DESPACHOS A TODO EL PAÍS

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sábado, 2 de julio de 2011

Mascotas sanas, personas sanas


Las mascotas pueden ser una compañía saludable tanto para los niños como para los adultos, pues se sabe que los animales domésticos tienen la cualidad de ofrecer varios beneficios a las personas. Sin embargo, también pueden traer nuevos gérmenes al hogar y poner en riesgo a tu familia. Descubre qué cosas debes tener en cuenta a la hora de elegir y convivir con un animal en la casa.
Pedrito no deja de insistir en que quiere tener un loro, desde que vio a su compañerito con uno de estos animales sueña con tener el suyo propio. Por su parte, Lucía vio una divertida película en la cual el protagonista tenía como mascota a un amistoso e inteligente monito. ¡Imagínate qué es lo que esta niña le pide a sus padres desde entonces!…
Las mascotas pueden ser una grata compañía, no sólo para los niños sino también para los adultos, que incluso hasta pueden aportar beneficios para la salud: se cree que ayudan a combatir la soledad y la depresión, son los compañeros ideales para salir a caminar o a correr (y para combatir la obesidad), son divertidos y está probado cómo en algunos casos pueden ayudar a las personas con discapacidades, como quienes no tienen o han perdido la visión.
Sin embargo, no todas las mascotas son igual de saludables. O mejor dicho, no todos los animales pueden ser considerados como mascotas. El ejemplo del mono es uno de ellos mientras que las aves (como el loro) y los reptiles también son casos especiales. Si bien muchas personas tienen tortugas o serpientes en la casa, no se recomienda tener este tipo de animales, sobre todo en los hogares donde hay niños menores de cinco años.
Si en la casa haya alguna mujer embarazada, también es importante tener ciertos cuidados con las mascotas. En particular, deben evitar el contacto con los roedores, para prevenir la exposición al denominado virus de la coriomeningitis linfocítica que puede producir defectos congénitos al bebé; y deben tener cuidado con los gatos, como evitar adoptar o tocar gatos callejeros y nunca limpiar las cajas sanitarias de los gatos, para evitar contagiarse de una enfermedad conocida como toxoplasmosis, que también puede provocarle problemas graves al bebé.
Las personas con problemas o alguna condición particular en el sistema de defensas (por ejemplo quienes están bajo tratamiento para algún cáncer) o quienes padecen de VIH o SIDA también deben tener cuidados especiales con las mascotas. En esos casos se recomienda que consulten con el o la especialista que las atiende, para que los asesore en cuanto a qué es lo más conveniente en su caso en particular.
Una vez que hayas decidido cuál será tu mascota, o si ya estás conviviendo con alguna, es importante que practiques ciertas normas de higiene que te ayudarán a evitar el contagio de enfermedades, ya que tanto los perros como los gatos (al igual que los reptiles, los roedores y los pájaros) pueden tener gérmenes que se transmitan a las personas (o sea, las personas se pueden enfermar).
Unos cuidados sencillos son suficientes para mantener tu hogar protegido. Veamos:
  • Lávate las manos con agua y jabón después de tocar a tu mascota, sus áreas o cualquier cosa que haya estado en contacto con el animal o con los espacios en donde vive, especialmente si estás por preparar o servir comidas o bebidas. Enséñales esto a tus hijos para que adopten hábitos de convivencia saludables con sus mascotas.
  • Lávate las manos también después de manipular la comida de las mascotas, ya que puede estar contaminada con bacterias y otros gérmenes.
  • Mantén a tu mascota saludable. Es imprescindible que la lleves al veterinario de manera periódica y le apliques todas las vacunas necesarias para que todos en la casa estén protegidos.
  • Evita las plagas. Los perros y gatos, por ejemplo, pueden tener pulgas y garrapatas. En caso de que aparezcan, existen productos que las combaten. Consulta con el veterinario qué es lo más efectivo.
  • Elimina los excrementos de tu mascota continuamente, del jardín o donde se encuentren, ya que puede haber muchos gérmenes en ellos.
Siguiendo estas recomendaciones puedes disfrutar de tu mascota y de los beneficios de su compañía, para ti y para toda tu familia.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 17 de diciembre de 2010

¿Perros antialérgicos?



¿Es bueno tener una mascota con niños pequeños? Si bien no existe una respuesta absoluta, un nuevo estudio sugiere que tener un perro desde muy temprana edad ayudaría a evitar el desarrollo de alergias de los niños. No sucedería lo mismo con los gatos. Aquí te contamos más detalles sobre este tema que involucra las mascotas, los niños y las alergias.

