DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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sábado, 4 de febrero de 2012

¿Tienes problemas con la eyaculación?

Imagen tomada de internet

Algunos demasiado pronto, otros demasiado tarde… A veces, algo que para la mayoría es tan natural y placentero para muchos puede volverse una pesadilla. Estamos hablando de la eyaculación, que a veces es la responsable de uno de los trastornos sexuales más comunes entre los hombres. Infórmate aquí cuáles dificultades pueden presentarse con la eyaculación (ya sea precoz o retardada), cuáles son sus causas y sus posibles soluciones.

Como te hemos dicho en otras oportunidades: “el sexo es salud”, cuando se hace en una forma responsable, aunque a veces ciertas situaciones pueden provocar estrés o preocupación. Es que, tanto los hombres como las mujeres, suelen tener distintos problemas a la hora de encontrarse en la intimidad con su pareja, al menos una vez en la vida.

En el caso de los hombres, uno de los trastornos sexuales más comunes es el relacionado con la eyaculación, es decir, la salida del semen del pene, que se produce al tener un orgasmo.

A veces, la salida del semen ocurre demasiado pronto, tanto que puede volverse un problema. Entonces hablamos de la eyaculación precoz. Por el contrario, hay veces que el hombre tarda mucho tiempo en eyacular, entonces se habla de la eyaculación retardada. Ambas situaciones pueden ser bochornosas o penosas pero, en general, tienen solución.

Otro trastorno relacionado con la eyaculación es lo que se conoce como la eyaculación retrograda, cuya señal principal es el orgasmo sin eyaculación, o la denominada hematospermia, que se produce cuando hay sangre en el semen eyaculado. Pero veamos en detenimiento cada uno.

El momento de eyacular varía de una persona a otra e incluso en cada pareja es diferente. Sin embargo, hay veces que la eyaculación no ocurre cuando el hombre (o la mujer esperan) y, si esta situación se repite puede volverse un problema.

Así, por ejemplo, la eyaculación precoz ocurre cuando un hombre tiene un orgasmo y eyacula demasiado rápido y sin control, ya sea antes o después de comenzar la relación sexual o coito. Se estima que 1 de cada 5 hombres tiene eyaculación prematura en algún momento de la vida.

Hay varios factores que pueden contribuir a esta condición. Antes se pensaba que eran principalmente psicológicos, como estrés, ansiedad o depresión, actualmente se sabe que pueden ser psicológicos o biológicos o una combinación de ambos. Entre los biológicos o físicos están: la inflamación de la glándula prostática o de la uretra, alteraciones hormonales, alteraciones de unas sustancias en el cerebro (llamadas neurotransmisores), o un problema en la médula espinal, entre otros.

A veces, la eyaculación precoz desaparece por sí sola después de varias semanas o meses. Pero si el problema persiste, es importante que busques ayuda profesional, ya que existen tratamientos muy efectivos. Algunos utilizan la terapia de conducta, y otros lo hacen con medicinas (dependiendo del problema pueden ser aplicadas localmente, cremas, o tomadas).

En el extremo opuesto, la eyaculación retardada se produce cuando el hombre no logra eyacular (anaeyaculación) durante la penetración o llega al orgasmo luego de un gran esfuerzo y pasada la media hora o los 45 minutos. Esta experiencia puede ser tan difícil de asumir, que algunos hasta tienen miedo de tener relaciones sexuales.

Como en el caso de la eyaculación precoz, la eyaculación retardada puede deberse a diferentes causas. Ya sea a factores psicológicos o físicos. Entre las causas psicológicas están inseguridad con la pareja, ansiedad, estrés, cansancio, problemas de pareja, deseos de impresionarla o presión por derribar ciertos tabúes. Las causas físicas incluyen: los efectos secundarios de algunos medicamentos, un trauma en los nervios pélvicos que controlan el orgasmo, el abuso del alcohol y el uso de drogas (incluyendo la marihuana), algunas infecciones urinarias o de la próstata, las enfermedades neurológicas (como diabetes, entre otras), ocasionalmente una cirugía de la próstata o del corazón, entre otros. El tratamiento, siempre que la causa no sea biológica, incluye terapia sexual en pareja y/o medicamentos o cambio de medicamentos, etc. Dependiendo de la causa.

