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domingo, 1 de abril de 2012

Un medicamento es capaz de frenar el cáncer de próstata en una etapa temprana

La dutasterida, un medicamento que actualmente se utiliza para combatir la inflamación de la glándula prostática, ha demostrado ser efectiva para retrasar el avance del cáncer de próstata cuando se detecta en su etapa inicial. Aquí te contamos más detalles sobre este hallazgo, y por qué es importante hacerse controles para detectar este cáncer.

La sola mención de la palabra cáncer causa una enorme angustia, y es que esta enfermedad ataca indiscriminadamente, sin importar ni el sexo ni la edad. En el caso de los hombres, el cáncer de próstata ocupa uno de los primeros puestos a nivel mundial: se estima que cada año se detectan alrededor de 900 mil casos de este cáncer y que, en ese mismo período de tiempo, el cáncer de próstata cobra la vida de alrededor de 260 mil hombres.

Según un nuevo estudio, publicado en la edición online del 25 de enero de la revista The Lancet, una droga denominada dutasterida (Avodart ®), que actualmente se utiliza para tratar a los hombres que sufren de la llamadahipertrofia prostática benigna o agrandamiento de la glándula prostática, podría ayudar a disminuir el desarrollo del cáncer de próstata, cuando se detecta en su etapa inicial.

De ese modo, también se podría evitar que los hombres deban someterse a un tratamiento agresivo que puede incluir una cirugía de la próstata, la cual puede ocasionar daños permanentes, como la dificultad para contener la orina o las heces, así como impotencia sexual.

Para llegar a estos resultados, un grupo de investigadores dirigidos por el especialista Neil Fleshner, del Hospital Princess Margaret en Toronto, Canadá, hizo un seguimiento durante tres años de la evolución de unos pacientes que tenían entre 48 y 82 años de edad, de 65 centros médicos académicos y clínicas de Norteamérica.

Los participantes fueron divididos en dos grupos al azar. Un grupo recibió un placebo y el otro grupo, dutasterida. Los investigadores pudieron entonces comparar los resultados y analizar los efectos de la droga. Por ejemplo, encontraron que en los tres años del estudio, el cáncer de la próstata había progresado en un 38 por ciento en los pacientes que fueron tratados con Avodart®, y en un 48 por ciento en los que recibieron el placebo.

La dutasterida se usa para tratar la hiperplasia prostática benigna, que se produce cuando se agranda la glándula prostática, que es el órgano masculino que participa en la producción del semen y que se localiza debajo de la vejiga, rodeando a la uretra, o sea, el tubo por el que la orina drena desde la vejiga para eliminarse del cuerpo. Cuando hay problemas con agrandamiento de la próstata, por ejemplo, puede ejercer presión sobre la uretra y causar dificultad para orinar, mayor frecuencia nocturna para orinar, necesidad urgente de orinar y a veces, hasta presencia de sangre en la orina.

La dutasterida pertenece a una clase de medicamentos llamados inhibidores de la 5-alfa reductasa. Funciona al bloquear la producción de una sustancia natural que agranda la próstata. Reduce la inflamación, alivia los síntomas (entre los cuales se destacan la necesidad de orinar con frecuencia o la dificultad para orinar), y disminuye las probabilidades de ser sometido a una cirugía para tratar esta enfermedad.

Si bien esta droga se utiliza para combatir el agrandamiento de la glándula prostática y ha demostrado ser eficiente para frenar el avance del cáncer de la próstata, es importante tener en cuenta que puede tener algunos efectos secundarios serios como:
  • Incapacidad para tener o mantener una erección
  • Disminución en el deseo sexual
  • Dificultad para eyacular
  • Sensibilidad o aumento en el volumen de las glándulas mamarias
Apartes tomados de Vida y Salud

viernes, 30 de septiembre de 2011

Los cánceres que más afectan a los hombres: ¿sabes cuáles son?