Las alergias en los niños es un tema que le preocupa a muchos padres, porque afecta la calidad de vida de sus pequeños y en ocasiones hace que tengan que tomar medicamentos y que tengan que estar muy atentos a lo que les causa las reacciones alérgicas. Laura, es madre de dos niños que padecen de alergias y me dice con desconsuelo: ¡Cómo quisiera que las alergias no existieran!
El caso de Laura es muy común. Muchos padres de familia temen que sus hijos sufran de alergias. ¿Cuál es la solución para prevenirlas? ¿Podría ser tener como mascota a un perro?

A primera vista parece contradictorio (se asocia a las mascotas con las alergias), pero un estudio reciente dio algunos indicios sobre cómo el que los niños tengan un perro desde que son pequeños podría ayudar a los chicos a desarrollar defensas y a evitar la aparición de alergias o eczemas. El análisis también se realizó con gatos pero en ese caso los resultados no fueron los mismos y no hay señales de que los felinos ayuden a los niños del mismo modo en que lo haría el llamado “mejor amigo del hombre”.

Sin embargo, estos resultados -publicados en el Journal of Pediatrics- no prueban que los cachorros sean protectores y que los gatos no lo sean para los niños propensos a tener alergias, sino que se suman a una relación compleja entre la mascota familiar y la salud infantil. Por eso, la doctora Tolly G. Epstein, profesora asociada de la Facultad de Medicina del University of Cincinnati, en Ohio, en Estados Unidos, y coautora del estudio, destaca que aún es demasiado pronto para recomendarles a los padres si deberían tener a un perro o a un gato en casa o no.

Si bien distintos estudios sobre el comportamiento infantil sugieren que la interacción de los niños con los animales domésticos proporcionan beneficios emocionales y físicos, no es lo mismo cuando se trata de los niños que ya sufren de asma o de alergias. En este caso, es muy probable que tener mascotas sea contraproducente. ¿Por qué? Porque quienes padecen asma tienen 2 o 3 veces más posibilidades de ser alérgicos a las mascotas que los niños que no tienen este problema.

Una persona que es alérgica a los animales es alérgica a las proteínas que se encuentran en la caspa o en las escamas de la piel, la saliva y la orina de los animales. El pelo acumula fácilmente estas partículas que producen alergias (o alergenos), pero no es el que las produce en sí mismo. Por eso, no es cierta la creencia según la cual ciertas razas de perros y gatos no desencadenan reacciones alérgicas, básicamente porque pierden menos pelos. Todos los animales de sangre caliente pueden provocar este tipo de reacciones; incluso los pájaros u otros que viven en jaulas.

Si tu hijo tiene asma, lo ideal es que no haya mascotas en la casa pero si ya las tienen hay que controlar que no le provoque las reacciones alérgicas. Puedes consultar con el pediatra o con el especialista (alergólogo, etc.) qué es lo más adecuado, y antes de desprenderte del animal, por doloroso que puede ser eso para toda la familia, puedes intentar algunas medidas preventivas. Por ejemplo:

Ayuda a tu hijo a tomar los medicamentos para la alergia, tal como le haya indicado el médico.

No permitas que la mascota entre en el dormitorio del niño; limpia a fondo su habitación, elimina el polvo frecuentemente y quita todo tipo de alfombras.

Si es posible, haz que la mascota tenga su espacio fuera de casa, en el jardín, por ejemplo.

Explícale a tu hijo que no debe alzar, abrazar ni besar a la mascota, tampoco debería cepillarla ni bañarla.

Asegúrate de que todos los miembros de la familia se lavan las manos luego de tocar a la mascota.

Consigue un purificador de aire con filtro HEPA.

Si tienes algún animal pequeño en una jaula, no se te ocurra colocarla en la habitación del niño con alergias (alérgico). Cuanto más lejos mejor, y recuerda que, si la jaula está cerca de un calefactor o un ventilador, podría diseminar alergenos por toda la habitación.

Si tienes un gato, no permitas que tu hijo se acerque al cajón de los excrementos y, del mismo modo que con las jaulas, colócalo lejos de los ventiladores.

Si todo esto no funciona, quizás debas buscarle un nuevo hogar a la mascota. En ese caso, asegúrate de hablar con tu hijo sobre esta decisión y, sobre todo, aclárale que esta medida no es por “su culpa”. Luego, ten en cuenta que posiblemente no hay ninguna mejoría en los síntomas durante un tiempo, ya que cuando un animal abandona una casa puede tardar hasta 6 meses en disminuir los niveles de alergenos a niveles similares a los de una casa sin mascotas. Y si vienen a visitarlo amigos con mascotas, recuerda de darle previamente la medicina que le haya recetado el pediatra. También recuérdale que se lleve su medicamento “de rescate” por si presenta una crisis.
Tomado de Vida y Salud