Otros casos no tan comunes son la eyaculación retrograda y la eyaculación con sangre. En el primer caso, el semen no logra salir por el pene y se regresa a la vejiga. Esto puede ocurrir por varios motivos, como algún daño en los músculos de la vejiga o en los nervios que controlan a estos músculos, que puede haber sido provocado por alguna cirugía o enfermedad, o por efectos secundarios de algunos medicamentos.

Si bien la eyaculación retrograda no interfiere con la capacidad para tener una erección o para lograr un orgasmo, puede causar infertilidad porque el semen no puede llegar al útero de la mujer. La duración y el tratamiento de este problema dependerán de la causa. La mayoría no necesita tratamiento un específico pero, en todos los casos, lo importante es asegurarse de que no es un signo de una condición grave como el cáncer.

Por ultimo, la eyaculación con sangre o hematospermia es una situación bastante rara y no siempre es grave, pero sin duda debes prestarle atención pues es una señal de que algo está sucediendo en tu cuerpo. En la mayoría de los casos no se puede encontrar la explicación a la presencia de sangre en el semen y generalmente desaparece al poco tiempo sin que se requiera tratamiento. Sin embargo, a veces puede ser algo más delicado como inflamación, infección o lesión en alguna parte del sistema reproductivo. Sólo en muy pocos casos, la sangre en el semen puede ser señal de cáncer en los testículos o en la próstata. Por eso es importante que no ignores la sangre en tu eyaculación.

¿Has tenido o tienes alguno de estos problemas? Olvídate de los temores y la vergüenza y busca ayuda profesional. Así podrás volver a disfrutar tus relaciones sexuales con plena seguridad.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 26 de noviembre de 2011

¿Cuánto sabes sobre el herpes genital?


Como un enemigo silencioso, el herpes genital puede alojarse en muchas personas sin provocar síntomas. ¿Cuánto sabes sobre esta enfermedad de transmisión sexual? Descubre los datos que no puedes dejar de conocer al respecto y disfruta de una vida sexual más plena y segura.

Cuando Marisa acudió a la consulta de su médico, estaba muy preocupada por algo extraño y molesto que le había salido cerca de la vagina. Hacía unos meses que había comenzado a salir con alguien y temía haberse contagiado, creía que quizá había adquirido alguna enfermedad. Lamentablemente, al ver la lesión de Marisa el doctor notó que, efectivamente, se trataba de una enfermedad de transmisión sexual (ETS) conocida como herpes (que pudo haberle contagiado ya sea su nueva pareja o alguna anterior con quien hubiese tenido relaciones sin protección).

¿Has oído hablar del herpes alguna vez? Muchas personas lo tienen aunque la mayoría no lo sabe, ya que esta enfermedad puede no dar síntomas. ¿Y tú, cuánto sabes sobre el herpes genital? Si puedes responder a estas sencillas preguntas, entonces sabrás lo necesario para poder protegerte y disfrutar de una vida sexual más sana y segura.

¿Es lo mismo el herpes que un virus?

Sí. De hecho, el herpes genital puede ser causado por el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1) o el herpes simple tipo 2 (VHS-2), aunque este último es el causante más común mientras que el VHS-1 suele ser el responsable de llagas en los labios (que los conocemos como fuegos) y en la boca.

¿El herpes genital puede ser tratado con antibióticos, como si fuera una infección provocada por una bacteria?

No. Como se trata de un tipo de virus, los antibióticos no tendrán ningún efecto sobre el herpes genital. En realidad, una vez que te has contagiado, el herpes no puede curarse. Lo que sí es posible es tratarlo con antivirales para evitar que se produzcan las lesiones o ampollas que causa y disminuir las posibilidades de contagiárselo a tu compañero o compañera.

¿Puedo contagiarme si me siento en un baño público?