Si te preguntan el nombre de los integrantes de tu equipo favorito, seguro que no fallas. Y seguro que tampoco te equivocarías si te preguntan algún dato sobre política local o internacional. Pero, ¿podrías enumerar los tres tipos de cáncer que pueden afectarte sólo por ser hombre? No la juzgues como una pregunta frívola: hay millones de hombres en el planeta bajo riesgo de contraer algún tipo de cáncer. Estar alerta nunca está de más.

Si las estadísticas deportivas te entusiasman, éstas quizá no lo hagan, pero al menos te harán tomar conciencia de un problema global: el cáncer. Las que ofrece la Organización Mundial de la Salud (OMS) no son cosa de juego: a pesar de que hoy día conocemos mucho más sobre esta enfermedad y sobre su prevención, su avance continúa y no se le puede detener. Cada año son más personas las que lo padecen y si la tendencia sigue, se calcula que para el 2020 (no creas que está tan lejos), se le diagnosticará cáncer a 16 millones de personas (eso es, además de los casos que ya se han detectados y de los sobrevivientes). ¡Imagínate lo que significa!12.7 millones de casos de cáncer y 7.6 millones de muertes cada año y 64% de ellos ocurren en los países de mayor desarrollo.

El cáncer afecta a ambos sexos, pero hay algunos cánceres que se presentan con mayor frecuencia en los hombres. Los datos coinciden en América del Norte y en Europa en donde los hombres sufren más de cáncer de próstata, pulmón y cáncer colorrectal. En América Latina los principales son: próstata, pulmón y estómago. Con toda seguridad, no querrás ser parte de las estadísticas y la forma principal de lograrlo es la prevención. Para poder hacerlo con efectividad necesitas conocer los factores de riesgo, los síntomas que de alerta, así como las pruebas para detectarlos.

Los principales, uno por uno

El cáncer de próstata:

Se lleva el tristísimo gran premio de ser el cáncer que más se diagnostica en los hombres y es la segunda causa de muerte por cáncer entre ellos después del cáncer del pulmón. Cualquier hombre puede padecerlo, pero se diagnostica con más frecuencia en hombres de más de 65 años. Los factores de riesgo son: la edad (las posibilidades de contraerlo aumentan después de los 50 años), la raza (es más común en individuos de la raza negra) y tener un familiar cercano (padre, hermano o hijo) que lo haya padecido.

Los síntomas: dificultad al orinar; flujo de orina débil o interrumpido; necesidad frecuente de orinar, sobre todo durante la noche; dificultad para vaciar la vejiga; dolor o sensación de ardor al orinar; sangre en la orina o en el semen; dolor en la pelvis, en la espalda o en la cadera que no se quita; y/o eyaculación dolorosa.

Las pruebas para detectarlo: si se detecta de forma temprana, el tratamiento es mucho más exitoso. Pero no todos los expertos están de acuerdo en la efectividad de las pruebas, por la posibilidad de que arrojen un resultado falso positivo (la prueba indica que tienes un cáncer y no es cierto); por el tratamiento de los cánceres prostáticos que no lo requieren; así como por los posibles efectos secundarios severos a consecuencia del tratamiento. Lo ideal es que cada hombre discuta con su médico las ventajas y los riesgos de estas pruebas, que se informe y que tome una decisión inteligente de acuerdo a su caso particular. Las pruebas de detección más comunes son:

Examen manual por el recto: se realiza para evaluar el tamaño, la forma y la dureza de la glándula prostática.

Análisis del Antígeno Prostático Específico (PSA por sus siglas en inglés): este antígeno es producido por la próstata. La prueba mide el nivel de este antígeno en la sangre que si resulta elevado puede indicar la presencia de un cáncer.

Se recomienda que empieces a hacerte las pruebas a partir de los 40 años, pero debes acudir al médico de inmediato si tienes algunos de los síntomas.

