroides, el abuso del alcohol y/o drogas ilegales, la edad, el estrés, el peso y la deficiencia de vitaminas.
Muchas veces, estos problemas pueden no dar síntomas. Otras veces puedes notar algunos signos de alerta, como: problemas sexuales (dificultad para alcanzar el orgasmo o mantener la erección), dolor, inflamación (hinchazón) o bultos en los testículos y otras cosas que pueden parecer no tener relación, como menos vello en la cara y el cuerpo u otros signos de anormalidades relacionadas con las hormonas.
Por todo esto, no te avergüences. Debes consultar con tu médico o con un especialista. Si después de un año de intentar concebir con tu pareja no lo logran, busquen ayuda profesional para que se determine la causa de la infertilidad y que se encuentre el tratamiento adecuado. Actualmente existen varias opciones con resultados exitosos para lograr el embarazo.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 4 de diciembre de 2010

Orquitis o Inflamación de los testículos ¿Por qué sucede?

El dolor en los testículos es de las situaciones más molestas que pueden experimentar los hombres. Los testículos pueden en ocasiones inflamarse, esta condición se conoce como orquitis. Si te interesa aprender más sobre la inflamación (hinchazón) de los testículos, sigue leyendo.

Los testículos son los encargados de producir los espermatozoides, por lo cual tienen un papel central en la reproducción masculina. Además, producen unas hormonas llamadas andrógenos, entre las cuales se encuentra la testosterona, que es la hormona masculina por excelencia. Si eres hombre, sabrás que los testículos son muy sensibles y que es necesario siempre cuidarlos de los golpes, resguardarlos de los cambios bruscos de temperatura y estar siempre atentos a cualquier cambio en ellos.

Aunque yo no soy hombre, sé que el dolor en los testículos es algo que muchos califican como insoportable. Si este dolor además viene acompañado por inflamación en uno o ambos testículos, podrías estar padeciendo de una condición conocida como orquitis.

La orquitis es producto de una infección causada por bacterias o virus. Es común que sea causada por el mismo virus que produce la paperas; puede ser consecuencia de la epididimitis (la inflamación del epidídimo que conecta al testículo con los vasos deferentes) pero también puede ser el resultado de una infección por enfermedades de transmisión sexual (ETS) como la gonorrea o la clamidia (que son infecciones causadas por bacterias). Ocasionalmente puede ser causada por infecciones urinarias o de la próstata, por cirugías o problemas del sistema urinario congénitos (de nacimiento) o por el uso del catéteres (tubos) para drenar la orina que se conocen como catéter de Foley (cuando se tienen que dejar por tiempos prolongados).

Si la orquitis es causada por el virus de las paperas, entonces es más común que se presente en personas que no han recibido la vacuna contra las paperas (en Estados Unidos esto se ve cada vez se ve con menor frecuencia). Pero si por el contrario, es provocada por una enfermedad de transmisión sexual (ETS) o de la próstata, puede presentarse especialmente en adultos mayores de 45 años. Y si es por epididimitis, también causada por ETS, entonces se presenta con frecuencia en hombres de 19 a 35 años de edad.

¿Cuáles son los síntomas de la orquitis?

  • Inflamación o hinchazón en uno o ambos testículos.
  • Secreción (flujo) que sale del pene.
  • Sangre en el semen (eyaculación con sangre).
  • Inflamación (hinchazón) del escroto.
  • Dolor en la ingle.
  • Dolor al tener relaciones sexuales y eyacular.
  • Sensibilidad en los testículos y el área que los rodea.
  • Náuseas.
  • Fiebre.

Los factores de riesgo para la orquitis causada por virus son:

  • No estar vacunado contra las paperas.
  • Sufrir de infecciones urinarias frecuentes.
  • Nacer con alguna anormalidad en el tracto urinario.
  • Tener más de 45 años.

Y para la orquitis causada por bacterias, los factores de riesgo son:

  • Tener varios compañeros sexuales.
  • Tener relaciones sexuales sin condón.
  • Haber sido diagnosticado con alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS).
  • Que tu pareja sexual tenga una enfermedad de transmisión sexual (ETS).

Las complicaciones de la orquitis pueden llevar a la infertilidad. Por eso, si tienes dolor o inflamación en los testículos, no dudes en llamar a tu médico. El tratamiento a tiempo con antibióticos (en caso de ser por bacterias), o con anti-inflamatorios, analgésicos y reposo, podría ser muy importante para que tus testículos no se atrofien y evites complicaciones. El tratamiento a tiempo podría ayudarte a evitar la esterilidad.

Los testículos son muy delicados ¡no los descuides!


Tomado de Vida y Salud