No, las posibilidades de que eso ocurra son mínimas. El herpes genital, como otras ETS, se contagia a través del contacto íntimo con una persona infectada, es decir mediante sexo sin protección, ya sea vaginal, anal u oral. También puede contagiarse a través de un beso o del solo contacto con la piel.

¿Es el herpes genital un problema sólo de las mujeres?

No. Si bien este tipo de ETS se da más en las mujeres que en los hombres, muchos de ellos tienen esta enfermedad y también pueden contagiársela a sus parejas. Una persona infectada frecuentemente transmite el virus cuando las ampollas de la piel son visibles, pero el virus también puede propagarse sin que haya ningún síntoma y sin que haya llagas en la piel.

¿Me daré cuenta cuando me contagie de un herpes?

No siempre, ya que a veces esta enfermedad no da señales. Cuando sí da síntomas, estos pueden ser:
  • Picazón (comezón), ardor, dolor y pequeñas ampollas en el área genital o anal.
  • Úlceras pequeñas o llagas en la piel.
  • Dolor local si la orina toca las úlceras genitales.
  • Flujo de la vagina o la uretra.
  • Ganglios linfáticos crecidos (agrandados) o dolorosos (glándulas inflamadas) en la ingle.
  • Dolor de cabeza, fiebre, dolores musculares y malestar general.
¿Estos síntomas se incrementan con el tiempo?

No. En general, el primer episodio de herpes es el que da los síntomas más fuertes. Luego, pueden volver a aparecer en cuestión de días o semanas, y a veces la persona infectada no vuelve a tener ningún síntoma por años. Cuando los episodios de herpes son recurrentes, los síntomas pueden desencadenarse debido al estrés físico o emocional, por exposición a la luz del sol o, en las mujeres, debido al uso de anticonceptivos orales o relacionados a los períodos menstruales.

¿Puede el médico pedirme un análisis de sangre para detectar la presencia de un herpes genital?

Sí, es una de las maneras de detectarlo, junto con otros análisis de laboratorio que puede solicitarte.

¿Qué pasa si una mujer embarazada tiene herpes?

La mujer embarazada puede contagiarle el herpes al bebé durante el parto. Por eso, si tiene herpes genital o si lo contrae durante el embarazo, el médico posiblemente le recomiende tener a su bebé por cesárea.

¿Puedo evitar el contagio del herpes?

Sí, manteniendo relaciones sexuales seguras (con protección) es posible disminuir las posibilidades de contagiarte: limita el número de parejas sexuales y siempre usa preservativos a menos de que mantengas una relación monógama con una persona que no está infectada.

Si tienes dudas y temes haberte contagiado, no esperes a tener síntomas para consultar a tu médico. Y con todos estos datos en mente, no hagas que algo tan agradable como el sexo se convierta en una práctica de riesgo para tu salud, o la de la persona que tanto deseas.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 27 de agosto de 2011

¿Importa o no el tamaño de la vagina?