El cáncer de pulmón:

Es el tipo de cáncer que ocupa el segundo lugar de incidencia entre los hombres, y es la causa principal de muerte tanto en los hombres como en las mujeres en los Estados Unidos. El mayor factor de riesgo es el cigarrillo: fumar es la causa principal de la mayoría de los cánceres de pulmón y se agrava con los años que se ha tenido el hábito y la cantidad de cigarrillos que se fuman al día. Las personas expuestas al humo de segunda mano, o a sustancias cancerígenas también pueden desarrollar cáncer del pulmón.

Los síntomas: tos constante y que empeora con el tiempo; dolor persistente en el pecho; flema con sangre al toser; falta de aire y ronquera; respiración con silbidos; episodios frecuentes de neumonía y bronquitis; pérdida de peso y de apetito; inflamación del cuello y de la cara.

Cómo se detecta: cuando se presentan los síntomas anteriores, y ante la sospecha de un tumor pulmonar, el especialista indicará alguna de estas pruebas para establecer un diagnóstico:

Biopsia: se toma una muestra (un pedacito) del tejido y se ve bajo el microscopio para determinar si hay células cancerosas.

Broncoscopia: se inserta un tubo delgado y flexible con una luz en la punta para examinar los bronquios y los pulmones y tomar una muestra del líquido o del tejido.

La mayoría de los casos de cáncer del pulmón pueden evitarse si se deja de fumar. Si fumas, considera seriamente dejar de hacerlo lo antes posible.

El cáncer colorrectal:

Es el tercer tipo de cáncer que con mayor frecuencia afecta a los hombres en América del Norte y Europa, y la tercera causa de muerte por cáncer de este grupo de la población en Estados Unidos. Por suerte, puede prevenirse con las pruebas de detección adecuadas. Tienen mayor riesgo los hombres con antecedentes personales o familiares de pólipos precancerosos o de cáncer colorrectal, de enfermedad inflamatoria intestinal y de algunos síndromes genéticos como la poliposis adenomatosa familiar (FAP).

Los síntomas: en su estado inicial no da síntomas, por lo que es aún más importante que se realicen las pruebas de control y detección sobre todo a partir de los 50 años, o antes, si hay historia personal o familiar de pólipos precancerosos, como ya indicamos antes. Aunque se presenten los síntomassiguientes, es posible que el diagnóstico se retrase porque no se sospecha un cáncer colorrectal y se asocian a otras causas. Los síntomas más frecuentes son: sangrado rectal y cólicos; cambios en la consistencia de las heces fecales; estreñimiento; diarrea, pérdida de peso; anemia nueva y reciente.

Cómo se detecta: a partir de los 50 años, se recomiendan las pruebas de detección en búsqueda de pólipos precancerosos que deben ser extirpados (sacados) antes de que se conviertan en cáncer. Las pruebas también pueden detectar un cáncer en una etapa temprana, en la que el tratamiento es más efectivo. Si la persona tiene una historia familiar entre sus factores de riesgo, debe hacerse las pruebas a partir de los 40 años, con la frecuencia que el especialista indique. Las pruebas son:

Colonoscopía tradicional o virtual (colonoscopia por tomografía computarizada)
Prueba de sangre oculta en las heces (o materia fecal)
Sigmoidoscopia flexible con enema de bario (una radiografía con un medio de contraste para ver el interior del colon)

Si estás cerca de los 50 o más, consulta con tu médico para hacerte cuanto antes una colonoscopía y despejar las dudas. Tu paz mental bien vale la pena.

El cáncer del estómago:

Es el tercer cáncer que con mayor frecuencia afecta a los hombres en América Latina. Además del género, la edad es otro factor de riesgo, así como padecer de gastritis crónica, úlceras producidas por la bacteria Helicobacter pylori, tener anemia perniciosa, fumar, padecer de pólipos gástricos y/o tener familiares cercanos que hayan padecido el mismo tipo de cáncer.

Los síntomas: en la etapa temprana puede presentarse con indigestión y malestares en el estómago, sensación de llenura e inflamación (hinchazón después de comer), náuseas, falta de apetito y acidez estomacal. Cuando el cáncer está más avanzado se caracteriza por sangre en las heces fecales, vómitos, pérdida involuntaria de peso, ictericia (la piel y el área blanca de los ojos toman un color amarillento), acumulación de líquido en el abdomen (ascitis) y dificultad al tragar.