Tradicionalmente han sido los hombres los preocupados – y hasta obsesionados – con el tamaño de su órgano sexual. ¿Les preocupa a las mujeres el tamaño de su vagina? A muchas sí, especialmente después de varios alumbramientos. ¿Debería importarles o no? ¿Influye el tamaño en el placer que experimentan ella o su pareja en la relación sexual? Exploremos un poco el asunto para despejar las dudas.
Graciela ha disfrutado siempre las relaciones con su esposo, pero desde el nacimiento de su cuarto hijo – todos nacidos por parto natural, por cierto – siente menos placer y le parece que su vagina se ha distendido.  Por pudor, no ha comentado con nadie lo que le pasa, ni siquiera a su ginecólogo.
A Marisa le pasa lo contrario: siente molestias y hasta dolor durante la penetración y se pregunta si su vagina es demasiado pequeña. Muchas mujeres como Graciela y Marisa se preocupan por el tamaño de su vagina y si éste afecta su capacidad de recibir y dar placer en el encuentro sexual, pero no se sienten cómodas hablando de este tema ya sea por vergüenza, por inhibiciones o por un tabú de índole cultural. Además de ser un tema poco comentado, la relación entre tamaño y función/satisfacción sexual no ha sido extensamente estudiada tampoco, pero sí hay datos concretos que podemos analizar. Veamos.
¿Existe un tamaño de vagina “promedio”? Las medidas usadas con mayor frecuencia son las que provienen de un estudio realizado en 1960 por Masters and Johnson’s en el que se midieron las vaginas de 100 mujeres que nunca habían estado embarazadas.  Según el estudio el tamaño de la vagina, sin estímulo, oscila entre 2.75  a 3 ¼ pulgadas (6.5 a 8 cm).  Cuando se estimula sexualmente, el tamaño de la vagina aumenta y puede oscilar entre 4.25 a 4.75 pulgadas (10 a 11.5 cm).
Además del largo, hablemos del ancho… La vagina es un órgano elástico capaz de adaptarse a distintas condiciones: es lo suficientemente estrecha como para sostener un tampón sin que éste se  corra o se salga y a la vez capaz de estirarse y expandirse lo mismo para dar entrada al pene como para permitir que pase el bebé en el momento del nacimiento.
Cuando se estira demasiado.  Es precisamente después de cada nacimiento que la vagina comienza a distenderse, cambia de tamaño y es cuando las mujeres empiezan a sentir los cambios y las molestias. Mientras más embarazos se tengan, más aumentan las probabilidades del ensanchamiento de la vagina, especialmente después de partos difíciles y prolongados. Vale la pena aclarar que la frecuencia de la relación sexual no cambia el tamaño de la vagina, como algunas personas creen.  Eso no es cierto. No importa cuántas veces se practique el sexo, o cuantas parejas haya tenido la mujer, el tamaño de su vagina no va a cambiar. Los embarazos y alumbramientos sí cambian el tono muscularde la vagina y este factor sí puede influir en la satisfacción sexual de ambos miembros de la pareja.
¿Qué consecuencias puede traer una vagina distendida? Hay varias y son:
  • las relaciones sexuales son menos satisfactorias para la mujer o para su pareja
  • el aire puede entrar o salir de la vagina, provocando un sonido incómodo y bochornoso
  • algo mucho peor: los músculos y ligamentos alrededor de la vagina se distienden y pueden ocasionar un prolapso (o descendimiento) de órganos como el útero o la vejiga.
En el caso de un prolapso, es necesario visitar al médico general o al ginecólogo para discutir el tratamiento, que la mayoría de las veces involucra la cirugía. Si éste es tu caso, no te abandones y acude enseguida. Cuando el caso se trata de una distención muscular o de los ligamentos, se puede aliviar muchísimo practicando ejercicios para fortalecer los músculos del suelo pélvico. Estos son los llamados “ejercicios de Kegel”, que se recomiendan a todas las mujeres que han dado a luz después del parto. Ahora te explicamos cómo hacerlos:
  1. Comienza por familiarizarte con los músculos que tienes que contraer: imagínate por un momento que tienes muchas ganas de orinar y que necesitas aguantar hasta que llegues al baño. Para evitar la salida del orine, contraes los músculos alrededor de la uretra. Esos son exactamente los músculos que tienes que contraer.
  2. Contrae y mantén la contracción durante 10 segundos.
  3. Relaja los músculos durante otros 10 segundos.
  4. Contrae los músculos de nuevo durante 10 segundos.
  5. Continúa los intervalos de contracción y relajamiento durante 5 minutos más o menos.
  6. Repite los ejercicios cuatro veces al día (o siempre que puedas). Puedes hacerlo lo mismo de pie que sentada o acostada.
¿Y si la vagina es demasiado pequeña o estrecha? Estadísticamente es muy poco probable que la vagina sea demasiado corta. Entre los síntomas que las mujeres asocian con una vagina pequeña   están las molestias o dolores en el momento de la penetración, pero la mayoría de las veces esto se debe a una insuficiente o indebida estimulación antes de la penetración o a distintos grados de vaginismo, una condición que no tiene nada que ver con el tamaño de la vagina. Se debe a la contracción involuntaria de los músculos vaginales lo que provoca dolor durante las relaciones sexuales. Tiene causas físicas y psicológicas, y debe consultarse al ginecólogo para resolverlo.
¿Afecta el tamaño de la vagina la calidad de las relaciones sexuales? Descartando el caso de un prolapso, definitivamente no. Tanto el tamaño de la vagina como el del pene, en realidad poco tienen que ver con la satisfacción que experimenta la pareja durante el encuentro sexual y ésta depende en gran parte de las actitudes, expectativas y habilidades ante el sexo, así como del estado general de la relación de pareja fuera del dormitorio.
Como ves, la calidad, como en tantas otras áreas de la vida, poco tiene que ver con cantidad o  tamaño. Las dimensiones de la vagina no son la excepción. Si experimentas trastornos después de un embarazo, o las relaciones sexuales te provocan molestia o dolor, consulta con tu ginecólogo. Si no, disfruta de la relación con tu pareja sin preocuparte por cosas tan relativamente poco importantes como el tamaño.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 8 de junio de 2011

La distancia entre el ano y los genitales puede influir en la fertilidad masculina



Un nuevo hallazgo relaciona la distancia que hay entre el ano y los genitales con la fertilidad masculina y considera que a menor distancia menos son las posibilidades de poder procrear. Descubre más detalles sobre este descubrimiento y otras posibles causas de infertilidad en el hombre.
Si una pareja trata de concebir un bebé durante un tiempo pero no puede lograrlo, es posible que haya algún problema de fertilidad. Esto no es algo que le pasa sólo a las mujeres. Muchas veces son los hombres quienes por algún problema físico no pueden dejar embarazada a su compañera. Al respecto, un estudio reciente encontró que la distancia entre el ano y los genitales (AGD, por su siglas en inglés) podría influir en la fertilidad masculina.
El estudio fue desarrollado por unos investigadores de la universidad del Rochester Medical Center, en Nueva York en Estados Unidos, según el cual la distancia entre el ano y el escroto (que es piel que recubre los testículos) se relaciona con el volumen del semen y la cantidad de esperma. Al parecer, entre menor es la distancia, más posibilidades hay de que la cantidad de esperma producidos sea baja.
O sea, según el informe, los hombres que tienen una distancia entre el ano y los genitales (AGD) menor a la longitud promedio (de alrededor de 2 pulgadas o 52 milímetros) tienen 7 veces más posibilidades de ser “sub-fértiles” (tener una fertilidad menor) que quienes sobrepasan esa medida. Se considera que un hombre es sub-fértil cuando produce menos de 20 millones de espermatozoides por mililitro ya que, en este caso, las posibilidades de concebir se reducen a la mitad -según investigaciones anteriores-, con respecto a quienes tiene una producción normal de esperma (de 20 a 150 millones por mililitro).
Este hallazgo es el primero de este tipo y brinda un nuevo aporte para estudiar casos de infertilidad masculina. Este problema puede producirse por varios motivos, entre ellos:
  • Trastornos con los espermatozoides: pueden no estar bien desarrollados, tener una forma anormal o pueden no moverse bien. También, puede ocurrir que los espermatozoides sean normales pero que la cantidad no se produzcan suficientes (oligospermia) o que directamente no se produzca (azoospermia).
  • Varicocele: se produce cuando hay venas dilatadas en el escroto, que inhiben el desarrollo de los espermatozoides porque evitan que haya un flujo adecuado de sangre. Se detecta fácilmente durante un examen físico y es la causa más común infertilidad masculina que se puede corregir.
  • Eyaculación retrógrada: ocurre por una falla de los nervios y los músculos del cuello de la vejiga o de los músculos responsables de la apertura en la uretra, estos no se cierran durante el orgasmo, lo que hace que el semen retroceda hasta la vejiga en vez de salir por el pene. A veces se puede reconocer porque el hombre tiene la orina turbia luego de la eyaculación y la eyaculación es más pequeña o es una eyaculación conocida como “seca” cuando se tiene el orgasmo.
  • Tener algún bloqueo que impida la salida de los espermas. Puede deberse a una variedad de factores como infecciones repetidas, cirugía, inflamación u otros problemas de desarrollo.
  • Tener alguna enfermedad, lesión o problema crónico de salud.
  • Tener infertilidad inmunológica. Causada por el sistema de defensas del hombre contra sus propios espermatozoides.
  • Medicamentos (como algunos de los que se utilizan para tratar artritis, depresión, problemas digestivos, infecciones, hipertensión y cáncer), que pueden afectar la producción y la función de los espermas, así como la eyaculación.
  • Otros factores relacionados con el estilo de vida, como fumar cigarrillos, el uso de esteroides, el abuso del alcohol y/o drogas ilegales, la edad, el estrés, el peso y la deficiencia de vitaminas.
Muchas veces, estos problemas pueden no dar síntomas. Otras veces puedes notar algunos signos de alerta, como: problemas sexuales (dificultad para alcanzar el orgasmo o mantener la erección), dolor, inflamación (hinchazón) o bultos en los testículos y otras cosas que pueden parecer no tener relación, como menos vello en la cara y el cuerpo u otros signos de anormalidades relacionadas con las hormonas.
Por todo esto, no te avergüences. Debes consultar con tu médico o con un especialista. Si después de un año de intentar concebir con tu pareja no lo logran, busquen ayuda profesional para que se determine la causa de la infertilidad y que se encuentre el tratamiento adecuado. Actualmente existen varias opciones con resultados exitosos para lograr el embarazo.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 30 de diciembre de 2010