Cómo se detecta: cuando aparecen los síntomas anteriores, el doctor utilizará distintas pruebas para examinar el estómago y el esófago, como pruebas de sangre y la endoscopía, un procedimiento que se utiliza para observar el interior del esófago, el estómago y el duodeno (la primera parte del intestino delgado).

Aunque no siempre está bajo nuestro control, hay cosas que si puedes hacer para prevenir el cáncer, como las que mencionamos en estos casos. Ya estás sobre aviso de los tres tipos principales de cáncer que mayor riesgo significan para ti por el simple hecho de ser hombre, así que sácale partido al llamado de alerta: infórmate, consulta con tu médico para programar las pruebas de detección recomendadas en tu caso, y ante todo, lleva una vida saludable.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 30 de diciembre de 2010

Agrandamiento de la próstata (Hiperplasia prostática benigna)


¿Qué es?

La próstata es una glándula pequeña, aproximadamente del tamaño y la forma de una nuez. Se encuentra exactamente debajo de la vejiga y enfrente del recto. Es una parte del tracto reproductivo masculino que produce líquidos que se combinan con el esperma para fabricar semen.

Al nacer, la glándula prostática es diminuta. Cuando los niveles de testosterona aumentan durante la pubertad, la próstata crece rápidamente y duplica su tamaño al llegar a los 20 años. El crecimiento disminuye durante las dos décadas posteriores, y por lo general no causa problemas durante muchos años. Menos del 10% de los hombres de 30 años tienen agrandamiento de la próstata. Cuando el hombre llega a los 40 años, la próstata atraviesa un segundo brote de crecimiento. La mitad de todos los hombres experimenta agrandamiento de la próstata al llegar a los 60 años, y a los 85 años, el 90% de ellos padece de este problema.

Esta glándula rodea el tubo que transporta la orina desde la vejiga (uretra). Durante la pubertad, la próstata se expande uniformemente. Sin embargo, el agrandamiento de la próstata durante la segunda etapa de la vida ocurre en la parte de la glándula cercana a la uretra. A medida que la glándula se agranda, interfiere con el flujo de orina que sale de la vejiga. Esto hace que la vejiga trabaje más para eliminar la orina. Con el tiempo los problemas se agudizan y finalmente, la vejiga no puede vaciarse por completo. La pared de la vejiga puede volverse más gruesa y producir espasmos musculares.

Síntomas

Un agrandamiento de la próstata puede ocasionar problemas para orinar. No todos los hombres con esta enfermedad tienen síntomas. Sin embargo, alrededor de una cuarta parte de los hombres en Estados Unidos reporta cierta dificultad al orinar.

Al principio, los síntomas pueden ser leves debido a que el músculo de la vejiga es capaz de acomodarse para compensar la presión del agrandamiento de la próstata sobre la uretra.

La presión de la próstata en la uretra causa un flujo de orina interrumpido o débil. Otros síntomas incluyen:

  • dificultad para comenzar a orinar
  • goteo luego de orinar
  • sensación de que la vejiga no se ha vaciado por completo

La severidad de estos problemas depende de cuánta presión ejerce la próstata sobre la uretra.

Otro conjunto de síntomas se presenta cuando la orina que se acumula en la vejiga causa irritación. Estos síntomas incluyen:

  • dolor al orinar
  • necesidad frecuente de vaciar la vejiga, especialmente por la noche
  • sensación de urgencia acompañada por la sensación de orinar
  • pérdida de control de la vejiga (incontinencia)

Pueden presentarse complicaciones potencialmente peligrosas si la vejiga no se vacía por completo. La orina que no sale de la vejiga puede provocar el crecimiento de bacterias que pueden causar infecciones frecuentes en el tracto urinario. Además, se pueden formar cálculos (piedras) urinarios en el revestimiento de la vejiga debido a la acumulación de desechos y químicos. Los vasos sanguíneos rotos pueden causar sangre en la orina, generalmente debido venas rotas o agrandadas en la superficie interna de la próstata. La sangre en la orina también puede ser causada por el estiramiento repentino de la pared de la vejiga. Si esto no se trata, la orina retenida en la vejiga puede retroceder hacia los riñones y causar insuficiencia (falla) renal con el tiempo.