Agrandamiento de la próstata (Hiperplasia prostática benigna)


¿Qué es?

La próstata es una glándula pequeña, aproximadamente del tamaño y la forma de una nuez. Se encuentra exactamente debajo de la vejiga y enfrente del recto. Es una parte del tracto reproductivo masculino que produce líquidos que se combinan con el esperma para fabricar semen.

Al nacer, la glándula prostática es diminuta. Cuando los niveles de testosterona aumentan durante la pubertad, la próstata crece rápidamente y duplica su tamaño al llegar a los 20 años. El crecimiento disminuye durante las dos décadas posteriores, y por lo general no causa problemas durante muchos años. Menos del 10% de los hombres de 30 años tienen agrandamiento de la próstata. Cuando el hombre llega a los 40 años, la próstata atraviesa un segundo brote de crecimiento. La mitad de todos los hombres experimenta agrandamiento de la próstata al llegar a los 60 años, y a los 85 años, el 90% de ellos padece de este problema.

Esta glándula rodea el tubo que transporta la orina desde la vejiga (uretra). Durante la pubertad, la próstata se expande uniformemente. Sin embargo, el agrandamiento de la próstata durante la segunda etapa de la vida ocurre en la parte de la glándula cercana a la uretra. A medida que la glándula se agranda, interfiere con el flujo de orina que sale de la vejiga. Esto hace que la vejiga trabaje más para eliminar la orina. Con el tiempo los problemas se agudizan y finalmente, la vejiga no puede vaciarse por completo. La pared de la vejiga puede volverse más gruesa y producir espasmos musculares.

Síntomas

Un agrandamiento de la próstata puede ocasionar problemas para orinar. No todos los hombres con esta enfermedad tienen síntomas. Sin embargo, alrededor de una cuarta parte de los hombres en Estados Unidos reporta cierta dificultad al orinar.

Al principio, los síntomas pueden ser leves debido a que el músculo de la vejiga es capaz de acomodarse para compensar la presión del agrandamiento de la próstata sobre la uretra.

La presión de la próstata en la uretra causa un flujo de orina interrumpido o débil. Otros síntomas incluyen:

  • dificultad para comenzar a orinar
  • goteo luego de orinar
  • sensación de que la vejiga no se ha vaciado por completo

La severidad de estos problemas depende de cuánta presión ejerce la próstata sobre la uretra.

Otro conjunto de síntomas se presenta cuando la orina que se acumula en la vejiga causa irritación. Estos síntomas incluyen:

  • dolor al orinar
  • necesidad frecuente de vaciar la vejiga, especialmente por la noche
  • sensación de urgencia acompañada por la sensación de orinar
  • pérdida de control de la vejiga (incontinencia)

Pueden presentarse complicaciones potencialmente peligrosas si la vejiga no se vacía por completo. La orina que no sale de la vejiga puede provocar el crecimiento de bacterias que pueden causar infecciones frecuentes en el tracto urinario. Además, se pueden formar cálculos (piedras) urinarios en el revestimiento de la vejiga debido a la acumulación de desechos y químicos. Los vasos sanguíneos rotos pueden causar sangre en la orina, generalmente debido venas rotas o agrandadas en la superficie interna de la próstata. La sangre en la orina también puede ser causada por el estiramiento repentino de la pared de la vejiga. Si esto no se trata, la orina retenida en la vejiga puede retroceder hacia los riñones y causar insuficiencia (falla) renal con el tiempo.

Diagnóstico

Su médico le hará preguntas para considerar la severidad de sus síntomas urinarios. Le realizará un examen rectal digital para palpar (tocar) el tamaño, la forma y la consistencia de la glándula prostática. Por lo general, se examinará una muestra de su orina para determinar la presencia de sangre o infección.

Ocasionalmente, su médico puede solicitar otras pruebas, como un ultrasonido para medir la cantidad de orina en su vejiga, o una cistoscopia, en la que se introduce un tubo iluminado en la vejiga a través del pene. También se pueden realizar pruebas especiales para evaluar los músculos y los nervios de la vejiga, especialmente si usted tiene incontinencia urinaria.

Duración

Los síntomas de agrandamiento de la próstata no siempre se relacionan directamente con el tamaño de la glándula. Muchos hombres con agrandamiento de la próstata no tienen síntomas. En otros, los síntomas son leves y empeoran tan lentamente que nunca desarrollan problemas serios. Alrededor de un tercio de los hombres con agrandamiento de la próstata tienen síntomas que empeoran y requieren tratamiento.

Prevención

Si bien usted no puede evitar que la próstata se agrande, sí puede tomar medidas para reducir los síntomas:

  • Limite el consumo de líquidos por la noche, especialmente las bebidas con alcohol y la cafeína. Esta reducción ayuda a minimizar el número de veces que tiene que orinar por la noche. (Además, el beber demasiado alcohol puede irritar la vejiga o la próstata. La mayoría de los especialistas recomiendan a los hombres que eviten tomar más de dos bebidas alcohólicas por día).
  • Pregúntele a su médico si puede cambiar o eliminar medicamentos que tal vez estén empeorando el problema. Estos pueden incluir antihistamínicos, diuréticos, descongestionantes, antiespasmódicos, tranquilizantes y algunos tipos de antidepresivos. Estos medicamentos pueden debilitar el músculo de la vejiga o reducir la apertura de la próstata.
  • Aproveche todas las oportunidades para utilizar el baño y tómese todo el tiempo que necesite para vaciar la vejiga por completo.

Tratamiento

Cuándo buscar tratamiento y qué hacer son decisiones personales que debe tomar con ayuda de su médico. La razón principal para comenzar un tratamiento es sentirse molesto por los síntomas, o que los cambios en sus hábitos para orinar estén afectando su estilo de vida. Es raro que los hombres que no tienen síntomas o son muy leves, necesiten algún tipo de tratamiento.

Los siguientes son tres enfoques de tratamiento:

Espera vigilada: si sus síntomas no son muy severos, consulte a su médico cuando sea necesario.

Medicamentos: los medicamentos llamados alfa bloqueadores ayudan a relajar los músculos en la base de la vejiga y mejorar la capacidad de orinar. Aproximadamente el 70% de los hombres experimentan una mejoría en sus síntomas después de unos cuantos días o algunas semanas de haber comenzado con estos medicamentos. El lado negativo de estos bloqueadores es que pueden causar mareo, cansancio y presión arterial excesivamente baja. Los alfa bloqueadores recetados con mayor frecuencia incluyen la tamsulosina (Flomax), la alfuzosina (UroXatral), la doxazosina (Cardura) y la terazosina (Hytrin).