Diagnóstico

Su médico le hará preguntas para considerar la severidad de sus síntomas urinarios. Le realizará un examen rectal digital para palpar (tocar) el tamaño, la forma y la consistencia de la glándula prostática. Por lo general, se examinará una muestra de su orina para determinar la presencia de sangre o infección.

Ocasionalmente, su médico puede solicitar otras pruebas, como un ultrasonido para medir la cantidad de orina en su vejiga, o una cistoscopia, en la que se introduce un tubo iluminado en la vejiga a través del pene. También se pueden realizar pruebas especiales para evaluar los músculos y los nervios de la vejiga, especialmente si usted tiene incontinencia urinaria.

Duración

Los síntomas de agrandamiento de la próstata no siempre se relacionan directamente con el tamaño de la glándula. Muchos hombres con agrandamiento de la próstata no tienen síntomas. En otros, los síntomas son leves y empeoran tan lentamente que nunca desarrollan problemas serios. Alrededor de un tercio de los hombres con agrandamiento de la próstata tienen síntomas que empeoran y requieren tratamiento.

Prevención

Si bien usted no puede evitar que la próstata se agrande, sí puede tomar medidas para reducir los síntomas:

  • Limite el consumo de líquidos por la noche, especialmente las bebidas con alcohol y la cafeína. Esta reducción ayuda a minimizar el número de veces que tiene que orinar por la noche. (Además, el beber demasiado alcohol puede irritar la vejiga o la próstata. La mayoría de los especialistas recomiendan a los hombres que eviten tomar más de dos bebidas alcohólicas por día).
  • Pregúntele a su médico si puede cambiar o eliminar medicamentos que tal vez estén empeorando el problema. Estos pueden incluir antihistamínicos, diuréticos, descongestionantes, antiespasmódicos, tranquilizantes y algunos tipos de antidepresivos. Estos medicamentos pueden debilitar el músculo de la vejiga o reducir la apertura de la próstata.
  • Aproveche todas las oportunidades para utilizar el baño y tómese todo el tiempo que necesite para vaciar la vejiga por completo.

Tratamiento

Cuándo buscar tratamiento y qué hacer son decisiones personales que debe tomar con ayuda de su médico. La razón principal para comenzar un tratamiento es sentirse molesto por los síntomas, o que los cambios en sus hábitos para orinar estén afectando su estilo de vida. Es raro que los hombres que no tienen síntomas o son muy leves, necesiten algún tipo de tratamiento.

Los siguientes son tres enfoques de tratamiento:

Espera vigilada: si sus síntomas no son muy severos, consulte a su médico cuando sea necesario.

Medicamentos: los medicamentos llamados alfa bloqueadores ayudan a relajar los músculos en la base de la vejiga y mejorar la capacidad de orinar. Aproximadamente el 70% de los hombres experimentan una mejoría en sus síntomas después de unos cuantos días o algunas semanas de haber comenzado con estos medicamentos. El lado negativo de estos bloqueadores es que pueden causar mareo, cansancio y presión arterial excesivamente baja. Los alfa bloqueadores recetados con mayor frecuencia incluyen la tamsulosina (Flomax), la alfuzosina (UroXatral), la doxazosina (Cardura) y la terazosina (Hytrin).

En algunos hombres, los medicamentos que bloquean la testosterona pueden reducir el tamaño de la próstata y aumentar el flujo de orina. La desventaja de este tipo de medicamentos es que pueden tardar tres a seis meses en empezar a hacer efecto, y que pueden causar impotencia en aproximadamente el 4% de los hombres que los toman. Los bloqueadores de testosterona recetados con mayor frecuencia, conocidos también como inhibidores de la 5- alfa reductasa, incluyen la finasterida (Proscar) y la dutasterida (Avodart).