En algunos hombres, los medicamentos que bloquean la testosterona pueden reducir el tamaño de la próstata y aumentar el flujo de orina. La desventaja de este tipo de medicamentos es que pueden tardar tres a seis meses en empezar a hacer efecto, y que pueden causar impotencia en aproximadamente el 4% de los hombres que los toman. Los bloqueadores de testosterona recetados con mayor frecuencia, conocidos también como inhibidores de la 5- alfa reductasa, incluyen la finasterida (Proscar) y la dutasterida (Avodart).

Estudios recientes sugieren que la combinación de un bloqueador alfa con un bloqueador de testosterona puede ser más eficaz que cualquier medicamento solo.

Cirugía: esta opción ofrece la mejor oportunidad para mejorar los síntomas, pero también acarrea el mayor riesgo de complicaciones. Existen varios tipos de procedimientos quirúrgicos:

  • Resección Transuretral de Próstata (TURP): es el procedimiento realizado con mayor frecuencia. El cirujano introduce una especie de telescopio y un bucle eléctrico a través de la uretra hacia el agrandamiento de la próstata. El bucle eléctrico quema el tejido prostático que sobra para abrir el conducto de la uretra. La operación dura aproximadamente 90 minutos. Requiere anestesia general o raquianestesia (en la médula espinal a través de la parte baja de la columna), y permanecer una noche hospitalizado. El efecto secundario más frecuente es la eyaculación retrógrada, en la que el semen fluye hacia la vejiga en vez de afuera de la punta del pene, y provoca orgasmos “secos”.
  • Incisión Transuretral de la Próstata (TUIP): mediante esta cirugía se ensancha la uretra mediante cortes pequeños en la apertura de la vejiga, en vez de extraer el tejido prostático. Sólo se utiliza cuando el agrandamiento de la próstata es mínimo. La ventaja de este procedimiento es que la tasa de complicaciones es menor y el hecho de que no es necesario permanecer toda una noche en el hospital. Sin embargo, los resultados a largo plazo pueden no ser tan buenos como los de la TURP.
  • Termoterapia Transuretral por Microondas (TUMT): se introduce una especie de aguja con microondas en la uretra para calentar la próstata y destruir el exceso de tejido. Este procedimiento es menos costoso que la TURP y tiene menos complicaciones. No es necesario permanecer toda una noche en el hospital. Sin embargo, aproximadamente la mitad de todos los hombres necesitan tratamiento adicional dentro de los cuatro años posteriores a la cirugía.
  • Ablación Transuretral con Aguja (TUNA): en este procedimiento se utiliza una aguja caliente para quemar cantidades pequeñas de tejido prostático. Al igual que la TUMT, este procedimiento es menos costoso que la TURP y tiene menos complicaciones. Además, no es necesario permanecer una noche hospitalizado.
  • Prostatectomía Transuretral Inducida por Láser Guiada por Ultrasonido (TULIP): mediante el uso de ultrasonido, el cirujano quita el tejido prostático excesivo con un rayo láser. La prostatectomía visual asistida por láser (VLAP) es una variante de este procedimiento, pero se utiliza un telescopio en vez de un ultrasonido.
  • Cirugía abierta: ocasionalmente, una próstata muy grande u otros factores de complicación, como daño de la vejiga, requieren de una incisión por encima del hueso púbico para extirpar el tejido prostático excesivamente agrandado.
  • Endoprótesis Uretrales: se introducen cilindros de malla diminutos en la parte estrechada de la uretra y una vez allí se expanden. Este procedimiento está aún en experimentación.

Si bien una cirugía de este tipo no se realiza generalmente de urgencia, hay hombres que deben recurrir a ella cuando su vejiga se bloquea por completo.

Cuándo llamar a un profesional

Llame a su médico de inmediato si tiene síntomas molestos o si nota sangre en la orina. Si el flujo de orina se detiene por completo, busque ayuda de inmediato. También debe acudir a su médico si tiene síntomas de infección de las vías urinarias.

Pronóstico

Es probable que tanto los tratamientos médicos como quirúrgicos (operaciones) alivien los síntomas. La cirugía es un poco más exitosa en el alivio de síntomas, pero el riesgo de complicaciones es mayor.


Tomado de Vida y Salud