Estudios recientes sugieren que la combinación de un bloqueador alfa con un bloqueador de testosterona puede ser más eficaz que cualquier medicamento solo.

Cirugía: esta opción ofrece la mejor oportunidad para mejorar los síntomas, pero también acarrea el mayor riesgo de complicaciones. Existen varios tipos de procedimientos quirúrgicos:

  • Resección Transuretral de Próstata (TURP): es el procedimiento realizado con mayor frecuencia. El cirujano introduce una especie de telescopio y un bucle eléctrico a través de la uretra hacia el agrandamiento de la próstata. El bucle eléctrico quema el tejido prostático que sobra para abrir el conducto de la uretra. La operación dura aproximadamente 90 minutos. Requiere anestesia general o raquianestesia (en la médula espinal a través de la parte baja de la columna), y permanecer una noche hospitalizado. El efecto secundario más frecuente es la eyaculación retrógrada, en la que el semen fluye hacia la vejiga en vez de afuera de la punta del pene, y provoca orgasmos “secos”.
  • Incisión Transuretral de la Próstata (TUIP): mediante esta cirugía se ensancha la uretra mediante cortes pequeños en la apertura de la vejiga, en vez de extraer el tejido prostático. Sólo se utiliza cuando el agrandamiento de la próstata es mínimo. La ventaja de este procedimiento es que la tasa de complicaciones es menor y el hecho de que no es necesario permanecer toda una noche en el hospital. Sin embargo, los resultados a largo plazo pueden no ser tan buenos como los de la TURP.
  • Termoterapia Transuretral por Microondas (TUMT): se introduce una especie de aguja con microondas en la uretra para calentar la próstata y destruir el exceso de tejido. Este procedimiento es menos costoso que la TURP y tiene menos complicaciones. No es necesario permanecer toda una noche en el hospital. Sin embargo, aproximadamente la mitad de todos los hombres necesitan tratamiento adicional dentro de los cuatro años posteriores a la cirugía.
  • Ablación Transuretral con Aguja (TUNA): en este procedimiento se utiliza una aguja caliente para quemar cantidades pequeñas de tejido prostático. Al igual que la TUMT, este procedimiento es menos costoso que la TURP y tiene menos complicaciones. Además, no es necesario permanecer una noche hospitalizado.
  • Prostatectomía Transuretral Inducida por Láser Guiada por Ultrasonido (TULIP): mediante el uso de ultrasonido, el cirujano quita el tejido prostático excesivo con un rayo láser. La prostatectomía visual asistida por láser (VLAP) es una variante de este procedimiento, pero se utiliza un telescopio en vez de un ultrasonido.
  • Cirugía abierta: ocasionalmente, una próstata muy grande u otros factores de complicación, como daño de la vejiga, requieren de una incisión por encima del hueso púbico para extirpar el tejido prostático excesivamente agrandado.
  • Endoprótesis Uretrales: se introducen cilindros de malla diminutos en la parte estrechada de la uretra y una vez allí se expanden. Este procedimiento está aún en experimentación.

Si bien una cirugía de este tipo no se realiza generalmente de urgencia, hay hombres que deben recurrir a ella cuando su vejiga se bloquea por completo.

Cuándo llamar a un profesional

Llame a su médico de inmediato si tiene síntomas molestos o si nota sangre en la orina. Si el flujo de orina se detiene por completo, busque ayuda de inmediato. También debe acudir a su médico si tiene síntomas de infección de las vías urinarias.

Pronóstico

Es probable que tanto los tratamientos médicos como quirúrgicos (operaciones) alivien los síntomas. La cirugía es un poco más exitosa en el alivio de síntomas, pero el riesgo de complicaciones es mayor.


Tomado de Vida y Salud